| RINCÓN DE LA ORACIÓN |
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| Madre
Teresa
de Calcuta 1910 - 1997 Día del Hermano El fruto del silencio es la oración... El fruto de la oración es la fe... El fruto de la fe es el amor... El fruto del amor es el servicio... El fruto del servicio es la paz. Madre Teresa de Calcuta |
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REGLAS PARA ORAR CON SENCILLEZ PAUTAS Y MÉTODOS PARA ORAR ACTITUDES DE ORACIÓN |
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vida y dulzura y esperanza nuestra: Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María! V. Ruega por nosotros santa Madre de Dios, R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén. Dios te salve María,
llena eres de gracia El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. -Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.
V. He aquí la esclava del
Señor. V. El Verbo se hizo carne. V.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
V. Alégrate, Reina del cielo. Aleluya. Oremos:
MAGNIFICAT Proclama mi alma la grandeza del Señor, y se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, por el Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. Salve
María, madre de los jóvenes. nos permite descubrir la vocación a la vida que Dios nos hace. Acompáñanos a decir con valor y donación el Sí que nos compromete a transformar el ambiente y construir la Civilización del Amor. Amén Ven,
Espíritu divino, Ven, dulce
huésped del alma, Entra hasta el
fondo del alma, Riega la tierra
en sequía, según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén. A NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE "Madre Santísima de Guadalupe. Madre de Jesús, condúcenos hacia tu Divino Hijo por el camino del Evangelio, para que nuestra vida sea el cumplimiento generoso de la voluntad de Dios Condúcenos a Jesús, que se nos manifiesta y se nos da en la Palabra revelada y en el Pan de la Eucaristía Danos una fe firme, una esperanza sobrenatural una caridad ardiente y una fidelidad viva a nuestra vocación de bautizados. ayúdanos a ser agradecidos a Dios, exigentes con nosotros mismos y llenos de amor para con nuestros hermanos. Amén" Novena a la Virgen de Guadalupe
Padre Celestial, nos
has
dado un modelo de vida Ayúdanos a
permanecer
unidos Enséñanos
a ver a
Jesucristo Haz que nos amemos más y
más
unos a otros cada día como Dios nos ama a
cada uno de nosotros Ayúdanos, oh
Padre
amado, Inmaculado
Corazón de
Maria, Madre Teresa de
Calcuta
Señor,
Cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida; Cuando tenga sed, mándame alguien que necesite una bebida; Cuando tenga frío, mándame alguien que necesite calor; Cuando tenga un disgusto, preséntame alguien que necesite consuelo; Cuando mi cruz se haga pesada, haz que comparta la cruz de otro; Cuando esté pobre, ponme cerca de alguien necesitado; Cuando me falte tiempo, dame alguien que necesite unos minutos míos; Cuando sufra una humillación, dame
la ocasión de alabar a
alguien; Madre
Teresa de Calcuta
Oh
Jesús que sufres, haz que hoy y cada día Madre
Teresa de Calcuta
IRRADIAR
A CRISTO
¡Oh,
Jesús!
Madre
Teresa de Calcuta.
Creo, aunque todo te oculte a
mi fe. Creo, aunque todos me griten
que no. Porque he basado mi fe en un
Dios inmutable, Creo, aunque todo parezca
morir. Creo, aunque todo subleve mi
ser. Creo, aunque veo a los hombres
matar. Creo, pero aumenta
mi fe.
"Altísimo,
omnipotente, buen Señor, Alabado seas,
mi Señor, con todas Alabado seas,
mi Señor, por la hermana Alabado seas,
mi Señor, por el hermano Alabado seas,
mi Señor, por la hermana agua, Alabado seas,
mi Señor, por nuestra hermana Bienaventurados
aquellos que las soporten en paz, Alabado seas,
mi Señor, por nuestra hermana la Alabad
y bendecid a mi Señor, y dadle gracias
y servidle con gran humildad." Amén.
San Francisco de Asís ¡Qué bueno es
detenerse...!
Señor, me gustaría detenerme en este mismo instante. ¿Por qué tanta agitación? ¿Para qué tanto frenesí? Ya no sé detenerme. Me he olvidado de rezar. Cierro ahora mis ojos. Quiero hablar contigo, Señor. Quiero abrirme a tu universo, pero mis ojos se resisten a permanecer cerrados. Siento que una agitación frenética invade todo mi cuerpo, que va y viene, se agita, esclavo de la prisa. Señor, me gustaría
detenerme Yo soy apenas
una gota de Mi corazón
continúa latiendo, Padre
Ignacio Larrañaga
Señor, Mis ojos miraban con
temor y desolación. Y no veían. Señor, Señor, en mi angustia
experimenté tu presencia, y quiero
cambiar. Ocúpame y mira a
través de mis ojos, para que pueda ver.
