RINCÓN DE LA ORACIÓN   

                
        
Madre Teresa de Calcuta
1910 - 1997 Septiembre 5
Día del Hermano
El fruto del silencio es la oración...                                   
El fruto de la oración es la fe...
El fruto de la fe es el amor...
El fruto del amor es el servicio...
El fruto del servicio es la paz.

Madre Teresa de Calcuta

REGLAS PARA ORAR CON SENCILLEZ

PAUTAS Y MÉTODOS PARA ORAR

 
ACTITUDES DE ORACIÓN


Salve
Padrenuestro
Avemaría
Credo
Angelus
Alma de Cristo
Regina Coeli
Magnificat
Acto penitencial
Señor mío, Jesucristo
Avemaría de los jóvenes
Ven Espiritu Santo
Creemos
A Nuestra Señora de Guadalupe
Padrenuestro de Dios
Oración por la familia
Padrenuestro
Mándame alguien para amar
Oh, Jesús que sufres
Padrenuestro de los universitarios
Irradiar a Cristo
Padrenuestro de Carlos de Foucauld
Oración de fe
Padrenuestro de los padres
Alabado seas, mi Señor
Padrenuestro de la paz
Detenerse
Haz de mí un instrumento de tu paz
Un extraño
Soy joven, Señor
Oración del monitor
Oración de la rebeldía
Oración de la mañana
Oración al acabar el dia
Oración por mi parroquia
Oración del voluntariado
Oración del estudiante
No tienes manos
Nadie fue ayer
Estás en manos de Dios
Oración por los derechos humanos Oración a la Dolorosa
Oración en el huerto Creo en Ti.
Al Cristo del calvario No me mueve, mi Dios, para quererte Oración del adolescente Oración de los jóvenes
Oración por los hijos
Oración de la madre por sus hijos
Oración por los padres
EXPLICACIÓN TEOLÓGICA DEL PADRENUESTRO
Que tengo yo, que mi amistad procuras
VIACRUCIS VIACRUCIS DE LOS JOVENES Via Crucis on line
Por la paz Oracion Mundial Capilla de Oración Católica Oremos juntos
Santo Rosario Meditado Santo Rosario Oración contemplativa El Cielo

MÁS ORACIONES

                                                                            








SALVE

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida y dulzura y esperanza nuestra:
Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos
y, después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!

V. Ruega por nosotros santa Madre de Dios,
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas
de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.






AVE MARIA

Dios te salve María,
llena eres de gracia
El Señor es contigo,
bendita tu eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
-Santa María Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte,
Amén.




ANGELUS

V. El Ángel del Señor anunció a María.
R. Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Ave María.

V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mi según tu palabra.
Ave María.

V. El Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas
de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén





REGINA COELI

Reina del cielo
(Durante el Tiempo Pascual sustituye al Angelus)

V. Alégrate, Reina del cielo. Aleluya.
R. Porque el que mereciste llevar en tu seno. Aleluya.
V. Ha resucitado, según predijo. Aleluya.
R. Ruega por nosotros a Dios. Aleluya.
V. Gózate y alégrate, Virgen María. Aleluya.
R. Porque ha resucitado Dios verdaderamente. Aleluya.

Oremos:
Oh Dios que por la Resurrección de tu Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
te has dignado dar la alegría al mundo,
concédenos por su Madre, la Virgen María,
alcanzar el gozo de la vida eterna.
Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.
R. Amén





MAGNIFICAT

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
y se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
por el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
como lo había prometido a nuestros padres
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.




AVE MARÍA DE LOS JOVENES
 

  Salve María, madre de los jóvenes.
 Enséñanos con tu ejemplo a obedecer y amar a Dios.
 Llena eres de gracia porque en tu vida se manifestó que Dios está contigo
 y con ello renovó la alianza que nos anima a vivir con estilo joven y sencillo
 en nuestro trabajo, familia, grupo de amigos  y universidad
 el amor preferencial por lo pobres,
 para que Jesús viva y habite entre nosotros.

 María, bendita tú, porque tu testimonio joven y femenino
 nos permite descubrir la vocación a la vida que Dios nos hace.
 
Acompáñanos a decir con valor y donación el Sí
 que nos compromete a transformar el ambiente
  y construir la Civilización del Amor.
 
  Amén





VEN, ESPIRITU SANTO

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones
según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.
Amén.





A NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

"Madre Santísima de Guadalupe.
Madre de Jesús,
condúcenos hacia tu Divino Hijo
por el camino del Evangelio,
para que nuestra vida sea el cumplimiento generoso
de la voluntad de Dios
Condúcenos a Jesús,
que se nos manifiesta y se nos da
 en la Palabra revelada
y en el Pan de la Eucaristía
Danos una fe firme,
una esperanza sobrenatural
una caridad ardiente
y una fidelidad viva
a nuestra vocación de bautizados.
ayúdanos a ser agradecidos a Dios,
exigentes con nosotros mismos y llenos de amor
para con nuestros hermanos.
Amén"
Novena a la Virgen de Guadalupe







ORACION POR MI FAMILIA


Padre Celestial, nos has dado un modelo de vida
en la Sagrada Familia de Nazaret
Ayúdanos, Padre amado,
a hacer de nuestra familia otro Nazaret,
donde reine el amor, la paz y la alegría.
Que sea profundamente contemplativa,
intensamente eucarística y vibrante con alegría.

Ayúdanos a permanecer unidos
por la oración en familia
en los momentos de gozo y de dolor.

Enséñanos a ver a Jesucristo
en los miembros de nuestra familia
especialmente en los momentos de angustia.
Haz que el corazón de Jesús Eucaristía
haga nuestros corazones
mansos y humildes como el suyo
y ayúdanos a sobrellevar las obligaciones
familiares de una manera santa.

Haz que nos amemos más y más
unos a otros cada día

como Dios nos ama a cada uno de nosotros
y a perdonarnos mutuamente nuestras faltas,
como Tú perdonas nuestros pecados.

Ayúdanos, oh Padre amado,
a recibir todo lo que nos das
y a dar todo lo que quieres recibir
con una gran sonrisa.

Inmaculado Corazón de Maria,
causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.
Santos Ángeles de la Guarda
permaneced a nuestro lado, guiadnos y protegednos.
Amén.
 

Madre Teresa de Calcuta




MANDAME ALGUIEN PARA AMAR

Señor,
Cuando tenga hambre,
dame alguien que necesite comida;

Cuando tenga sed,
mándame alguien que necesite una bebida;

Cuando tenga frío,
mándame alguien que necesite calor;

Cuando tenga un disgusto,
preséntame alguien que necesite consuelo;

Cuando mi cruz se haga pesada,
 haz que comparta la cruz de otro;

Cuando esté pobre,
ponme cerca de alguien necesitado;

Cuando me falte tiempo,
 dame alguien que necesite unos minutos míos;

Cuando sufra una humillación, dame la ocasión de alabar a alguien;
Cuando esté desanimado, mándame alguien a quien tenga que dar ánimo;
Cuando sienta necesidad de la comprensión de los demás, mándame
Alguien que necesite la mía;
Cuando sienta necesidad de que me cuiden, mándame alguien a quien tenga que cuidar;
Cuando piense en mí mismo, atrae mi atención hacia otra persona.
Hazme digno, Señor, de servir a mis hermanos, que viven y mueren pobres y hambrientos en este mundo de hoy.
Dales, a través de mis manos, el pan de cada día; y dales paz y alegría, gracias a mi amor comprensivo.

Madre Teresa de Calcuta




OH JESUS QUE SUFRES...

Oh Jesús que sufres, haz que hoy y cada día
 yo sepa verte en la persona de tus enfermos y que,
ofreciéndoles mis cuidados, te sirva a Ti.
Haz que, aun oculto bajo el disfraz poco atrayente de la ira,
 del crimen o de la demencia, sepa reconocerte y decir: Jesús que sufres, cuan dulce es servirte.
Dame, Señor, esta visión de fe
y mi trabajo no ha de ser jamás monótono.
Encontraré alegría acunando las pequeñas veleidades
y los deseos de todos los pobres que sufren.
Querido enfermo, me resultas más querido aun
porque representas a Cristo.
!Que privilegio se me confiere al poderme ocupar de ti!  Oh Dios, pues que Tu eres Jesús que sufre, dígnate ser para mí también
un Jesús paciente, indulgente hacia mis faltas, que no mira más
que mis intenciones que son de amarte y servirte en la persona
 de cada uno de tus hijos que sufren.
Señor, aumenta mi fe.
Bendice mis esfuerzos y mi trabajo, ahora y siempre.

