MÁS REFLEXIONES...
   


               
                                                                  
 CARTAS DE JESÚS PARA TÍ    
     

Ver para creer
No estrujes corazones
Recuerda y serás feliz
Pagado con un vaso de leche
Por una peseta

El círculo del 99
¿Eres una zanahoria, un huevo o un café?
La carga que se hizo dulce
No vendas a Jesús
No te parece extraño...

El naúfrago
Semillas
¡Dios existe!
Yo puedo hacer más que eso
El verdadero amor

La última prueba
Sobrevive a la guerra y muere por falta de amor
Hay que seguir cantando
El payaso triste
El loco

¿Es usted la esposa de Dios?
Cuatro grandes lecciones para amar
Con amor
Cicatrices de amor
Las siete maravillas del mundo

El amor maduro
¿Quien se lleva al hijo?
Estoy a la puerta
El chantaje
Juan Pablo II y el mendigo

La otra mejilla
El rey que supo imitar la misericordia del cielo
Aguanta un poco más
El elefante
Los clavos del mal carácter

El saco de plumas
Como pajaritos enjaulados
¿Cuánto vales?
El precio de la salvación
Las piedrecitas azules

Operación de corazón abierto
Oración de un niño
Aunque no escribas libros
Un niño abortado escribe a su mamá
Algunas cosas que he aprendido

Los ingredientes del bizcocho
La mamá más mala del mundo
Ama hoy, mañana puede ser muy tarde
La afortunada estrella de mar
La última casa

Decálogo de Asís para la paz
Si yo cambiara
Historias de navidad
Historias urbanas
La cosa más bella

Acción de gracias
Alfabeto de la vida comunitaria
Grietas del alma
La oferta del diablo
Rescate en el mar
















¿VER PARA CREER?

Una maestra quiso demostrar a sus niños de primaria que Dios es un mito.  La clase ocurrió así: 

MAESTRA:  Hoy vamos a aprender que Dios no existe. (Entonces, dirigiéndose a uno de los niños dice:) ¿Tito, ves el árbol allá afuera? 

TITO:  Si, maestra.

MAESTRA: ¿Tito, ves la hierba? 

TITO: Si, maestra.

MAESTRA: Vete afuera y mira hacía arriba y dime si ves el cielo. 

TITO:  (Regresando unos minutos mas tarde) Si, vi el cielo, maestra.

MAESTRA: ¿Y vistes a Dios? 

TITO: No, maestra.

MAESTRA: Esto es exactamente mi punto. Podemos ver todo lo que existe, pero no podemos ver a Dios porque El no existe. Es un cuento. 

En ese momento, María, una compañera de Tito, pidió a la maestra si podría hacerle mas preguntas a Tito

La maestra, algo sorprendida, accedió.

MARIA: ¿Tito, ves los árboles afuera? 

TITO: Si. 

MARIA: ¿ves la hierba? 

TITO: (ya aburrido de tantas preguntas, contesta)  Siiiiiiiii 

MARIA: ¿ves a la maestra? 

TITO: Siiiiii

MARIA: Todo lo que existe se ve, ¿cierto?

TITO: Siiii

MARIA: ¿ves el cerebro de la maestra? 

TITO: Noooo. 

MARIA: Entonces, Tito, según nos han enseñado hoy, ¡nuestra maestra no tiene cerebro!








NO ESTRUJES CORAZONES

Cuando era joven, mi carácter fuerte, impulsivo y explosivo,
me hacía reventar en cólera a la menor provocación.
La mayoría de las veces, después de uno de estos incidentes,
me sentía avergonzado y me esforzaba por
consolar a quien había dañado.

Un día mi maestro, quien me vio dando excusas a un
compañero de salón después de una explosión de ira,
me llevó a un aula, me entregó una hoja
de papel lisa y me dijo:

"¡Estrújalo!".

Asombrado, obedecí, lo arrugué e hice con él una bolita.
Luego me dijo:

"Ahora déjalo como estaba antes" ...

Por supuesto que no pude dejarlo como estaba.

Por más que traté, el papel quedó lleno de pliegues y arrugas.