Lléname y utiliza el movimiento de mis manos, para que pueda dar. Tómame y pon Tu Palabra en mis labios, para que sepa consolar. Cámbiame y usa
el canal de mis oídos, para que pueda
escuchar. Ven Señor Jesús, y sé Vos ante mis hermanos, para que sea yo en Ti. ORACION
DEL MONITOR
Señor, cuando pienso que soy un monitor
de un grupo que se reúne en tu nombre,
se amontonan en mi memoria muchas palabras tuyas,
dichas desde tu experiencia para mí. Vosotros no os dejéis llamar "maestro",
porque uno solo es vuestro maestro,
y vosotros sois mis hermanos.
Tampoco os dejéis llamar "jefe",
porque uno solo es vuestro jefe.
Que no ocurra entre vosotros
lo que pasa en otros grupos de la tierra.
Al contrario, el que ocupa un cargo
que sea el servidor de todos.
¿Cómo transmitir tu Buena Noticia,
si yo no la vivo con ilusión, con fuerza y generosidad?
¿Cómo ser sal, luz y levadura
si yo mismo ando todavía dudando
y diciéndote "sí pero..."?
Conviérteme primero a mí para que pueda anunciar
la Buena Noticia a los que me has encomendado. Te doy gracias, Señor, porque me has llamado
y elegido para ser monitor de otras personas
en su caminar hacia Ti.
Lléname de tu fuego y de tu Espíritu
y agarra mi mano con tu mano,
para que juntos agarremos muchas otras manos
y muchas personas puedan vivir y sonreír
saboreando la buena noticia de tu Evangelio.
Señor, yo no soy más que un monitor
de un grupo que se reúne en tu nombre.
ORACION
POR MI PARROQUIA
Jesús, ésta es hoy mi oración:
Gracias por mi parroquia.
¡Estoy recibiendo tanto de ella!
¡Tengo tanto que agradecerle!
En ella te estoy descubriendo,
en ella estoy aprendiendo a amarte y a seguirte.
Desde ella escucho tu Buena Noticia,
desde ella recibo el pan necesario para el camino. Cuando me canso, me deja su palabra de ánimo,
cuando me caigo, me entrega tu perdón.
Cuando me siento débil, ella me fortalece,
cuando me duermo, ella me despierta. Gracias, Jesús, por mi parroquia,
Gracias por los niños y los jóvenes,
por los mayores y los ancianos.
Todos, formamos tu Comunidad, tu Iglesia. También hoy quiero pedirte
por ella ,Señor,
por sus grupos y actividades,
por su gente.
¡Cuánto me ayudan! Que seamos un rincón cálido,
un lugar donde nos queramos y respetemos,
un espacio donde vivamos como hermanos,
donde, unidos, nos esforcemos por tu Reino.
Y te ruego algo más,
con la fuerza de que soy capaz.
Que mi parroquia no luche por sí y por su causa.
Se empeñe, más bien, en Ti y en tu causa.
Que no destaquemos por hacer muchas cosas,
por ser muchos e importantes.
Que nos conozcan, Señor, por vibrar y soñar
con lo que tú vibraste y soñaste. Jesús, te doy gracias por mi Parroquia.
Jesús, te pido por mi Comunidad.
Ella es el camino,
Tú, la meta y el horizonte.
Piensa que estás en manos de
Dios, Y en el fondo del alma coloca, antes
que nada,
P. TEILHARD DE CHARDIN
Déjame que te
restañe Qué lejos, Madre, la cuna
¿Dónde está
ya el mediodía A ti, doncella graciosa, Gerardo Diego.
No me mueve, mi
Dios, para quererte Tú me mueves,
Señor, muéveme el verte Muéveme, en
fin, tu amor, y en tal manera, No me tienes que dar
porque te quiera,
ORACION DEL ADOLESCENTE¡Señor! Te llamo desde mi soledad... Para los mayores a veces soy una cosa cualquiera Para mí mismo, un enigma". ¡Qué edad la mía! Río locamente y lloro al instante. Me acobardo y ambiciono, amo y odio. No comprendo la vida. Ni me comprendo a mí mismo. Y los mayores tampoco comprenden mi situación. A ti, que fuiste adolescente, ofrezco mis alegrías, mis ilusiones. Mis dudas, mi dolor, mis primeros fracasos. Dame tu luz, tu gracia y tu amor. Los necesito. Tu Luz! Para ver claro mi camino, mi futuro, mis posibilidades,
mi limitación.