Madre Teresa de Calcuta




IRRADIAR A CRISTO

¡Oh, Jesús!
Ayúdame a esparcir tu fragancia donde quiera que
vaya. Inunda mi alma de tu espíritu y vida. Penétrame
y aduéñate tan por completo de mí, que toda mi vida
sea una irradiación de la tuya. Ilumina por mi medio y
de tal manera toma posesión de mí, que cada alma con
la que yo entre en contacto pueda sentir tu presencia
en mi alma.
Que al verme no me vea a mí, sino a Tí en mí.
Permanece en mí. Así resplanderceré con tu mismo
resplandor, y que mi resplandor sirva de luz para los
demás. Mi luz toda de Tí vendrá, Jesús; ni el más leve
rayo será mío. Serás Tú el que iluminarás a otros por
mi medio.
Sugiéreme la alabanza que más te agrada, iluminando a
otros a mi alrededor. Que no te pregone con palabras
sino con mi ejemplo, con el influjo de lo que yo lleve
a cabo, con el destello visible del amor que mi
corazón saca de Tí.
 Amén.


Madre Teresa de Calcuta.





ORACION DE FE

Creo, aunque todo te oculte a mi fe.

Creo, aunque todos me griten que no.

Porque he basado mi fe en un Dios inmutable,
 en un Dios que no cambia, en Dios
  que es amor.

Creo, aunque todo parezca morir.
Creo, aunque yo no quisiera vivir, porque he fundado

            mi vida en palabras sinceras, en palabras de amigo,
en palabras de Dios.

Creo, aunque todo subleve mi ser.
Creo, aunque sienta muy
solo el dolor.
 Porque un
cristiano que tiene al Señor por amigo,
no vacila en la duda, se mantiene en la fe.

Creo, aunque veo a los hombres matar.
Creo, aunque veo a los niños llorar.
Porque
aprendí con certeza que El sale al encuentro
en las horas más duras, con su amor y su luz.


Creo, pero aumenta mi fe.




ALABADO SEAS,
MI SEÑOR... 

"Altísimo, omnipotente, buen Señor, 
tuyas son las alabanzas, la gloria, 
el honor y toda bendición. 
A ti solo, Altísimo, corresponden, 
y ningún hombre es digno de hacer 
de ti mención. 

Alabado seas, mi Señor, con todas
tus criaturas, especialmente el hermano sol, 
el cual es día, y por el cual nos alumbras. 
Y él es bello y radiante con gran esplendor, 
de ti, Altísimo, lleva significación. 

Alabado seas, mi Señor, por la hermana 
luna y las estrellas, en el cielo las has 
formado luminosas y preciosas y bellas. 

Alabado seas, mi Señor, por el hermano 
viento, y por el aire y el nublado y el sereno 
y todo tiempo, por el cual a tus criaturas das  sustento. 

Alabado seas, mi Señor, por la hermana agua, 
la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta. 
Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego, 
por el cual alumbras la noche, 
y él es bello y alegre y robusto y fuerte. 

Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana 
la madre tierra, la cual nos sustenta y gobierna, 
y produce diversos frutos con coloridas flores 
y hierba. 
Alabado seas, mi Señor, por aquellos que
perdonan por tu amor, y soportan enfermedad 
y tribulación. 

Bienaventurados aquellos que las soporten en paz, 
porque por ti, Altísimo, coronados serán. 

Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana la 
muerte corporal, de la cual ningún hombre viviente 
puede escapar. 
¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!: 
bienaventurados 
aquellos a quienes encuentre en tu santísima 
voluntad, porque la muerte segunda no les 
hará mal. 

Alabad y bendecid a mi Señor, y dadle gracias 
y servidle con gran humildad." 

Amén.
San Francisco de Asís




D E T E N E R S E

¡Qué bueno es detenerse...! 
Señor, me gustaría detenerme 
en este mismo instante. 
¿Por qué tanta agitación? 
¿Para qué tanto frenesí? 
Ya no sé detenerme. 
Me he olvidado de rezar. 
Cierro ahora mis ojos. 
Quiero hablar contigo, Señor. 
Quiero abrirme a tu universo, 
pero mis ojos se resisten 
a permanecer cerrados. 
Siento que una agitación frenética 
invade todo mi cuerpo, 
que va y viene, se agita,
esclavo de la prisa. 

Señor, me gustaría detenerme 
ahora mismo. 
¿Por qué tanta prisa? 
¿Por que tanta agitación?
 Yo no puedo salvar al mundo.

Yo soy apenas una gota de 
agua  en el océano inmenso 
de tu maravillosa creación. 
Lo verdaderamente importante 
es buscar tu Rostro bendito. 
Lo verdaderamente importante 
es detenerse de vez en cuando, 
y esforzarse en proclamar que 
Tú eres la Grandeza, la Hermosura, 
la Magnificencia, que Tú eres el Amor. 
Lo urgente es hacer y dejar 
que Tú hables dentro de mí.
Vivir en la profundidad de las cosas 
y en el continuo esfuerzo por
buscarte en el silencio de tu misterio.

Mi corazón continúa latiendo, 
pero de una manera diferente. 
no estoy haciendo nada, 
no estoy apurándome. 
simplemente, estoy ante Tí, Señor. 
Y qué bueno es estar delante de Tí. 
Amén.

Padre Ignacio Larrañaga






UN EXTRAÑO

Señor,
Hoy pude verme reflejado en los ojos de mis hermanos,
y sentí angustia.

Mis ojos miraban con temor y desolación. Y no veían.
Mis manos pedían, señalaban y exigían. Y no daban.
Mis labios hablaban con ira y soberbia. Y no consolaban.
Mis oídos escuchaban mis propias palabras Y no oían.
Mi corazón latía frenético y duro. Y no amaba.
Mis pies se movían pisando caídos. Y no avanzaban.
Mis dones se ponían a mis órdenes. Y no servían.

Señor,
hoy pude verme reflejado en los ojos de mis hermanos,
y sentí angustia.

Señor, en mi angustia experimenté tu presencia, y quiero cambiar.
Señor, que tu Amor me transforme.
Señor, que has dejado a Tu Espíritu en mi corazón, haz que nazca. Lléname.
Ocupa Vos el lugar entre mi piel y mi cuerpo, y Sé Vos.
Señor, hazme un extraño en mi vida.

Ocúpame y mira a través de mis ojos, para que pueda ver.
Lléname y utiliza el movimiento de mis manos, para que pueda dar.
Tómame y pon Tu Palabra en mis labios, para que sepa consolar.

Cámbiame y usa el canal de mis oídos, para que pueda escuchar.
Inúndame y pon Tu Amor en mi corazón, para que pueda amar.
Complétame y lleva mis pies por Tu Camino, para que pueda avanzar.
Anúlame y hazte Señor de mis dones, para que pueda servir.

Ven Señor Jesús, y sé Vos ante mis hermanos, para que sea yo en Ti.


ORACION DEL MONITOR

Señor, cuando pienso que soy un monitor
de un grupo que se reúne en tu nombre,
se amontonan en mi memoria muchas palabras tuyas,
dichas desde tu experiencia para mí. 
Vosotros no os dejéis llamar "maestro",
porque uno solo es vuestro maestro,
y vosotros sois mis hermanos.
Tampoco os dejéis llamar "jefe",
porque uno solo es vuestro jefe.
Que no ocurra entre vosotros
lo que pasa en otros grupos de la tierra.
Al contrario, el que ocupa un cargo
que sea el servidor de todos. 
¿Cómo transmitir tu Buena Noticia, 
si yo no la vivo con ilusión, con fuerza y generosidad?
¿Cómo ser sal, luz y levadura
si yo mismo ando todavía dudando
y diciéndote "sí pero..."?
Conviérteme primero a mí para que pueda anunciar
la Buena Noticia a los que me has encomendado. 
Te doy gracias, Señor, porque me has llamado 
y elegido para ser monitor de otras personas
en su caminar hacia Ti.
Lléname de tu fuego y de tu Espíritu
y agarra mi mano con tu mano,
para que juntos agarremos muchas otras manos
y muchas personas puedan vivir y sonreír
saboreando la buena noticia de tu Evangelio.
Señor, yo no soy más que un monitor
de un grupo que se reúne en tu nombre.