El profesor me dijo:

"El corazón de las personas es como este papel ...
La impresión que dejas en ellos, será tan difícil de
borrar como esas arrugas y esos pliegues que
has hecho en el papel" ...

Así aprendí a ser más comprensivo y paciente.
Cuando siento ganas de estallar, recuerdo ese papel arrugado.
La impresión que dejamos en los demás es
imposible de borrar ... más aún cuando lastimamos
con nuestras reacciones o con nuestras palabras ...







RECUERDA Y SERÁS FELIZ

Si te has levantado de la cama esta mañana… recuerda cuantos no pueden.  Un millón de personas no va a sobrevivir esta semana…

Si nunca has experimentado el peligro de una batalla, la soledad del encarcelamiento, la agonía de la tortura, o la angustia del hambre… recuerda a 500 millones de tus hermanos que lo sufren en este momento.

Si puedes asistir a la iglesia sin temor de ser acosado, arrestado, torturado, o matado… recuerda que tres billones de tus hermanos en el mundo no gozan de esa libertad.

Si tienes alimentos en el refrigerador, ropa para ponerte, un techo sobre tu cabeza, y un lugar donde dormir… recuerda que eres mas rico que el 75% de tus hermanos.

Si tienes dinero en el banco, en tu billetera, y menudo o cambio en algún lugar de tu casa… estas en el tope del 8% de los ricos del mundo.

Si tus padres siguen casados… esto es algo extraordinario en cualquier parte del mundo.

Si agradeces a Dios por tantas bendiciones en tu vida y le correspondes de corazón, eres afortunado pues la mayoría pueden, pero no lo hacen.

Si te olvidas de ti mismo y vives para Dios y para tus hermanos, si te acercas a ellos para compartir tus riquezas espirituales y materiales, has encontrado la felicidad mas grande. 

Si puedes leer este mensaje, eres dichoso pues tienes vista y la estás utilizando en un lugar que alimenta tu fe.  Dios te ama. Comparte tu dicha. Alaba a Dios y se agradecido. Dos billones de personas en el mundo ni siquiera pueden leer muchos millones mas son ciegos.

Ten un buen día, cuenta tus bendiciones, y compártelas. Comparte también este mensaje.







PAGADO CON UN VASO DE LECHE

Un joven que pagaba sus estudios trabajando de vendedor ambulante, sentía hambre pero no tenía dinero para almorzar. Decidió vencer la vergüenza que le daba mendigar y pedir algo de comer en la próxima puerta que tocase. No obstante, perdió su nervio  cuando una hermosa joven le abrió la puerta. En lugar de pedir comida pidió solo un vaso de agua. 

Ella, sin embargo, se apiadó de el y le trajo un vaso de leche. El se lo tomó tímidamente y preguntó, "¿Cuanto le debo?". - "No me debe nada," respondió ella. "Mi madre nos enseñó a nunca aceptar pago por hacer un favor." "Entonces le agradezco de corazón.", respondió el joven. 

Aquel joven llamado Howard  Kelly se fue de aquella casa, no solo sintiéndose fortalecido en su cuerpo sino también en su fe en Dios y en la humanidad.  Antes del incidente estaba pensando en rendirse y renunciar. 

Muchos años mas tarde aquella joven, ya mayor, se enfermo gravemente. Los doctores locales estaban muy preocupados. Finalmente la enviaron al hospital de una gran ciudad donde practicaba un famoso especialista en aquella enfermedad. 

Cuando el médico se dio cuenta del nombre de su nueva paciente y del pueblo de procedencia, inmediatamente se levantó y fue a verla.  La reconoció inmediatamente. Volvió a su oficina resuelto a hacer todo lo posible para salvar su vida. La lucha fue larga pero la señora se salvó. 

Por su parte la señora andaba muy preocupada sabiendo que el precio de su estancia en el hospital sería astronómico. Sin que ella supiese, el doctor envió órdenes que le pasaran a el la cuenta final. Después de examinarla escribió un mensaje al pie de la cuenta antes de que fuese enviada a la señora.