Señor,
ilumina la mente de nuestros hijos
Oh Señor, toma bajo tu protección los hijos que tú me has dado. No permitas que te ofendan con el pecado: elígelos para el cielo. Salva también mi alma y la de mi esposo. Y si quieres llamar a tu servicio para la salvación de los hombres a uno de mis hijos, te lo ofrezco ya desde ahora con alegría y con reconocimiento profundo. Perdona, Señor, mis debilidades y suple mis carencias, para que pueda cumplir lo más dignamente mi misión en la familia y en la sociedad. Sostén a toda mi familia en el espíritu de fe, en la paz y en la unidad del amor y haz que nos encontremos unidos en la sociedad de los Santos, contigo. eternamente. Amén.
ORACIÓN DE LOS HIJOS POR SUS PADRESDios, concédeme comprender mejor a mis padres, y saber devolverles amor por amor. Si yo no puedo amarlos como antes es que debo amarlos mas. No ya como un niño que balbucea, sino como un hombre que sabe lo que tiene que decir, y que expresa su alma en un lenguaje dulce y fuerte. Yo me acercaré a mi padre y a mi madre, que sufren por mí, y cuyo trabajo hasta ahora no he apreciado. Esta noche diré y repetiré, con más comprensión que otras veces, la antigua oración de mi infancia: Padre nuestro, que estás en los cielos, escucha a tus hijos. Te pedimos por nuestros padres. Por medio de ellos nos lo diste todo, devuélveles todo el bien que nos han hecho. Nos han dado la vida: consérvales la salud. Nos han dado el alimento: dales el pan de cada día. Nos han dado el vestido: que sus almas se hallen vestidas siempre de tus gracias. Concédeles sobre la tierra la felicidad que se encuentra en servirte y amarte. Y haz que podamos estar un día reunidos en el cielo. Amén
Querido Dios:
Veo la televisión y veo que hay muchas personas que se matan, que hacen la guerra, que quieren que los extránjeros se vayan de su país, y dicen que todo eso es bueno para todos, porque de esa manera se eliminan a las malas personas y podemos vivir todos en paz. Pero
Tú no piensas así y yo te doy gracias porque me has
enseñado a amar la paz haciendo la paz y acogerte en mi casa
cuando eres extránjero, y abrazarte despacio cuando eres
diferente, y a escucharte callado cuandopiensas distinto, y a
estrecharte la mano cuando te echan de casa. Porque me has
enseñado que rechazar a las personas, sean las que sean, es
rechazarte a Tí.
Gracias, Padre, por abrirme los ojos.
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PADRENUESTRO Padre
nuestro que estás en el cielo,
Amen.santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal. CREDO Creo
en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén
Alma
de Cristo,
santifícame. Cuerpo
de Cristo,
sálvame. Sangre
de Cristo,
embriágame. Agua
del costado
de Cristo, lávame. Pasión
de Cristo,
confórtame. ¡Oh,
buen Jesús!,
óyeme. Dentro
de tus
llagas, escóndeme. No
permitas que
me aparte de Ti. Del
maligno
enemigo, defiéndeme. En
la hora de mi
muerte, llámame. Y
mándame ir a
Ti. Para
que con tus
santos te alabe. Por
los siglos de
los siglos. ACTO
PENITENCIAL
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Señor
mio, Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero, Creador,
Padre y Redentor mío,
por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
propongo firmemente nunca más pecar,
apartarme de todas las ocaciones de ofenderos,
confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.
Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos,
en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo
suplico,
así confío en vuestra bondad y misericordia
infinita,
que los perdonareis, por los méritos de vuestra
preciosísima sangre,
pasión y muerte, y me dareis gracia para enmendarme,
y perseverar en vuestro santo amor y servicio,
hasta el fin de mi vida.
Amén.
Señor,
Tu siempre me has dado
La fuerza necesaria,
y, aunque débil,
Creo en Ti.
Señor,
Tu siempre me has dado
La paz de cada día,
y, aunque angustiado,
Creo en Ti.
Señor,
Tu siempre me has guardado
En la prueba,
Y, aunque estoy en ella,
Creo en Ti.
Señor,
Tu siempre has alumbrado
Mis tinieblas,
Y, aunque no tengo luz,
Creo en Ti.