ORACION POR MI PARROQUIA

Jesús, ésta es hoy mi oración:
Gracias por mi parroquia.
¡Estoy recibiendo tanto de ella!
¡Tengo tanto que agradecerle! 
En ella te estoy descubriendo,
en ella estoy aprendiendo a amarte y a seguirte.
Desde ella escucho tu Buena Noticia,
desde ella recibo el pan necesario para el camino. 
Cuando me canso, me deja su palabra de ánimo,
cuando me caigo, me entrega tu perdón.
Cuando me siento débil, ella me fortalece,
cuando me duermo, ella me despierta. 
                               Gracias, Jesús, por mi parroquia,                              
Gracias por los niños y los jóvenes,
por los mayores y los ancianos.
Todos, formamos tu Comunidad, tu Iglesia. 
También hoy quiero pedirte
por ella ,Señor,
por sus grupos y actividades,
por su gente.
¡Cuánto me ayudan! 
Que seamos un rincón cálido,
un lugar donde nos queramos y respetemos,
un espacio donde vivamos como hermanos,
donde, unidos, nos esforcemos por tu Reino.            
Y te ruego algo más,
con la fuerza de que soy capaz.
Que mi parroquia no luche por sí y por su causa.
                       Se empeñe, más bien, en Ti y en tu causa.               
Que no destaquemos por hacer muchas cosas,
por ser muchos e importantes.
Que nos conozcan, Señor, por vibrar y soñar
con lo que tú vibraste y soñaste.
Jesús, te doy gracias por mi Parroquia.
Jesús, te pido por mi Comunidad.
Ella es el camino,
Tú, la meta y el horizonte.






NO TIENES MANOS

Jesús, no tienes manos.
Tienes sólo nuestras manos para construir
un mundo donde habite la justicia.
Jesús, no tienes pies.
Tienes sólo nuestros pies para
poner en marcha la libertad y el amor.
Jesús, no tienes labios.
Tienes nuestros labios para
anunciar la Buena Noticia a los pobres.
Jesús, no tienes medios.
Tienes sólo nuestra acción para lograr
que todos los hombres y mujeres sean hermanos.
Jesús, nosotros somos tu Evangelio,
el único Evangelio que la gente puede leer
si nuestras vidas son obras y palabras eficaces.
Jesús, dános musculatura moral para
desarrollar nuestros talentos
y hacer bien todas las cosas.




ESTÁS EN MANOS DE DIOS

Piensa que estás en manos de Dios,
t
anto más fuertemente agarrado
cuanto más decaído y triste te encuentres.
Vive feliz, te lo suplico.
Vive en paz. Que nada te altere.
Que nada sea capaz de quitarte tu paz.
Ni la fatiga psíquica. Ni tus fallos morales.
Haz que brote y conserva siempre en tu rostro
una dulce sonrisa,
reflejo de la que el Señor continuamente te dirige.

Y en el fondo del alma coloca, antes que nada,
como fuente de energía y criterio de verdad,
todo aquello que te llene de la paz de Dios.
Recuerda: cuanto te reprima o inquiete es falso.
Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida
y de las promesas de Dios.
Por eso cuando te sientas apesadumbrado y triste
adora y confía...

                              P. TEILHARD DE CHARDIN



ORACIÓN A LA DOLOROSA

Dame tu mano, María,
la de las tocas moradas.
Clávame tus siete espadas
en esta carne baldía.
Quiero ir contigo en la impía
tarde negra y amarilla.
Aquí en mi torpe mejilla
quiero ver si se retrata
esa lividez de plata,
esa lágrima que brilla.

Déjame que te restañe
ese llanto cristalino,
y a la vera del camino
permite que te acompañe.
Deja que en lágrimas bañe
la orla negra de tu manto
a los pies del árbol santo
donde tu fruto se mustia.
Capitana de la angustia:
no quiero que sufras tanto.

Qué lejos, Madre, la cuna
y tus gozos de Belén:
- No, mi Niño. No, no hay quien
de mis brazos te desuna.
Y rayos tibios de luna
entre las pajas de miel
le acariciaban la piel
sin despertarle. Qué larga
es la distancia y qué amarga
de Jesús muerto a Emmanuel.

¿Dónde está ya el mediodía
luminoso en que Gabriel
desde el marco del dintel
te saludó: -Ave, María?
Virgen ya de la agonía,
tu Hijo es el que cruza ahí.
Déjame hacer junto a ti
ese augusto itinerario.
Para ir al monte Calvario,
cítame en Getsemaní.

A ti, doncella graciosa,
hoy maestra de dolores,
playa de los pecadores,
nido en que el alma reposa.
A ti, ofrezco, pulcra rosa,
las jornadas de esta vía.
A ti, Madre, a quien quería
cumplir mi humilde promesa.
A ti, celestial princesa,
Virgen sagrada María.

Gerardo Diego.




NO ME MUEVE, MI DIOS, PARA QUERERTE

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.



AL CRISTO DEL CALVARIO

En esta tarde, Cristo del Calvario,
vine a rogarte por mi carne enferma;
pero, al verte, mis ojos van y vienen
de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.

¿Cómo quejarme de mis pies cansados,
cuando veo los tuyos destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías,
cuando las tuyas están llenas de heridas?

¿Cómo explicarte a ti mi soledad,
cuando en la cruz alzado y solo estás?
¿Cómo explicarte que no tengo amor,
cuando tienes rasgado el corazón?

Ahora ya no me acuerdo de nada,
huyeron de mí todas mis dolencias.
El ímpetu del ruego que traía
se me ahoga en la boca pedigüeña.

Y sólo pido no pedirte nada,
estar aquí, junto a tu imagen muerta,
ir aprendiendo que el dolor es sólo
la llave santa de tu santa puerta.

Amén,


ORACION DEL ADOLESCENTE

¡Señor! Te llamo desde mi soledad...

Para los mayores a veces soy una cosa cualquiera

Para mí mismo, un enigma".

¡Qué edad la mía!

Río locamente y lloro al instante.

Me acobardo y ambiciono, amo y odio.

No comprendo la vida. Ni me comprendo a mí mismo.

Y los mayores tampoco comprenden mi situación.

A ti, que fuiste adolescente, ofrezco mis alegrías,

mis ilusiones.

Mis dudas, mi dolor, mis primeros fracasos.

Dame tu luz, tu gracia y tu amor. Los necesito.

Tu Luz! Para ver claro mi camino, mi futuro, mis

posibilidades, mi limitación.
Amén.




ORACIÓN POR LOS HIJOS

Señor, ilumina la mente de nuestros hijos
para que conozcan el camino que tú has querido para ellos,
para que te puedan dar gloria y alcancen la salvación.
Sosténlos con tu fuerza, para que alienten en su vida los ideales de tu Reino.
Ilumínanos también a nosotros, sus padres,
para que les ayudemos a reconocer su vocación cristiana
 y a realizarla generosamente, colaborando con tus inspiraciones interiores.
Amén.




ORACIÓN DE LA MADRE

Oh Señor, toma bajo tu protección los hijos que tú me has dado.

No permitas que te ofendan con el pecado: elígelos para el cielo.

Salva también mi alma y la de mi esposo.

Y si quieres llamar a tu servicio para la salvación de los hombres a uno de mis hijos, te lo ofrezco ya desde ahora con alegría y con reconocimiento profundo.

Perdona, Señor, mis debilidades y suple mis carencias, para que pueda cumplir lo más dignamente mi misión en la familia y en la sociedad.

Sostén a toda mi familia en el espíritu de fe, en la paz y en la unidad del amor y haz que nos encontremos unidos en la sociedad de los Santos, contigo. eternamente.

Amén.