Ella abrió aquella cuenta con gran temor, pensando que pasaría el resto de sus días pagándola. Finalmente miró y cual fue su asombró cuando leyó al pie de la lista de enormes cifras:

 Todo Pagado por completo con un vaso de leche.
Firmado: Dr. Howard Kelly.







POR UNA PESETA

Hace años un predicador se mudó para Houston, Texas.  Poco después, se montó en un autos para ir al centro de la ciudad.  Al sentarse, descubrió que el chofer le había dado una peseta de más en el cambio. 

Mientras consideraba que hacer, pensó para si mismo, "Ah, olvídalo, es solo una peseta. ¿Quien se va a preocupar por tan poca cantidad? De todas formas la compañía de autobús recibe mucho de las tarifas y no la echarán de menos.  Acéptalo como un regalo de Dios."  Pero cuando llegó a su parada, se detuvo y, pensando de nuevo, decidió darle la peseta al conductor diciéndole, "Tome, usted me dio esta peseta de más." 

El conductor, con una sonrisa le respondió, "Se que eres el nuevo predicador del pueblo. He pensando regresar a la iglesia y quería ver que usted haría si yo le daba demasiado cambio”

Se bajó el predicador sacudido por dentro y dijo: "Oh Dios, por poco vendo a Tu Hijo por una peseta." 

Nuestras vidas serán la única Biblia que algunos jamás leerán.






EL CIRCULO DEL 99
 

Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente muy feliz. Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey cantando y tarareando alegres canciones de juglares. Una sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre. Un día el rey lo mandó a llamar. Paje -le dijo- ¿Cuál es el secreto?¿Qué secreto, Majestad?¿Cuál es el secreto de tu alegría? ¡No hay ningún secreto, Alteza!. No me mientas, paje. He mandado a cortar cabezas por ofensas menores que una mentira.

No le miento, Alteza, no guardo ningún secreto. ¿Por qué está siempre alegre y feliz? ¿Por qué? Majestad, no tengo razones para estar triste. Amo a Dios sobre todo, su Alteza me honra permitiéndome atenderlo, tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa que la corte nos ha asignado, somos vestidos y alimentados y además su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos, ¿cómo no estar feliz? Si no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar, dijo el rey-. Nadie puede ser feliz por esas razones que has dado!!!!  Pero, Majestad, no hay otro secreto. Nada me gustaría más que complacerlo, pero no hay nada que yo esté ocultando...Vete, ¡Vete antes de que llame al verdugo! 

El sirviente sonrió un poco asustado, hizo una reverencia y salió de la habitación. El rey estaba como loco. No consiguió explicarse cómo el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y alimentándose de las sobras de los cortesanos. Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le contó su conversación de la mañana. ¿Por qué él es feliz? Ah, Majestad, lo que sucede es que él está fuera del círculo..¿Fuera del círculo? Así es. ¿Y eso es lo que lo hace feliz? No Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz.

-A ver si entiendo, estar en el círculo te hace infeliz. 
-Así es. 
-¿Y cómo salió?
-Nunca entró
-¿Qué circulo es ese?
-El círculo del 99.
-Verdaderamente, no te entiendo nada.
-
La única manera para que entendiera, sería mostrártelo en los hechos.
-¿Cómo?
-Haciendo entrar a tu paje en el círculo.
-Eso, obliguémoslo a entrar.
-No, Alteza, nadie puede obligar a nadie a entrar en el círculo.
-Entonces habrá que engañarlo.
-No hace falta, Su Majestad. 
-Si le damos la oportunidad, él entrará solito, solito. Son pocos los hombres tan grandes que sean capaces de resistir.
-¿Pero él no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?
-No, al contrario. Pensará que es su fortuna.
-Y después, cuando se sienta infeliz, ¿no podrá salir?
-Si podría, pero muy pocos hombres son capaces de lograrlo. Les llamamos "santos". 
-Que esperas, hagamos la prueba.
-Majestad, ¿Está dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo?
-Sí

-Bien, esta noche te pasaré a buscar. Debes tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una más ni una menos. ¡99!
-¿Qué más? ¿Llevo los guardias por si acaso? Nada más que la bolsa de cuero. Majestad, hasta la noche.
-Hasta la noche. 