PADRENUESTRO DE LOS
UNIVERSITARIOS
Padre nuestro que
te manifiestas a todos los hombres
aquí y ahora
y acompañas
al universitario en la realidad misma:
la tierra, el
trabajo y la universidad.
Santificado es tu
nombre por la ciencia que nos das a
conocer
por nuestras
familias, país y por toda la tierra.
Ayúdanos a
descubrir y luchar por tu Reino
sirviendo a
nuestros hermanos.
Danos el deseo y
valor para hacer tu voluntad y no la
nuestra;
a ser estudiantes
que comparten lo que son, saben y
tienen
para que así
en la tierra se viva la justicia.
Danos a todos la
oportunidad del sustento de cada día
y
enséñanos a compartirnos, especialmente a los más
necesitados.
Perdona nuestras ofensas, cuando
permitimos injusticias
y no luchamos por
una sociedad nueva y humana.
Sabemos que el
perdón se consigue perdonando a los
demás,
por eso
ayúdanos a perdonar a los que nos oprimen y no
respetan nuestra dignidad
EL PADRE
NUESTRO DE
CARLOS DE FOUCAULD
Bella oración del
sacerdote, peregrino, fundador y
escritor francés, Carlos de Foucauld.
Será muy útil para nuestros momentos de
meditación.
"Padre mío, me abandono
a Ti,
haz de mi lo que quieras.
Lo que hagas de mi te lo
agradezco.
Estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo.
Con tal de que tu voluntad se
haga en mí.
y en todas tus criaturas,
no deseo nada más, Dios
mío.
Pongo mi vida en tus manos,
te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi
corazón,
porque te amo,
y porque para mi, amarte es
darme,
entregarme en tus manos sin
medida,
con infinita confianza.
Porque tu eres mi Padre"
PADRE NUESTRO...
de todos nosotros que también somos padres,
que hemos dado vida a nuestros hijos
y que los amamos más que a todo.
QUE ESTÁS EN EL CIELO...
y también en la tierra entre nosotros:
en las realidades de cada día,
en la intimidad de nuestro matrimonio
y en el corazón de cada uno de nuestros hijos.
SANTIFICADO SEA TU NOMBRE...
que reconozcamos que tú eres Santo y Bueno;
que comprendamos que sólo eres Amor;
que creamos que tú te enterneces cuando nos miras
como lo hacemos nosotros cuando miramos a nuestros hijos.
VENGA A NOSOTROS TU REINO...
en el mundo y en nuestro hogar:
que reine un clima de paz, de estimación, de alegría;
que estés presente en nuestros pensamientos y actuaciones,
en las dificultades y en el bienestar.
HÁGASE TU VOLUNTAD...
aunque no la entendamos, porque estamos seguros de tu amor,
y que nunca deseemos,
ni para nosotros ni para nuestros hijos,
nada que pueda perjudicar.
EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO
en las cosas importantes y en las pequeñas,
en las cosas materiales y en las espirituales,
para que podamos ayudar a nuestros hijos
a empezar a vivir, ya en la tierra, pedacitos de cielo.
DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA...
todo lo que nos tiene que dar fuerza:
tu Palabra y tu presencia;
aquello que nos es imprescindible para la vida de cada día:
esfuerzo, paciencia, ternura, capacidad de perdón...
PERDONA NUESTRAS OFENSAS COMO TAMBIÉN
NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN...
que creamos en tu perdón y que, como tú, deseemos
perdonar cada día
a los que nos molestan o no nos comprenden,
a los que se muestran desagradecidos o poco delicados...
sobre todo a los de casa
NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN...
en la tentación del desánimo, del cansancio,
de la desconfianza entre nosotros,
de la exigencia sin misericordia,
de la condescendencia sin firmeza.
Y LÍBRANOS DEL MAL...
del mal y de hacer el mal,
de los desaciertos en la educación de los hijos,
de la incomprensión entre los esposos,
de la autosuficiencia, rigidez y tristeza,
para que podamos vivir en tu presencia
toda la familia unida y esperanzada,
ahora y siempre.
¡Y, ASÍ, NO DEJEMOS NUNCA DE SER SAL Y LUZ
PARA NUESTROS HIJOS!
PADRE,
que miras por igual a todos tus
hijos
a quienes ves enfrentados.
NUESTRO, de todos.
De los cerca de 5.000 millones
de personas,
que poblamos la tierra,
sea cual sea nuestra edad,
color o lugar de nacimiento.
QUE ESTÁS EN EL CIELO,
y en la tierra, en cada hombre,
en los humildes y en los que
sufren.