ORACIÓN DE LOS HIJOS POR SUS PADRES

Dios, concédeme comprender mejor a mis padres, y saber devolverles amor por amor.

Si yo no puedo amarlos como antes es que debo amarlos mas.

No ya como un niño que balbucea, sino como un hombre que sabe lo que tiene que decir, y que expresa su alma en un lenguaje dulce y fuerte.

Yo me acercaré a mi padre y a mi madre, que sufren por mí, y cuyo trabajo hasta ahora no he apreciado.

Esta noche diré y repetiré, con más comprensión que otras veces, la antigua oración de mi infancia:

Padre nuestro, que estás en los cielos, escucha a tus hijos. Te pedimos por nuestros padres.

Por medio de ellos nos lo diste todo, devuélveles todo el bien que nos han hecho.

Nos han dado la vida: consérvales la salud.

Nos han dado el alimento: dales el pan de cada día.

Nos han dado el vestido: que sus almas se hallen vestidas siempre de tus gracias.

Concédeles sobre la tierra la felicidad que se encuentra en servirte y amarte.

Y haz que podamos estar un día reunidos en el cielo. Amén




POR LA PAZ


Querido Dios:
Veo la televisión y veo que hay muchas personas que se matan, que hacen la guerra, que quieren que los extránjeros se vayan de su país, y dicen que todo eso es bueno para todos, porque de esa manera se eliminan a las malas personas y podemos vivir todos en paz.

Pero Tú no piensas así y yo te doy gracias porque me has enseñado a amar la paz haciendo la paz y acogerte en mi casa cuando eres extránjero, y abrazarte despacio cuando eres diferente, y a escucharte callado cuandopiensas distinto, y a estrecharte la mano cuando te echan de casa.

Porque me has enseñado que rechazar a las personas, sean las que sean, es rechazarte a Tí.

Gracias, Padre, por abrirme los ojos.

























































































































































































































































































































































































































































































































































































































































PADRENUESTRO

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
No nos dejes caer en tentación,
y líbranos del mal.
Amen.









CREDO

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo,
Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia
del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen;
padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado,
muerto y sepultado,

descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios,
Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar
a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
 Amén



ALMA DE CRISTO

Alma de Cristo, santifícame.

Cuerpo de Cristo, sálvame.

Sangre de Cristo, embriágame.

Agua del costado de Cristo, lávame.

Pasión de Cristo, confórtame.

¡Oh, buen Jesús!, óyeme.

Dentro de tus llagas, escóndeme.

No permitas que me aparte de Ti.

Del maligno enemigo, defiéndeme.

En la hora de mi muerte, llámame.

Y mándame ir a Ti.

Para que con tus santos te alabe.

Por los siglos de los siglos.
Amén.



ACTO PENITENCIAL

Yo confieso ante Dios Todopoderoso
y ante ustedes, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que intercedais por mi ante Dios, nuestro Señor.
Amén





SEÑOR MIO JESUCRISTO

Señor mio, Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero, Creador,
Padre y Redentor mío,
por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
propongo firmemente nunca más pecar,
apartarme de todas las ocaciones de ofenderos,
confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos,
en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico,
 así confío en vuestra bondad y misericordia infinita,
que los perdonareis, por los méritos de vuestra preciosísima sangre,
pasión y muerte, y me dareis gracia para enmendarme,
y perseverar en vuestro santo amor y servicio,
hasta el fin de mi vida.

Amén.





CREEMOS

Creemos que Dios es padre y madre,
que nos ama con ternura.

Creemos que hemos sido creados a su imagen,
que hemos recibido su amor
y que hemos sido hechos
 para amarnos como hermanos
.

Creemos que Jesús de Nazaret
ha sido como nosotros

menos en el pecado;

bueno y pobre; tierno y justo;
que se entregó hasta la muerte

por el reino de Dios y por
nosotros,

y que Dios lo resucitó de entre los muertos.

Creemos en el Espíritu Santo,
 espíritu del Padre y del Hijo
,

que lo sostiene todo,
que nos impulsa a vivir en libertad y justicia

y que acompaña nuestros pasos.


Creemos que la Iglesia es la comunidad de Jesús,
santa y pecadora al mismo tiempo,
enviada a anunciar a todo el mundo la buena noticia
y ser signo eficaz de fe y justicia.


Proclamamos que hay un futuro ilimitado
por encima del dolor y de la injusticia
porque el mal y la muerte han sido vencidos
por Jesús.




CREO EN TI

Señor, Tu siempre me has dado
La fuerza necesaria,
y, aunque débil,
Creo en Ti.

Señor, Tu siempre me has dado
La paz de cada día,
y, aunque angustiado,
Creo en Ti.

Señor, Tu siempre me has guardado
En la prueba,
Y, aunque estoy en ella,
Creo en Ti.

Señor, Tu siempre has alumbrado
Mis tinieblas,
Y, aunque no tengo luz,
Creo en Ti.





PADRE NUESTRO DE DIOS


Hijo mío que estás en la tierra,
y te sientes preocupado, solitario y tentado,
yo conozco perfectamente tu nombre,
y lo pronuncio como santificándolo,
porque te amo.

No, no estás solo, sino habitado por Mí,
y juntos construimos este reino
del que tú vas a ser el heredero.

Me gusta que hagas mi voluntad
porque mi voluntad es que tú seas feliz
ya que la gloria de Dios es el hombre viviente.

Cuenta siempre conmigo y tendrás el pan para hoy
no te preocupes, sólo te pido que sepas
compartirlo con tus hermanos.

Sabes que perdono todas tus ofensas
antes incluso de que las cometas,
por eso te pido que hagas lo mismo
con los que a ti te ofenden.

Para que nunca caigas en tentación
tómate fuerte de mi mano
y yo te libraré del mal,
bello y querido hijo mío.




PADRENUESTRO

Padre nuestro, tú nos has elegido desde el principio
para que reproduzcamos en nosotros los rasgos de tu Hijo,
de modo que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Nos has llamado, nos has hecho participes de tu gloria.
La garantía es el Espíritu que has puesto en nuestros corazones.
Hijos tuyos son los que se dejan guiar por tu Espíritu, Padre.
No hemos recibido un espíritu que nos convierta en esclavos;
por el contrario, tu Espíritu nos transforma en hijos
y nos permite exclamar: ¡Padre!
Si somos hijos, también somos herederos.
Si participamos con Cristo en sus sufrimientos
también compartiremos la gloria con él.
Ayúdanos, Padre bueno,
a comprender que nuestro cuerpo es templo tuyo.
y que el Espíritu habita en nosotros.
Que ya no somos nuestros propios dueños,
pues fuiste tú quien pagó nuestro rescate,
y por tanto, te hemos de glorificar con nuestro cuerpo.

Haz que tengamos un mismo sentir,
que vivamos en paz, para que tú, Dios del amor y de la paz,
estés con nosotros, y tu amor,

y la comunicación del Espíritu Santo
estén en todos nosotros.
Padre, 
creemos que uno solo es el cuerpo y uno solo el Espíritu,
como una sola es la esperanza a que hemos sido llamados.
Sólo hay un Señor, sólo una fe, sólo un bautismo,
solo un Dios, Padre de todo en nosotros, que a todos dominas,
por medio de todos actúas y en todos vives.
Si vivimos en tu amistad, no vivimos según la carne, sino en el Espíritu,
y tu espíritu, Dios nuestro, habita en nosotros.
Somos tu carta, Padre, escrita no con tinta,
sino con el espíritu de tu Hijo; no en tablas de piedra,
sino en la tabla de nuestro corazón humano.
Te pedimos, Padre, que derrames sobre nosotros los tesoros de tu bondad;
que tu Espíritu nos llene de fuerza y de energía
Hasta lo más íntimo de nuestro ser;
que Cristo habite, por medio de la fe, en el centro de nuestra vida;
que el amor nos sirva de cimiento y de raíz.

Seremos así capaces de entender, con todos los creyentes,
cuán largo y ancho, cuán alto y profundo
es el amor de Cristo; tu amor, Padre
,
un amor que desborda toda ciencia humana
y nos colma de la plenitud misma de tu ser.