Así fue. Esa noche, el sabio pasó a buscar al rey. Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje. Allí esperaron el alba. Cuando dentro de la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio agarró la bolsa y le pinchó un papel que decía: “Este tesoro es tuyo. Es el premio por ser un buen hombre. Disfrútalo y no cuentes a nadie cómo lo encontraste.”Luego ató la bolsa con el papel en la puerta del sirviente, golpeó y volvió a esconderse. Cuando el paje salió, el sabio y el rey espiaban desde atrás de unas matas lo que sucedía. El sirviente vio la bolsa, leyó el papel, agitó la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremeció, apretó la bolsa contra el pecho, miró hacia todos lados de la puerta, y se arrimaron a la ventana para ver la escena. 

El sirviente había tirado todo lo que había sobre la mesa y dejado sólo la vela. Se había sentado y había vaciado el contenido de la bolsa sobre la mesa. Sus ojos no podían creer lo que veían, ¡Era una montaña de monedas de oro! Él, que nunca había tocado una de estas monedas, tenía hoy una montaña de ellas para él. El paje las tocaba y amontonaba, las acariciaba y hacía brillar la luz de la vela sobre ellas. Las juntaba y desparramaba, hacía pilas de monedas. Así, jugando y jugando empezó a hacer pilas de 10 monedas. Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco, seis y mientras sumaba 10, 20,30, 40, 50, 60 hasta que formó la última pila: 9 monedas !!!Su mirada recorrió la mesa primero, buscando una moneda más. Luego el piso y finalmente la bolsa.“No puede ser”, pensó. Puso la última pila al lado de las otras y confirmó que era más baja.¡Me robaron -gritó- me robaron, malditos!!Una vez más buscó en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas, vació sus bolsillos, corrió los muebles, pero no encontró lo que buscaba. Sobre la mesa, como burlándose de él, una montañita resplandeciente le recordaba que había 99 monedas de oro “sólo 99”. “99 monedas. Es mucho dinero”, pensó. Pero me falta una moneda. Noventa y nueve no es un número completo, pensaba- Cien es un número completo pero noventa y nueve, no. 

El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible rictus, por el que se asomaban los dientes. El sirviente guardó las monedas en la bolsa y mirando para todos lados para ver si alguno de la casa lo veía, escondió la bolsa entre la leña.  Luego tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos. ¿Cuánto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda número cien?.Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta. Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla. Después quizás no necesitara trabajar más. Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar. Con cien monedas de oro un hombre es rico. Con cien monedas se puede vivir tranquilo. Sacó el cálculo. Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario. “Doce años es mucho tiempo”, pensó. Quizás pudiera decirle a su esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. Y él mismo, después de todo, él terminaba su tarea en palacio a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga extra por ello. Sacó las cuentas: sumando su trabajo en el pueblo y el de su esposa, en siete años reuniría el dinero. ¡¡¡Era demasiado tiempo!!! Quizás pudiera llevar al pueblo lo que quedaba de comidas todas las noches y venderlo por unas monedas. De hecho, cuanto menos comieran, más comida habría para vender.... vender.... Vender.... estaba haciendo calor. ¿Para qué tanta ropa de invierno?¿Para qué más de un par de zapatos? Era un sacrificio, pero en cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien. El rey y el sabio, volvieron al palacio. El paje había entrado en el círculo del 99... Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche. Una mañana, el paje entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando y amargado.¿Qué te pasa?- preguntó el rey de buen modo. Nada me pasa, nada me pasa.

Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo. Hago mi trabajo, ¿No? ¿Qué querría su Alteza, que fuera su bufón y su juglar también? No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente. No era agradable tener un paje del círculo del 99.






¿ERES UNA ZANAHORIA,UN HUEVO O CAFE?


Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato.
Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente. Mirando a su hija le dijo: "Querida, ¿qué ves?"

-"Zanahorias, huevos y café" fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de
su rico aroma. Humildemente la hija preguntó: "¿Qué significa esto, padre?"

El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo eran únicos; después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al
agua.

"¿Cual eres tú?", le preguntó a su hija. "Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido?

¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.

Y tú,¿cual de los tres eres?









LA CARGA QUE SE HIZO DULCE

Después de crear la luz, las estrellas, el sol, la luna, el agua, las nubes y la tierra; Dios quiso crear los seres vivos, y empezó con las plantas. Y así creó la hierba que la hizo verde, fresca y suave. Viendo que era buena se animó y creó las flores dando rienda suelta a su imaginación (figuraos lo que puede dar de sí la imaginación de Dios) y las hizo de todos los colores tamaños y formas. Aquí también quedó satisfecho, así que pensó en avanzar un poco más y formó los arbustos y matorrales más duros y resistentes. Y cuando ya había ensayado con el herbaje las flores y los arbustos, decidió culminarlo todo con la obra maestra de los vegetales e hizo los árboles. Uno alto, espigado, con hojas pequeñas y gruesas, y el tronco resinoso. Era bonito, pero Dios quiso hacer otro mejor aún, así que puso todo su amor e hizo otro con tronco mucho más grueso, con unas ramas que se abrían y bifurcaban infinitas veces formando ramas inmensas llenas de hojas. ¡Y qué hojas! Grandes, con forma de estrella, y de un verde, que al soplar el viento producían unos brillos de lentejuelas y un susurrar que calmaba al más espírico. Y todo ello sustentado por raíces tan grandes y fuertes que sobresalían de la tierra. Y tal era el aspecto del nuevo árbol que daba la impresión de que si no estuvieran ahí,  todo el árbol subiría a los cielos. Era, con mucho, el más bonito de todo el Jardín del Edén. Tanto era así que los pájaros, cuando todo estuvo creado, buscaban sus ramas para anidar, las ardillas buscaban las rugosidades de su corteza para cobijarse, todo tipo de animales buscaban sombra bajo sus ramas, se rascaban en su tronco. Todos estaban muy felices con ese árbol tan bonito. Todos... menos él. Siempre estaba refunfuñando y de mal humor. Un día Dios le preguntó el motivo de su enfurecimiento y él le dijo -¿Por qué me has maldecido así? ¿Qué he hecho yo? No comprendo que afrenta te habré causado para que me pongas estas ramas tan grandes y pesadas, que encima tienen que soportar estas infinitas y enormes hojas que son muchas más de las que puedo cargar. ¡¿No ves que pesan mucho?! El otro árbol lleva con ligereza esas hojitas minúsculas que le has dado, pero yo debo cargar con semejante lastre. Me has hecho mal. ¡No quiero estas hojas! Dios, al ver su cerrazón le dijo: - De acuerdo, si crees que es lo mejor así sea. A partir de mañana no tendrás hojas. El árbol se quedó encantado ante la idea y esa noche durmió feliz y esperanzado. Por la mañana se llenó de júbilo al ver que todas sus hojas estaban secas en el suelo. Pero pronto su alegría se tornó en tristeza. Ya nadie iba a acogerse bajo su sombra, las ardillas ya no correteaban por él, los pájaros ya no anidaban sobre sus ramas... Bien es cierto que antes eran un incordio con sus piares, sus arañazos, su continua presencia no le dejaba descansar, pero... estaba ahora tan solo, y pasaba tanto frío que empezó a llorar. Tanto lloró que Dios se apiadó de él y le dijo: -Ahora te das cuenta de tu gran soberbia y comprendes que no hay nadie más sabio que Yo. Esas hojas que te di eran precisamente lo que te hacía el ser el más deseado. ¿No compensaba eso con creces el peso de las hojas? ¿No te das cuenta de que ya te había dado yo fuertes ramas para sujetar semejante follaje? Voy a devolverte tus hojas, pero para que no se te olvide tu osadía, todos los años, en invierno te quitaré tus hojas, y para que compruebes Mi misericordia te las devolveré en primavera, y así el resto de los animales podrán volver a disfrutar de tu sombra. Y así fue. Y el árbol, cada vez que apreciaba el peso de sus hojas se alegraba al pensar en la gran suerte que tenía al llevar semejante peso. Y esto se transmitió de generación en generación entre todas las familias de los árboles descendientes de aquel árbol. Y es por eso que aún hoy hay árboles a los que se les caen las hojas.