SANTIFICADO SEA TU NOMBRE,
pero no con el estruendo de las
armas,
sino con el susurro del
corazón.
VENGA A NOSOTROS TU REINO,
el de la paz, el del amor.
Y aleja de nosotros
los reinos de la tiranía
y de la explotación.
HÁGASE TU VOLUNTAD
siempre y en todas partes.
En el cielo y en la tierra.
Que tus deseos no
sean obstaculizados por los hijos del poder.
DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA
DÍA
que está amasado con
paz, con justicia, con amor.
Aleja de nosotros el pan de
cizaña
que siembra envidia y
división,
porque mañana puede ser
tarde:
la guerra amenaza y
algún loco puede iniciarla.
PERDONA NUESTRAS OFENSAS
no como nosotros perdonamos,
sino como Tú perdonas,
sin dar lugar al odio.
NO NOS DEJES CAER EN LA
TENTACIÓN
de almacenar lo que no nos
diste,
de acumular lo que otros
necesitan,
de mirar con recelo al de
enfrente.
LÍBRANOS DEL MAL QUE NOS
AMENAZA:
de las armas, del poder, de la
sociedad de consumo,
de vivir montados en el gasto,
porque somos muchos, Padre,
los que queremos vivir en paz.
Señor, haz de mí un
instrumento de tu paz.
Allí donde haya odio, que yo ponga amor;
allí donde haya ofensa, que yo ponga perdón:
allí donde haya discordia, que yo ponga unión;
allí donde haya error, que yo ponga fe;
allí donde haya desesperación, que yo ponga esperanza;
allí donde haya tinieblas, que yo ponga luz;
allí donde haya tristeza, que yo ponga alegría.
Oh, Maestro,
que yo no busque tanto ser consolado... como consolar,
ser comprendido... como comprender,
ser amado... como amar.
Porque
es olvidándose... como uno se encuentra,
es perdonando... como uno es perdonado,
es dando... como uno recibe,
es muriendo... como un resucita a la vida.
San Francisco de Asís
Soy joven, Señor, y quiero vivir con
fuerza y alegría;
soy joven y quiero estrujar mi vida y llegar hasta el fondo;
soy joven y, la verdad, Señor, no sé lo que es vivir a
veces;
soy joven y busco caminos, aunque no he encontrado el sendero cierto.
Tú amas la vida, señor Jesús, y quieres al joven
en pie, firme;
amas la vida y has roto las ataduras de la muerte, resucitando;
tienes Palabras de vida eterna para el corazón del hombre,
y le has dado el pan de vida para que camine con valor.
Señor de la vida: quiero vivir desde el centro de mi ser.
Señor de la vida: quiero ser feliz y mantener mi dignidad,
Señor de la vida: quiero enraizar mi vida en ti, que eres Amor.
Yo sé, Señor, que hay cosas que matan y llevan a la tumba;
yo sé que cuando vivo mi egoísmo con rabia y desenfreno,
me estoy muriendo;
yo sé que cuando me entrego a la evasión del juego, estoy
muriendo;
yo sé que cuando huyo en alas de la velocidad, estoy muriendo;
yo sé que cuando vivo de cosas, de objetos... ¡me estoy
muriendo!
Quiero vivir, Señor: hacer de la verdad el camino para mis pasos.
Quiero vivir, Señor: hacer del amor limpio la norma de mi
conducta.
Quiero vivir, Señor: hacer de la libertad espacio para mi
búsqueda.
Quiero vivir, Señor: hacer del servicio la constante de mi vida.
Quiero vivir, Señor: hacer de la reconciliación un camino
de paz.
Quiero vivir, Señor: hacer de la esperanza una fuerza hacia
adelante.
Quiero vivir, Señor: hacer de la oración un lugar de
encuentro contigo.
Quiero vivir, Señor: hacer de la justicia un camino hacia el
hermano herido.
Quiero vivir, Señor: hacer de la humildad la base de cuanto soy.
Aquí me tienes en busca de bien y la aceptación de tus
mandatos.
Aquí me tienes en lucha contra el mal y en decisión de
vivir el bien.
Aquí me tienes en tensión con mi propia vida, con mi
corazón.
Aquí me tienes con ganas de ser auténtico, sencillamente
yo.
Aquí me tienes junto a ti, Señor Jesús,
Señor de la VIDA.
Llego ante Ti, Señor, con humildad
a pedirte rebeldía.
Quiero vivir comprometido con la justicia.
No venderme por nada ni ante nadie.
Resistir la tentación de buscar una falsa paz
de la comodidad y la ceguera.