Padre, tú has derramado en nuestros corazones tu amor,
manifestando en Jesucristo, por medio de tu Espíritu Santo;
y nosotros, en comunión con tu Espíritu, con Jesús, nuestro hermano,
te llamamos con el corazón gozoso: ¡Abba, Padre!





PADRENUESTRO DE LOS UNIVERSITARIOS

  
 Padre nuestro que te manifiestas a todos los hombres aquí y ahora
 y acompañas al universitario en la realidad misma:
 la tierra, el trabajo y la universidad.
 Santificado es tu nombre por la ciencia que nos das a conocer
 por nuestras familias, país y por toda la tierra.

  Ayúdanos a descubrir y luchar por tu Reino
 sirviendo a nuestros hermanos.
 Danos el deseo y valor para hacer tu voluntad y no la nuestra;
 a ser estudiantes que comparten lo que son, saben y tienen
 para que así en la tierra se viva la justicia.
 Danos a todos la oportunidad del sustento de cada día
 y enséñanos a compartirnos, especialmente a los más necesitados.

 Perdona nuestras ofensas, cuando permitimos injusticias
  y no luchamos por una sociedad nueva y humana.
 Sabemos que el perdón se consigue perdonando a los demás,
 por eso ayúdanos a perdonar a los que nos oprimen y no respetan nuestra dignidad

 No dejes que nuestras carencias nos dominen
 ni que nuestro corazón endurezca por la conveniencia y desesperanza.
 Líbranos de la apatía y mediocridad
 e invítanos a vivir siempre en Ti.
 
 Amén




EL PADRE NUESTRO DE CARLOS DE FOUCAULD


          Bella oración del sacerdote, peregrino, fundador y escritor francés, Carlos de Foucauld.
 Será muy útil para nuestros momentos de meditación.


"Padre mío, me abandono a Ti,
haz de mi lo que quieras.
Lo que hagas de mi te lo agradezco.
Estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo.
Con tal de que tu voluntad se haga en mí.
y en todas tus criaturas,
no deseo nada más, Dios mío.
Pongo mi vida en tus manos,
te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón,
porque te amo,
y porque para mi, amarte es darme,
entregarme en tus manos sin medida,
con infinita confianza.
Porque tu eres mi Padre"

 


PADRENUESTRO DE LOS PADRES.

PADRE NUESTRO...
de todos nosotros que también somos padres,
que hemos dado vida a nuestros hijos
y que los amamos más que a todo.
QUE ESTÁS EN EL CIELO...
y también en la tierra entre nosotros:
en las realidades de cada día,
en la intimidad de nuestro matrimonio
y en el corazón de cada uno de nuestros hijos.
SANTIFICADO SEA TU NOMBRE...
que reconozcamos que tú eres Santo y Bueno;
que comprendamos que sólo eres Amor;
que creamos que tú te enterneces cuando nos miras
como lo hacemos nosotros cuando miramos a nuestros hijos.
VENGA A NOSOTROS TU REINO...
en el mundo y en nuestro hogar:
que reine un clima de paz, de estimación, de alegría;
que estés presente en nuestros pensamientos y actuaciones,
en las dificultades y en el bienestar.
HÁGASE TU VOLUNTAD...
aunque no la entendamos, porque estamos seguros de tu amor,
y que nunca deseemos,
ni para nosotros ni para nuestros hijos,
nada que pueda perjudicar.
EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO
en las cosas importantes y en las pequeñas,
en las cosas materiales y en las espirituales,
para que podamos ayudar a nuestros hijos
a empezar a vivir, ya en la tierra, pedacitos de cielo.
DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA...
todo lo que nos tiene que dar fuerza:
tu Palabra y tu presencia;
aquello que nos es imprescindible para la vida de cada día:
esfuerzo, paciencia, ternura, capacidad de perdón...
PERDONA NUESTRAS OFENSAS COMO TAMBIÉN
NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN...
que creamos en tu perdón y que, como tú, deseemos perdonar cada día
a los que nos molestan o no nos comprenden,
a los que se muestran desagradecidos o poco delicados...
sobre todo a los de casa
NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN...
en la tentación del desánimo, del cansancio,
de la desconfianza entre nosotros,
de la exigencia sin misericordia,
de la condescendencia sin firmeza.
Y LÍBRANOS DEL MAL...
del mal y de hacer el mal,
de los desaciertos en la educación de los hijos,
de la incomprensión entre los esposos,
de la autosuficiencia, rigidez y tristeza,
para que podamos vivir en tu presencia
toda la familia unida y esperanzada,
ahora y siempre.
¡Y, ASÍ, NO DEJEMOS NUNCA DE SER SAL Y LUZ
PARA NUESTROS HIJOS!





PADRENUESTRO DE LA PAZ


PADRE,
que miras por igual a todos tus hijos
a quienes ves enfrentados.
NUESTRO, de todos.
De los cerca de 5.000 millones de personas,
que poblamos la tierra,
sea cual sea nuestra edad,
color o lugar de nacimiento.
QUE ESTÁS EN EL CIELO,
y en la tierra, en cada hombre,
en los humildes y en los que sufren.
SANTIFICADO SEA TU NOMBRE,
pero no con el estruendo de las armas,
sino con el susurro del corazón.
VENGA A NOSOTROS TU REINO,
el de la paz, el del amor.
Y aleja de nosotros
los reinos de la tiranía y de la explotación.
HÁGASE TU VOLUNTAD
siempre y en todas partes.
En el cielo y en la tierra.

Que tus deseos no sean obstaculizados por los hijos del poder.
DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA
que está amasado con paz, con justicia, con amor.
Aleja de nosotros el pan de cizaña
que siembra envidia y división,
porque mañana puede ser tarde:
la guerra amenaza y algún loco puede iniciarla.
PERDONA NUESTRAS OFENSAS
no como nosotros perdonamos,
sino como Tú perdonas, sin dar lugar al odio.
NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN
de almacenar lo que no nos diste,
de acumular lo que otros necesitan,
de mirar con recelo al de enfrente.
LÍBRANOS DEL MAL QUE NOS AMENAZA:
de las armas, del poder, de la sociedad de consumo,
de vivir montados en el gasto, porque somos muchos, Padre,
los que queremos vivir en paz.


HAZ DE MI UN INSTRUMENTO DE TU PAZ

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.
Allí donde haya odio, que yo ponga amor;
allí donde haya ofensa, que yo ponga perdón:
allí donde haya discordia, que yo ponga unión;
allí donde haya error, que yo ponga fe;
allí donde haya desesperación, que yo ponga esperanza;
allí donde haya tinieblas, que yo ponga luz;
allí donde haya tristeza, que yo ponga alegría.

Oh, Maestro,
que yo no busque tanto ser consolado... como consolar,
ser comprendido... como comprender,
ser amado... como amar.

Porque
es olvidándose... como uno se encuentra,
es perdonando... como uno es perdonado,
es dando... como uno recibe,
es muriendo... como un resucita a la vida.


San Francisco de Asís




SOY JOVEN, SEÑOR

Soy joven, Señor, y quiero vivir con fuerza y alegría;
soy joven y quiero estrujar mi vida y llegar hasta el fondo;
soy joven y, la verdad, Señor, no sé lo que es vivir a veces;
soy joven y busco caminos, aunque no he encontrado el sendero cierto.
Tú amas la vida, señor Jesús, y quieres al joven en pie, firme;
amas la vida y has roto las ataduras de la muerte, resucitando;
tienes Palabras de vida eterna para el corazón del hombre,
y le has dado el pan de vida para que camine con valor.
Señor de la vida: quiero vivir desde el centro de mi ser.
Señor de la vida: quiero ser feliz y mantener mi dignidad,
Señor de la vida: quiero enraizar mi vida en ti, que eres Amor.
Yo sé, Señor, que hay cosas que matan y llevan a la tumba;
yo sé que cuando vivo mi egoísmo con rabia y desenfreno, me estoy muriendo;
yo sé que cuando me entrego a la evasión del juego, estoy muriendo;
yo sé que cuando huyo en alas de la velocidad, estoy muriendo;
yo sé que cuando vivo de cosas, de objetos... ¡me estoy muriendo!
Quiero vivir, Señor: hacer de la verdad el camino para mis pasos.
Quiero vivir, Señor: hacer del amor limpio la norma de mi conducta.
Quiero vivir, Señor: hacer de la libertad espacio para mi búsqueda.
Quiero vivir, Señor: hacer del servicio la constante de mi vida.
Quiero vivir, Señor: hacer de la reconciliación un camino de paz.
Quiero vivir, Señor: hacer de la esperanza una fuerza hacia adelante.
Quiero vivir, Señor: hacer de la oración un lugar de encuentro contigo.
Quiero vivir, Señor: hacer de la justicia un camino hacia el hermano herido.
Quiero vivir, Señor: hacer de la humildad la base de cuanto soy.
Aquí me tienes en busca de bien y la aceptación de tus mandatos.
Aquí me tienes en lucha contra el mal y en decisión de vivir el bien.
Aquí me tienes en tensión con mi propia vida, con mi corazón.
Aquí me tienes con ganas de ser auténtico, sencillamente yo.
Aquí me tienes junto a ti, Señor Jesús, Señor de la VIDA.