NO VENDAS A JESÚS

Tus Acciones Te Delatan

 Hace años un sacerdote se mudó para Houston, Texas. Poco después, se montó en un autobús para ir al centro de la ciudad. Al sentarse, descubrió que el chofer le había dado una moneda de 25 centavos de más en el cambio.

Mientras consideraba que hacer, pensó para sí mismo: "¡Ah!, olvídalo, son sólo 25 centavos. ¿Quién se va a preocupar por tan poca cantidad? De todas formas la compañía de autobús recibe mucho de las tarifas y no la echarán de menos. Acéptalo como un regalo de Dios".

Pero cuando llegó a su parada, se detuvo y, pensando de nuevo, decidió darle la moneda al conductor diciéndole: "Tome, usted me dio 25 centavos de más".

El conductor, con una sonrisa le respondió: "Sé que es el nuevo sacerdote. He pensando regresar a la Iglesia y quería ver que haría usted si yo le daba demasiado cambio".

Se bajó el sacerdote sacudido por dentro y dijo: "¡Oh Dios!, por poco vendo a Tu Hijo por 25 centavos."

Tus acciones son vistas por todos. ¿Que testimonio das por Cristo?






NO TE PARECE EXTRAÑO...



... como un billete de $10 parece tan grande cuando lo llevas a la Iglesia y tan pequeño cuando lo llevas a las tiendas.

.... cuán larga parece una hora cuando servimos a Dios, pero qué corta cuando vemos nuestro programa favorito.

.... qué difícil nos vienen las palabras al rezar y cuán fácil cuando hablamos con un amigo.

.... cuánto nos emocionamos cuando un partido de futbol se extiende a tiempos extras y cuánto nos quejamos cuando una misa es mas larga de lo usual.

 .... lo difícil que es leer un capítulo de la Biblia, pero qué fácil leemos100 páginas de una novela popular o de un periódico deportivo.

.... cómo las personas desean los asientos del frente en cualquier juego o concierto, pero cómo hasta se esfuerzan para buscar asientos en la parte de atrás de la Iglesia.

... qué necesitemos 2 ó 3 semanas de aviso para responder a un evento de la Iglesia pero ajustamos nuestros compromisos sin previo aviso para otros eventos aunque sea en el último momento.

.... lo difícil que es aprender una verdad simple del Evangelio para compartirla con otros, pero qué fácil que es para la misma persona entender y repetir un chisme.

.... cómo creemos lo que dicen los periódicos pero cuestionamos lo que dice la Biblia.

... cómo podemos enviar miles de chistes por correo electrónico y se esparcen como reguero de pólvora, pero cuando empezamos a enviar mensajes acerca de Dios, la gente lo piensa dos veces antes de compartirlos.

...que en nuestros países cristianos los sitios mas visitados en el internet son los que ofenden al Señor.

... que muchos sean tan cuidadosos para escoger lo que entra en su estómago pero no se preocupan de lo que entra en su mente o en su corazón.

.... que todos quieran ir al cielo y pocos se preocupan de vivir las exigencias del evangelio necesarias para lograrlo.

Es extraño, ¿no te parece?





EL NAUFRAGO


Desde una isla remota, el único sobreviviente de un naufragio oraba fervientemente, pidiendo a Dios que lo rescatara, y todos los días revisaba el horizonte buscando ayuda, pero ésta nunca llegaba.

Cansado, eventualmente empezó a construir una pequeña cabañita para protegerse, y proteger sus pocas posesiones. Un día, después de andar buscando comida, encontró la pequeña choza en llamas, el humo subía hacia el cielo. Todo lo perdió en aquel incendio. Confundido y enojado con Dios le decía: “¿Cómo pudiste hacerme esto?” y se quedó dormido sobre la arena.

Temprano en la mañana del siguiente día, escuchó asombrado la sirena de un barco que se acercaba a la isla. Venían a rescatarlo. Les preguntó, ¿Cómo sabían que yo estaba aquí?. Y sus rescatadores le contestaron, "vimos las señales de humo que nos hiciste...."