Hazme un inconforme con el error, la injusticia, el odio,
un insatisfecho con la farsa del mundo,
pero con un gran deseo de trabajar por mejorarlo.
Hazme un indómito de tu Reino,
que es la fe y justicia,
digno de recibir aquellas palabras tuyas;
"En el mundo tendréis apreturas;
mas tened buen ánimo:
Yo he vencido al mundo".
Señor,
en el silencio de este día que nace, vengo a
pedirte paz, sabiduría y fuerza.
Hoy quiero mirar al mundo con ojos llenos de amor.
Ser paciente, comprensivo, humilde, suave y bueno.
Ver a tus hijos detrás de las apariencias, como los
ves tu mismo, para así poder apreciar la bondad de cada uno.
Cierra mis oídos a toda murmuración. Guarda mi lengua
de toda maledicencia.
Que sólo los pensamientos que bendigan permanezcan en
mi.
Quiero ser tan bienintencionado y bueno que todos lo
que se acerquen a mi sientan tu presencia.
Revísteme de tu bondad señor y haz que en este día
yo
te refleje.
Amén
Se acaba el día, Señor.
Ha habido de todo:
momentos felices y momentos de dolor,
aciertos y equivocaciones.
A esta hora quiero acudir de nuevo a Ti,
para dejar en tus manos todo mi día.
Gracias por mis buenas obras.
Disculpa mis errores.
Todo lo pongo ante tu mirada de Padre.
Sé que me amas tal y como soy.
Sé, también, que mañana me ayudarás
a que las cosas me "salgan" mejor.
A tus manos entrego mi sueño y mi descanso,
porque sé que nunca me dejas solo.
Buenas noches, Señor.
Dame, Señor,
un buen descanso en la noche
y un nuevo amanecer ilusionado
y comprometido con tu Causa.
Gracias, Señor, por haberme llamado
a servir gratuitamente,
a dar mi tiempo, mis energías y mi amor
a quienes sufren. Aquí estoy, Señor,
envíame. Dispón mi mente y mi
corazón a escuchar sin perjuicios, a
servir hasta las últimas consecuencias.
Envíame, Señor, a pesar de que yo
también soy débil; así comprenderé
que eres tú nuestra fuerza, y mis
hermanos descubrirán tu rostro en mi
presencia discreta, envíame, Señor, y
así comprenderé que la mayor
felicidad está en servirte.
Amén.
Señor,
recuérdame con frecuencia,
la
obligación que tengo de estudiar.
Hazme
responsable:
Que
santifique mi trabajo de estudiante.
Que
prepare bien mi misión en la vida.
Que sepa
agradecer el privilegio de poder estudiar.
Que me
capacite a conciencia. Que haga rendir mi juventud.
Que haga
una buena sementera en mi inteligencia.-
Dame
humildad para echarme en cara
la negligencia con que cumplo a veces mis tareas.
Dame
valentía y constancia para aprovechar
todos los instantes en el estudio.
Enséñame
a
estudiar con método, a leer con reflexión, a consultar a
los que saben más
para, el día de mañana,
ser útil a mis hermanos y un verdadero dirigente de la
humanidad.
Amén.
Nadie
fue ayer,
ni va hoy
ni irá mañana
hacia Dios
por este mismo camino
que yo voy.
Para cada hombre guarda
un rayo nuevo de luz el sol…
y un camino virgen
Dios.
Poeta León Felipe
ORACIÓN
POR LOS DERECHOS HUMANOS
Padre de todos, te damos gracias
porque todos los hombres, mujeres y niños
nacemos libres e iguales en dignidad y derechos.
Ayúdanos a vivir en tu presencia
como hermanos y hermanas.
Señor Jesús,
llegaste entre nosotros como uno más
y no te aceptamos.
Todavía hoy, en muchos países,
a multitud de nuestros hermanos y hermanas
se le niegan sus derechos humanos.
Tú sigues siendo crucificado en ellos.
Perdónanos y sálvanos.
Espíritu Santo,
luz de nuestros corazones,
ven y enséñanos la sabiduría
que nace de nuestra dignidad de hijos e hijas de Dios.
Danos poder para crear
un mundo donde quepamos todos.
Señor, ya que nacemos seres libres,
deja que permanezcamos libres
hasta que retornemos a Ti.
LA ORACIÓN EN EL HUERTO
Por la puerta de la Fuente
fueron saliendo los once.
En medio viene Jesús
abriendo un surco en la noche.
Aguas negras del Cedrón,
de su túnica recogen
espumas de luna blanca
batida en brisas de torres.