ORACION DE LA REBELDIA

Llego ante Ti, Señor, con humildad
a pedirte rebeldía.
Quiero vivir comprometido con la justicia.
No venderme por nada ni ante nadie.
Resistir la tentación de buscar una falsa paz
de la comodidad y la ceguera. 
Hazme un inconforme con el error, la injusticia, el odio,
un insatisfecho con la farsa del mundo,
pero con un gran deseo de trabajar por mejorarlo. 
Hazme un indómito de tu Reino,
que es la fe y justicia,
digno de recibir aquellas palabras tuyas;
"En el mundo tendréis apreturas;
mas tened buen ánimo:
Yo he vencido al mundo".



ORACIÓN DE LA MAÑANA

Señor, en el silencio de este día que nace, vengo a
pedirte paz, sabiduría y fuerza.
Hoy quiero mirar al mundo con ojos llenos de amor.
Ser paciente, comprensivo, humilde, suave y bueno.
Ver a tus hijos detrás de las apariencias, como los
ves tu mismo, para así poder apreciar la bondad de cada uno.
Cierra mis oídos a toda murmuración. Guarda mi lengua
de toda maledicencia.
Que sólo los pensamientos que bendigan permanezcan en
mi.
Quiero ser tan bienintencionado y bueno que todos lo
que se acerquen a mi sientan tu presencia.
Revísteme de tu bondad señor y haz que en este día yo
te refleje.
Amén


ORACION AL ACABAR EL DIA

Se acaba el día, Señor.
Ha habido de todo:
momentos felices y momentos de dolor,
aciertos y equivocaciones. 
A esta hora quiero acudir de nuevo a Ti,
para dejar en tus manos todo mi día. 
Gracias por mis buenas obras.
Disculpa mis errores. 
Todo lo pongo ante tu mirada de Padre.
Sé que me amas tal y como soy. 
Sé, también, que mañana me ayudarás
a que las cosas me "salgan" mejor. 
A tus manos entrego mi sueño y mi descanso,
porque sé que nunca me dejas solo. 
Buenas noches, Señor.
Dame, Señor,
un buen descanso en la noche
y un nuevo amanecer ilusionado
y comprometido con tu Causa.


 

ORACION DEL VOLUNTARIADO

Gracias, Señor, por haberme llamado
a servir gratuitamente,
a dar mi tiempo, mis energías y mi amor
a quienes sufren. Aquí estoy, Señor,
envíame. Dispón mi mente y mi 
corazón a escuchar sin perjuicios, a
servir hasta las últimas consecuencias. 
Envíame, Señor, a pesar de que yo
también soy débil; así comprenderé
que eres tú nuestra fuerza, y mis
hermanos descubrirán tu rostro en mi
presencia discreta, envíame, Señor, y 
así comprenderé que la mayor 
felicidad está en servirte. 
Amén.


ORACIÓN DEL ESTUDIANTE

Señor, recuérdame con frecuencia,

la obligación que tengo de estudiar.

Hazme responsable:

Que santifique mi trabajo de estudiante.

Que prepare bien mi misión en la vida.

Que sepa agradecer el privilegio de poder estudiar.

Que me capacite a conciencia. Que haga rendir mi juventud.

Que haga una buena sementera en mi inteligencia.-

Dame humildad para echarme en cara
 la negligencia con que cumplo a veces
mis tareas.

Dame valentía y constancia para aprovechar
 todos los instantes en el
estudio.

Enséñame a estudiar con método, a leer con reflexión, a consultar a los que saben más para, el día de mañana,
ser útil a mis hermanos y un verdadero dirigente de la humanidad.

Amén.




NADIE FUE AYER

Nadie fue ayer,
ni va hoy
ni irá mañana
hacia Dios
por este mismo camino
que yo voy.
Para cada hombre guarda
un rayo nuevo de luz el sol…
y un camino virgen
Dios.

          Poeta León Felipe



ORACIÓN POR LOS DERECHOS HUMANOS

Padre de todos, te damos gracias
porque todos los hombres, mujeres y niños
nacemos libres e iguales en dignidad y derechos.
Ayúdanos a vivir en tu presencia
como hermanos y hermanas.

Señor Jesús,
llegaste entre nosotros como uno más
y no te aceptamos.
Todavía hoy, en muchos países,
a multitud de nuestros hermanos y hermanas
se le niegan sus derechos humanos.
Tú sigues siendo crucificado en ellos.
Perdónanos y sálvanos.

Espíritu Santo,
luz de nuestros corazones,
ven y enséñanos la sabiduría
que nace de nuestra dignidad de hijos e hijas de Dios.
Danos poder para crear
un mundo donde quepamos todos.
Señor, ya que nacemos seres libres,
deja que permanezcamos libres
hasta que retornemos a Ti.



LA ORACIÓN EN EL HUERTO


Por la puerta de la Fuente
fueron saliendo los once.
En medio viene Jesús
abriendo un surco en la noche.

Aguas negras del Cedrón,
de su túnica recogen
espumas de luna blanca
batida en brisas de torres.

Jesús viene comprobando,
Pastor, sus ovejas nobles,
y se le nublan los ojos
al no poder contar doce.

«Pues la Escritura lo dice,
me negaréis esta noche.
Herido el Pastor, la grey
dispersa le desconoce.»

Entre los mantos, relámpagos
de dos espadas relumbran.
La luna afila sus hielos
en las piedras de las tumbas.

Ya las chumberas, las pitas
erizan sienes de agujas
y quisieran llorar sangre
por sus coronadas puntas.

Ya entraron al huerto donde
las aceitunas se estrujan,
Getsemaní de los óleos,
hoy almazara de angustias.

Ya Pedro, Juan y Santiago
bajo un olivo se agrupan,
como un día en el Tabor,
aunque hoy sin lumbre sus túnicas.

La noche sigue volando
--alas de palma y de juncia--
y, llena de sí, derrama
su triste látex la luna.

Se oye el rumor a lo lejos
de cortejos y cohortes.
Y el sueño pesa en los párpados
de los tres fieles mejores.

Jesús, solo, abandonado,
huérfano, pavesa, Hombre,
macera su corazón
en hiel de olvido y traiciones.

«Padre, apártame este cáliz.»
Sólo el silencio le oye.
La misma naturaleza
que le ve, no le conoce.

«Hágase tu voluntad.»
Y, aunque lleno hasta los bordes,
un corazón bebe y bebe
sin que nadie le conforte.

El sudor cuaja en diamantes
sus helados esplendores,
diamantes que son rubíes
cuando las venas se rompen.

Por fin, un Ángel desciende,
mensajero de dulzuras,
y con un lienzo de nube
la mustia cabeza enjuga.

Ya la luz de las antorchas
encharca en movibles fugas
y acuchilla de siniestras
sombras el huerto de luna.

Los discípulos despiertan.
Huye, ciega, la lechuza.
Y Jesús, lívido y manso,
se ofrece al beso de Judas.

Gerardo Diego.




QUE TENGO YO, QUE MI AMISTAD PROCURAS

¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno oscuras?

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el ángel me decía:
«Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía»!

¡Y cuántas, hermosura soberana,
«Mañana le abriremos», respondía,
para lo mismo responder mañana!