Moraleja: Permite que Dios actúe aunque no entiendas sus caminos. 





SEMILLAS

Anoche tuve un sueño raro: En la plaza mayor de la ciudad habían abierto una tienda nueva. El rótulo decía: "Regalos de Dios". Entré: Un ángel atendía a los clientes. Yo, asombrado, le pregunté:

- ¿Qué es lo que vendes, ángel del Señor?
- Ofrezco cualquier don de Dios.
- ¿Cobras muy caro?
- No, los dones de Dios son gratis. Miré los grandes estantes; estaban llenos de ánforas de amor, frascos de fe, bultos de esperanza, cajas de salvación y muchas cosas más. Yo tenía gran necesidad de todas aquellas cosas. Cobré valor y le dije al ángel:
- Dame, por favor, bastante amor a Dios; dame perdón de Dios; un bulto de esperanza, un frasco de fe y una caja de salvación. Mucho me sorprendí cuando vi que el ángel, de todo lo que yo le había pedido, me había hecho un solo paquete; y el paquete allí estaba en el mostrador, un paquete tan pequeño como el tamaño de mi corazón.
- ¿Será posible? - pregunté - ¿Esto es todo? El ángel me explicó:
- Es todo, Dios nunca da frutos maduros; El sólo da pequeñas semillas, que cada quien debe cultiva
r.





¡DIOS EXISTE!

Un barbero le decía a su cliente mientras le recortaba el pelo:
- Fíjese caballero que yo no creo que Dios exista, como usted dice.

- Pero, ¿por qué dice usted eso? -pregunta el cliente.

- Pues es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta de que Dios no existe. O... dígame, ¿acaso si Dios existiera, habría tantos enfermos? ¿Habría niños abandonados? Si Dios existiera, no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad. Yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas.

El cliente se quedó pensando un momento, pero no quiso responder para evitar una discusión.  El barbero terminó su trabajo y, recién abandonaba la barbería, vio en la calle a un hombre con la barba y el cabello largo; se veía muy desarreglado. Entonces entró de nuevo a la barbería y le dijo al barbero.

- ¿Sabe una cosa? ¡Los barberos no existen!.
- ¿Cómo que no existen? -pregunta el barbero- Si aquí estoy yo y soy barbero.

- ¡No! -dijo el cliente- no existen, porque si existieran barberos no habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese hombre que va por la calle.

- Ah, los barberos si existen, lo que pasa es que esas personas no vienen hacia mi.

- ¡Exacto! -dijo el cliente- Lo mismo ocurre con Dios. Las personas no van a Dios y por eso hay tanto dolor y miseria.






YO PUEDO HACER MAS QUE ESO

La madre, de 26 años de edad, se paró al lado de la cama de su hijito de 6 años, que estaba muriendo de leucemia. Aunque su corazón estaba lleno de tristeza y angustia, ella también tenía un fuerte sentimiento de determinación. Como cualquier otra madre, ella quería que su hijo creciera y realizara sus sueños. Ahora, eso no sería más posible, por causa de la leucemia terminal. Pero, aún así, ella todavía quería que aquel sueño de su hijo se transformara en realidad.

Ella tomó la mano de su hijo y le preguntó:

- Billy, ¿pensaste ya alguna vez en lo que te gustaría ser cuando crezcas? ¿Soñaste ya lo que te gustaría hacer con tu vida?

- Mamá, siempre quise ser un bombero, la madre sonrió y dijo:

- Vamos a ver si podemos transformar ese sueño en realidad.

Más tarde, ese mismo día, ella fue al cuerpo de bomberos local, en la ciudad de Phoenix, Arizona, donde se encontró con un bombero de gran corazón, llamado Bob. Ella explicó la situación de su hijo, su último deseo, y le preguntó si sería posible dar una vuelta en el camión de bomberos con su hijito de seis años, alrededor de la manzana.