Jesús viene comprobando,
Pastor, sus ovejas nobles,
y se le nublan los ojos
al no poder contar doce.
«Pues la Escritura lo
dice,
me negaréis esta noche.
Herido el Pastor, la grey
dispersa le desconoce.»
Entre los mantos,
relámpagos
de dos espadas relumbran.
La luna afila sus hielos
en las piedras de las tumbas.
Ya las chumberas, las pitas
erizan sienes de agujas
y quisieran llorar sangre
por sus coronadas puntas.
Ya entraron al huerto donde
las aceitunas se estrujan,
Getsemaní de los óleos,
hoy almazara de angustias.
Ya Pedro, Juan y Santiago
bajo un olivo se agrupan,
como un día en el Tabor,
aunque hoy sin lumbre sus túnicas.
La noche sigue volando
--alas de palma y de juncia--
y, llena de sí, derrama
su triste látex la luna.
Se oye el rumor a lo lejos
de cortejos y cohortes.
Y el sueño pesa en los párpados
de los tres fieles mejores.
Jesús, solo, abandonado,
huérfano, pavesa, Hombre,
macera su corazón
en hiel de olvido y traiciones.
«Padre, apártame
este cáliz.»
Sólo el silencio le oye.
La misma naturaleza
que le ve, no le conoce.
«Hágase tu
voluntad.»
Y, aunque lleno hasta los bordes,
un corazón bebe y bebe
sin que nadie le conforte.
El sudor cuaja en diamantes
sus helados esplendores,
diamantes que son rubíes
cuando las venas se rompen.
Por fin, un Ángel
desciende,
mensajero de dulzuras,
y con un lienzo de nube
la mustia cabeza enjuga.
Ya la luz de las antorchas
encharca en movibles fugas
y acuchilla de siniestras
sombras el huerto de luna.
Los discípulos
despiertan.
Huye, ciega, la lechuza.
Y Jesús, lívido y manso,
se ofrece al beso de Judas.
Gerardo Diego.
QUE
TENGO YO, QUE MI AMISTAD PROCURAS
¿Qué
tengo yo, que mi amistad
procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno oscuras?
¡Oh,
cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño
desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!
¡Cuántas
veces el ángel me decía:
«Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía»!
¡Y
cuántas, hermosura soberana,
«Mañana le abriremos», respondía,
para lo mismo responder mañana!
Hoy quisiera pedirte
de modo especial
por aquellos jóvenes como yo que perciben en el interior de su
corazón
tu llamada al sacerdocio o a la vida consagrada.
No debe ser fácil para ellos dejar todo para seguirte a Ti.
Les debe costar dejar sus familias, sus novios o novias, sus amigos...
Pero yo comprendo perfectamente a quienes son capaces de dejar todo eso
para seguirte.
Porque Tú eres el tesoro por el cual bien merece la pena
vender todo
con tal de no perderte a Ti.
Ellos irán por el mundo predicando tu Evangelio,
suavizando con tu palabra la amargura de muchas vidas humanas,
dando un poco de esperanza a tantos hombres,
a los miles y miles de jóvenes que viven sin ilusión,
sin trascendencia, sin amor verdadero.
Ellos irán derramando por ese mundo que parece condenado
a la amargura y al odio, el perfume de tu mensaje de gozo,
de paz y de esperanza.
Irán consolando a los tristes, fortaleciendo a los
débiles,
derramando gracia y perdón.
Hasta siento envidia de ellos. Yo no sé qué
respondería si sintiese tu llamada. Lo único que te
pediría en ese momento es lo que te pido por aquellos
jóvenes que ahora la están escuchando: generosidad,
valor, audacia y fe. Verdaderamente Tú eres capaz de llenar una
vida, de darle sentido, de hacerla fructificar.
Danos sacerdotes según tu corazón.
Mueve los corazones de los jóvenes para que no vacilen en dejar
sus redes cuando Tú, posando sobre ellos tu mirada, te detengas
a la ribera de sus vidas, pronuncies sus nombres, clavados en tu
corazón desde la eternidad, y con tu palabra poderosa que
creó los cielos, les digas con suavidad firme:
«Sígueme».