ORACIÓN DE LOS JÓVENES

Jesucristo, estoy aquí este momento delante de Ti para pensar
un poco en la vida, en los demás, en mí, en tantas cosas que me dan vueltas en la cabeza y no logro entender sobre Ti, sobre el mundo, sobre mí mismo.
Quisiera hacer grandes cosas por Ti, por los hombres, para que
mi paso por la historia no resultara vano.
Yo sé que en Ti está la Vida y la Verdad y por eso vengo a beber
en la única Fuente capaz de apagar mi sed de verdad, de bondad, de belleza.

Hoy quisiera pedirte de modo especial
por aquellos jóvenes como yo que perciben en el interior de su corazón
tu llamada al sacerdocio o a la vida consagrada.
No debe ser fácil para ellos dejar todo para seguirte a Ti.
Les debe costar dejar sus familias, sus novios o novias, sus amigos...
Pero yo comprendo perfectamente a quienes son capaces de dejar todo eso para seguirte.
 Porque Tú eres el tesoro por el cual bien merece la pena vender todo
con tal de no perderte a Ti.
Ellos irán por el mundo predicando tu Evangelio,
 suavizando con tu palabra la amargura de muchas vidas humanas,
dando un poco de esperanza a tantos hombres,
a los miles y miles de jóvenes que viven sin ilusión,
sin trascendencia, sin amor verdadero.
Ellos irán derramando por ese mundo que parece condenado
 a la amargura y al odio, el perfume de tu mensaje de gozo,
 de paz y de esperanza.
Irán consolando a los tristes, fortaleciendo a los débiles,
derramando gracia y perdón.
Hasta siento envidia de ellos. Yo no sé qué respondería si sintiese tu llamada. Lo único que te pediría en ese momento es lo que te pido por aquellos jóvenes que ahora la están escuchando: generosidad, valor, audacia y fe. Verdaderamente Tú eres capaz de llenar una vida, de darle sentido, de hacerla fructificar.
 Danos sacerdotes según tu corazón.
Mueve los corazones de los jóvenes para que no vacilen en dejar sus redes cuando Tú, posando sobre ellos tu mirada, te detengas a la ribera de sus vidas, pronuncies sus nombres, clavados en tu corazón desde la eternidad, y con tu palabra poderosa que creó los cielos, les digas con suavidad firme: «Sígueme».













REGLAS PARA ORAR CON SENCILLEZ

(Reglas para orar con sencillez, del libro que por 19 años llevó consigo San Francisco de Sales. El libro se llama EL COMBATE ESPIRITUAL.)

1° Ante todo separemos de cada día algunos minutos para estar a solas y en paz y hablar con DIOS.

2° Hablemos con NUESTRO SEÑOR con sencillez y naturalidad como un hijo muy amado con el más bueno y cariñoso de los padres. Contémosle lo que nos preocupa, no hace falta que empleemos fórmulas raras. Hablémosle con nuestras propias palabras que El las entiende muy bien.

3° Entremos en diálogo con DIOS también cuando estemos en el trabajo. Digámosle que lo amamos, que le damos gracias. Que le ofrecemos lo que estamos haciendo.

4° Convenzámonos de esta gran verdad: "DIOS ESTA CON NOSOTROS". Viaja con nosotros. Nos acompaña como el aire y como la luz a todas horas del día. Está a nuestro lado las 24 horas del dia. Y nos quiere ayudar. Desea ayudarnos. Goza ayudándonos. Pero espera nuestra petición de ayuda.

5° Oremos con la absoluta seguridad que nuestra oración sí es oída y respondida por DIOS todas las veces y siempre. Y encomendémosle a los pecadores que deseamos convertir y a todos los que han tratado o tratarán con nosotros.

6° Al orar tengamos ideas positivas y no negativas. SI DIOS ESTA CON NOSOTROS, ¿quién podrá contra nosotros?.

7° Siempre debemos declarar o pensar cuando nos ponemos a orar, que aceptamos lo que DIOS permita que nos suceda, siempre nos concederá lo que sea para nuestro mayor bien. Demasiado nos ama y por eso nos da lo que más nos conviene.

8° Cuando oremos dejemos todos los problemas en manos de DIOS. Recordemos lo que dice el Salmo 55: "COLOCA TUS PROBLEMAS EN MANOS DEL SEÑOR Y ÉL ACTUARÁ". Pidámosle que nos conceda fuerza para hacer lo que tenemos qué hacer, y lo demás dejémoslo todo en sus Manos Todopoderosas.

9° Cada día digamos alguna oración por nuestra ciudad, por nuestro país. Es lo que aconseja el Profeta Jeremías diciendo: "ORAD POR LA CIUDAD Y EL PAÍS DONDE ESTÁIS VIVIENDO, PORQUE SU BIEN SERÁ VUESTRO BIEN"( JER. 39).

QUE DIOS NUESTRO AMADO Y BONDADOSO PADRE NOS CONCEDA A TODOS EL DON DE PODER ORAR CON SENCILLEZ Y CON AMOR, Y QUE TENGAMOS CONFIANZA EN QUE ÉL NOS VA A CONCEDER TODO LO QUE NECESITAMOS.



¿ Por qué orar ?

ARTICULO

Hace más de 5 años, en Estados Unidos, se hizo un estudio de estadísticas y encuestas en el que se comprobó que todas las personas después de haber cometido un pecado o hacer algo malo, o al estar pasado por una dificultad especial; siempre recurren a algún amigo confesor, psicólogo o algún medio que les diera una respuesta y alivio a su situación y de hecho se fundó una institución en este país, donde se daba un servicio en un lugar, donde la gente hablaba y contaba sus faltas, sus dificultades, etc.., Actualmente sabemos que en muchos países se da este servicio, a diferentes personas, pero siempre con la finalidad de dar a la gente la oportunidad de ser escuchadas y saberse acompañadas o aconsejadas ante sus problemas y que siempre recurran a alguien que los escuchará.

Y es que todo hombre desea situarse y saber que terreno pisa y que trabajos nuevos debe de emprender. ¡Qué seguridad le da al hombre saber que esta tratando con alguien que lo conoce, y que más cuando es conocido en su totalidad!

Cuando un hombre alcanza con otro una profunda amistad, crece la confianza y la necesidad de abrir su corazón, de expresar sus alegrías, sus tristezas, sus ilusiones, sus diferentes experiencias de vida y el impacto que han causado en el. ¿Cuántos jóvenes hubieran dejado el suicidio si hubieran tenido alguien en quien confiar?

Y es aquí cuando podemos ver que nos hemos olvidado de Alguien que el mundo ha tratado de borrar de nuestra vida, llenándonos de materialismo, racionalismo, tecnología o superficialidad.

Hace más de quinientos años existió un hombre que gracias a su vida interior se convirtió en un gigante de la oración y con ella dió grandes pasos hacia la felicidad tanto para él, como para el mundo entero. Y bueno, antes de decirles su nombre, compartiré un poco de lo que había en su corazón. Un día como todos, escribió así:

Rezar es hablar con el Maestro,
es echarse a sus plantas en la hierba,
o entrar en la casita de Betania para escuchar las charlas de su cena,
rezar es informarle de un fracaso,
decirle que me invade la tristeza,
rezar es invitarle a nuestra barca mientras la red largamos a la pesca,
y mullirle en la almohada sobre un banquillo en popa nuestra vera,
y, si acaso duerme,
no aflojar el timón mientras el duerma;
y es rezar despertarle si de pronto,
la mar se embraveciera,
y es rezar - ¿ qué es rezar - decir ‘te quiero- y lo es
-
¿ no lo iba ser decir " me pesa
y el "quiero ver" del ciego,
y el límpiame angustioso de la lepra,
la lagrima sin verbo de la viuda,
y el no hay vino en Caná de Galilea
y es oración con la mirada gacha
y después de un desamor
gemir me pesa, que pena!
Cualquier sincero suspirar del alma,
cualquier contarle a Dios nuestra tristezas,
cualquier poner en El nuestra confianza. -
y esta vida está tan llena de cualquieras,
todo tierno decir a Nuestro Padre,
todo es rezar...
 ¡Y hay gente que no reza! , que pena.