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PAUTAS
PARA LA ORACIÓN
*Elige un lugar donde te encuentres bien y una postura que te ayude a entrar en tí mismo. *Piensa en tu situación actual y elige algún hecho u acontecimiento que te esté afectando positiva o negativamente. *Ante esa situación ¿qué sentimientos descubres en tí? *Concédete unos momentos para tomar conciencia de que vas a orar y exprésale al Señor tu deseo de estar este rato con Él. *Háblale de todo eso que te afecta. *Si te produce gozo y alegría, alábale. Puedes utilizar el Salmo 145. *Si te sientes pobre y con necesidad, puedes usar el Salmo 5. *Si te encuentras con dificultades, usa el Salmo 3. *Si te sientes lejos de Dios, usa el Salmo 12. *Si queres dar gracias, puedes usar el Salmo 91. *Si sientes deseos de conocer más al Señor, puedes usar el Salmo 26. *Si lo que necesitas es confiar más en Dios, usa el Salmo 120. *También puedes adaptar el Salmo al momento que estás viviendo, o crear tú uno nuevo. *Termina la oración agradeciendo lo que has encontrado en ella. |
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LOS
MÉTODOS EN LA ORACIÓN Existen muy diversas maneras o formas, que seún la práctica de los maestros de oración, facilitan el encuentro con Dios en la oración. Además de los métodos que podríamos llamar clásicos, pueden darse muchos otros, pues en realidad cualquier camino es bueno si llega a conducir a la presencia paternal de Dios y facilita el trato con Él. Así, pues, la oración puede darse a partir de: *La pronunciación oral de una oración ya formulada. *La meditación de un determinado texto. *La visualización de algún pasaje bíblico. *La contemplación de un hecho o de un símbolo que induce al reconocimiento de Dios. *Ante un icono. *A partir de una canción o melodía. *Etc. De todas formas, el método no es la oración, sino aquello que nos permite acercarnos a Dios, que nos llama a su presencia. Con la práctica constante de la oración, cada persona va adquiriendo su propio método. |
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El estado de ánimo, las
necesidades que experimentamos, los deseos a los que aspiramos, las
circunstancias que nos rodean,...despiertan en la persona que reza la
necesidad de dirigirse a Dios con diferentes tipos de oración:
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| Oración de petición Es aquella por medio de la cual se exponen a Dios las necesidades que se creen tener. Se sabe que las limitaciones, los obstáculos en el seguimiento, las presiones que ejercen influencias negativas sobre las personas, esclavizan de tal manera que, con frecuencia, no se hace el bien que se desea, sino que el mal seduce y arrastra produciendo efectos negativos y hay que pedirle al Señor que derrame su Espíritu para serles fieles a Él y a nosotros mismos. Los Evangelios han dejado constancia de este tipo de oración de petición: "Lo que pidais al Padre en mi nombre os lo dará"(Jn 15,16); "Yo os digo: pedid y se os dará"(Lc 11,9). Pero ¿Qué hemos de pedir?. El Catecismo de la Iglesia Católica dice al respecto: "La petición cristiana está centrada en el deseo y la búsqueda del Reino que viene, conforme a las enseñanzas de Jesús(Mt 6.10.33; Lc 11,2.13). Hay una jerarquía de peticiones: primero, el Reino, a continuación, lo que es necesario para acogerlo y para cooperar a su venida" Alabanza A veces, alguna acción de Dios llega a maravillar al que ora, y se escapan entonces expresiones espontáneas que proclaman la bondad del Señor, su interés por cuanto ha llamado a la vida, su acción en la comunidad creyente o en algún hecho o acontecimiento particular: "La gente quedó asombrada y todos alabaron a Dios, pues decían: Nunca hemos visto nada parecido"(Mc 2,12) |
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Oración de perdón
Para llegar de nuevo a restablecer la relación con Dios dañada o rota. Es aquella oración que, reconociendo nuestros fallos, lleva de nuevo a la comunión con Dios y con los demás cuando le hemos ofendido por el motivo que sea: "El publicano, en cambio, se quedaba atrás y no se atrevía a levantar los ojos... Dios mío, ten piedad de mi por que soy un pecador"(Lc 18,13). Oración de acción de gracias Cuando la persona ve la mano de la acción de Dios y su intervención constante tanto en la propia persona como en cuanto le rodea, siente la necesidad de agradecérselo como un hijo agradecido:"Sed perseverantes en la oración, velando en ella con acción de gracias"(Col 4,2). Oración de adoración Cuando, al contemplar el amor de Dios, que se derrama en cada uno de sus hijos y en la creación, la persona no encuentra palabras y prefiere permanecer ante Él en una postura de reconocimiento de su bondad, de anonadamiento ante su misterio, de receptividad y de ofrecimiento ante la admiración que produce su envolvente presencia: "Y dijo al paralítico... La gente quedó muy impresionada y reconoció la grandeza de Dios"(Mt 9,8) |