 

El autor de este pensamiento es San Francisco de Asís y es muy bonito cuanto nos hace ver en él, porque en él podemos descubrir el tesoro de la oración, que en definitiva es el tesoro de la amistad de Dios, de hablar con Él y compartir cuanto somos y vivimos. Y este pensamiento nos permite ver como hay mucha gente que no reza, sin saber que esta dejando pasar ante su vida la mejor de las experiencias, la de conocer el amor.

 PORQUÉ ORAR:

* Espíritu Santo, y la comunión, ver el ejemplo de Cristo:

-Después de la multiplicación de los panes, oro toda la noche por Su Iglesia, cuando lo querían nombrar rey.

-Desierto, al empezar su misión :* TENTACIONES, PELIGRO. (Sta.Teresa, Cristo..),

-Oración del huerto, donde más cercano tenemos a Cristo, lo demás fue por ya haber aceptado el dolor.

-Lugar donde debemos de conocer la voluntad de Dios y surgen las más grandes iniciativas... los más grandes apóstoles.

-Oraciones que unifican la Iglesia...

-Lugar donde se conoce a Cristo como persona..

¿ Y por qué no reza la gente?

Podemos ver que en toda la gente existe el pensar que: rezar, es perder el tiempo, que no sentimos a Dios " o simplemente que no sabemos rezar. Pero Dios no necesita que nosotros sepamos nada, si El sólo quiere hablar, todos sabemos hablar; Dios sólo quiere compartir, todos deseamos compartir, porque así amamos y nos sabemos amados.

Cuando un hombre cuenta su dinero rectifica varias veces para rescatar todos los céntimos, y jamás piensa que ese es tiempo perdido, pero cuando un hombre va al templo generalmente tiene bien medidas las horas.. ¿Y cual de éstos es el verdadero y eterno tesoro?

* ángeles- hora 25- mas apostolado, oraban los mismos que antes ya lo hacían, conclusión, el tiempo para orar es cuestión de amor.

¿ Qué no es orar?

Orar no es un narcisismo, un egocentrismo en buscarnos a nosotros mismos, en dejarnos llevar por los sentimientos y si sentimos rezamos y si no, no; vemos que orar es algo muy distinto a esto, es compartir, es hablar con Jesucristo, es abrir nuestro corazón para confiarle, para alabarle, para agradecerle y abandonarnos en sus manos.

¿ Cómo orar?

Lo primero que se necesita es reconocer que estamos delante de otra persona, y esa persona ES DIOS, teniendo eso presente no vamos a caer en pensar y soñar con el amor entre los hombres, pero sin saber cómo se vive. Con esto no vamos a mendigar el aplauso y reconocimiento de la gente, porque sabremos valorar y admirarnos de que Dios nos ame. Si tenemos presente que estamos frente al mejor de los amigos, frente al mas fino y fiel amante de nuestra alma, será natural el abrir el corazón y decir:

Hola, Jesús, ¿ Como estas?, la verdad yo no se rezar, sólo se decirte gracias por tu amistad, sólo sé decirte que te quiero






PARA REZAR BIEN
PAUTAS PARA LA ORACIÓN

*Elige un lugar donde te encuentres bien y una postura que te ayude a entrar en tí mismo.

*Piensa en tu situación actual y elige algún hecho u acontecimiento que te esté afectando positiva o negativamente.  
                                    
*Ante esa situación ¿qué sentimientos descubres en tí?

*Concédete unos momentos para tomar conciencia de que vas a orar y exprésale al Señor tu deseo de estar este rato con Él.

*Háblale de todo eso que te afecta.

*Si te produce gozo y alegría, alábale. Puedes utilizar el Salmo 145.

*Si te sientes pobre y con necesidad, puedes usar el Salmo 5.

*Si te encuentras con dificultades, usa el Salmo 3.

*Si te sientes lejos de Dios, usa el Salmo 12.

*Si queres dar gracias, puedes usar el Salmo 91.

*Si sientes deseos de conocer más al Señor, puedes usar el Salmo 26.

*Si lo que necesitas es confiar más en Dios, usa el Salmo 120.

*También puedes adaptar el Salmo al momento que estás viviendo, o crear tú uno nuevo.

*Termina la oración agradeciendo lo que has encontrado en ella.                                                                                                                                                                     
 
LOS MÉTODOS EN LA ORACIÓN

Existen muy diversas maneras o formas, que seún la práctica de los maestros de oración, facilitan el encuentro con Dios en la oración.
Además de los métodos que podríamos llamar clásicos, pueden darse muchos otros, pues en realidad cualquier camino es bueno si llega a conducir a la presencia paternal de Dios y facilita el trato con Él.

Así, pues, la oración puede darse a partir de:

*La pronunciación oral de una oración ya formulada.

*La meditación de un determinado texto.

*La visualización de algún pasaje bíblico.

*La contemplación de un hecho o de un símbolo que induce al reconocimiento de Dios.

*Ante un icono.

*A partir de una canción o melodía.

*Etc.

De todas formas, el método no es la oración, sino aquello que nos permite acercarnos a Dios, que nos llama a su presencia.

Con la práctica constante de la oración, cada persona va adquiriendo su propio método.
TIPOS DE ORACIÓN
El estado de ánimo, las necesidades que experimentamos, los deseos a los que aspiramos, las circunstancias que nos rodean,...despiertan en la persona que reza la necesidad de dirigirse a Dios con diferentes tipos de oración:
Oración de petición

Es aquella por medio de la cual se exponen a Dios las    necesidades que se creen tener. Se sabe que las limitaciones, los obstáculos en el seguimiento, las presiones que ejercen influencias negativas sobre las personas, esclavizan de tal manera que, con frecuencia, no se hace el bien que se desea, sino que el mal seduce y arrastra produciendo efectos negativos y hay que pedirle al Señor que derrame su Espíritu para serles fieles a Él y a nosotros mismos.
Los Evangelios han dejado constancia de este tipo de oración de petición: "Lo que pidais al Padre en mi nombre os lo dará"(Jn 15,16); "Yo os digo: pedid y se os dará"(Lc 11,9).
Pero ¿Qué hemos de pedir?. El Catecismo de la Iglesia Católica dice al respecto: "La petición cristiana está centrada en el   deseo y la búsqueda del Reino que viene, conforme a las enseñanzas de Jesús(Mt 6.10.33; Lc 11,2.13). Hay una jerarquía de peticiones: primero, el Reino, a continuación, lo que es necesario para acogerlo y para cooperar a su venida"                                                                 
                                         

Alabanza             

A veces, alguna acción de Dios llega a maravillar al que ora, y se escapan entonces expresiones espontáneas que proclaman la bondad del Señor, su interés por cuanto ha llamado a la vida, su acción en la comunidad creyente o en algún hecho o acontecimiento particular: "La gente quedó asombrada y todos alabaron a Dios, pues decían: Nunca hemos visto nada parecido"(Mc 2,12)
  
Oración de perdón                                                                                                                                                                                 
Para llegar de nuevo a restablecer la relación con Dios
dañada o rota.

 Es aquella oración que, reconociendo nuestros fallos,
lleva de nuevo a la comunión con Dios y con los demás
cuando le hemos ofendido por el motivo que sea: "
El
publicano, en cambio, se quedaba atrás y no se atrevía
a levantar los ojos... Dios mío, ten piedad de mi por que
 soy un pecador
"(Lc 18,13).


Oración de acción de gracias

Cuando la persona ve la mano de la acción de Dios y su
 intervención constante
tanto en la propia persona como
en cuanto le rodea, siente la necesidad de
agradecérselo
 como un hijo agradecido:"
Sed perseverantes en la oración,
 velando en ella con acción de gracias
"(Col 4,2).



Oración de adoración

Cuando, al contemplar el amor de Dios, que se derrama en
cada uno de sus hijos y en la creación, la persona no encuentra
palabras y prefiere permanecer ante Él en una postura de
reconocimiento de su bondad, de anonadamiento ante su
misterio, de receptividad y de ofrecimiento ante la admiración
que produce su envolvente presencia: "
Y dijo al paralítico...
La gente quedó muy impresionada y reconoció la grandeza
de Dios
"(Mt 9,8)