El bombero Bob dijo:

- Mire, ¡NOSOTROS PODEMOS HACER MÁS QUE ESO! Si tienes tu hijo listo, a las siete horas de la mañana, el próximo miércoles, nosotros lo haremos un bombero honorario por todo el día. ¡Él podrá venir al cuartel, comer con nosotros, salir para atender las llamadas de incendio! Y si nos das sus medidas, nosotros le conseguiremos un uniforme de verdad, con sombrero, con el emblema de nuestro batallón, un saco amarillo igual al que vestimos y también botas. Ellos son todos confeccionados aquí mismo en la ciudad y los conseguiremos rápidamente. Tres días después, el bombero Bob buscó al niño, lo vistió en su uniforme de bombero y lo escoltaron desde la cama del hospital hasta el camión de bomberos. Billy se sentó en la parte de atrás del camión, y lo llevaron hasta el cuartel central.

El estaba en el cielo. Ocurrieron tres llamadas aquel día, en la ciudad de Phoenix, y Billy acompañó a todos. En cada llamada, el fue en vehículos diferentes: en el camión tanque, en la van de los paramédicos y hasta en el coche especial del jefe del cuerpo de bomberos. El también fue filmado por el programa de televisión local. Tuvo su sueño realizado. Todo el amor y atención que le dieron lo tocó tan profundamente, que Billy vivió tres meses más de lo que todos los médicos habían previsto.

Una noche, todas sus funciones vitales empezaron a caer dramáticamente y la enfermera-jefe, que creía en el concepto de que nadie debería morir solo, empezó a llamar al hospital a toda la familia. Entonces, ella recordó el día que Billy había pasado como un bombero, y llamó al jefe, preguntando si sería posible enviar algún bombero al hospital, en ese momento difícil, para quedarse con el niño.

El jefe de los bomberos contestó:

¡NOSOTROS PODEMOS HACER MÁS QUE ESO! estaremos ahí en cinco minutos. Y hágame un favor. Cuando escuche las sirenas y vea las luces de nuestros autos, avise al sistema de seguridad que no se trata de un incendio. Solamente es el cuerpo de bomberos que viene a visitar, una vez más, a uno de sus más distinguidos integrantes. ¿Y podrías abrir la ventana de su habitación? ¡Gracias!

Cinco minutos después, una van y un camión con escalera telescópica llegaron al hospital, extendieron la escalera hasta el piso donde estaba el niño y 16 bomberos subieron hasta su cuarto. Con el permiso de la madre, ellos lo abrazaron, lo tomaron en los brazos y dijeron lo mucho que ellos lo amaban.

Con un suspiro final, Billy miró al jefe y preguntó:

- Jefe, ¿yo realmente soy un bombero?

- Billy, ¡eres uno de los mejores! dijo el jefe.

Con estas palabras, Billy sonrió y cerró sus ojos por última vez.





 EL VERDADERO AMOR

Un sabio maestro se encontró frente a un grupo de jóvenes que se declaraban en contra del matrimonio. Los muchachos argumentaban que el romanticismo constituye el verdadero sustento de las parejas y que es preferible acabar con la relación cuando éste se apaga en lugar de entrar a la hueca monotonía del matrimonio.

El maestro les escuchó con atención y después les relató un testimonio personal:

- Mis padres vivieron 55 años casados. Una mañana mi mamá bajaba las escaleras para prepararle a papá el desayuno cuando sufrió un infarto y cayó. Mi padre la alcanzó, la levantó como pudo y casi a rastras la subió a la camioneta. A toda velocidad, condujo hasta el hospital mientras su corazón se despedazaba en profunda agonía. Cuando llegó, por desgracia, ella ya había fallecido.

Durante el sepelio, mi padre no habló, su mirada estaba perdida. Casi no lloró. Esa  noche sus hijos nos reunimos con él. En un ambiente de dolor y nostalgia recordamos hermosas anécdotas. Él pidió a mi hermano teólogo que dijera algunas reflexión sobre la muerte y la eternidad. Mi hermano comenzó a hablar de la vida después de la muerte. Mi padre escuchaba con gran atención. De pronto pidió "llévenme al cementerio".

"Papá" respondimos "¡Son las 11 de la noche! No podemos ir al cementerio ahora!" Alzó la voz y con una mirada vidriosa dijo: "No discutan  conmigo por favor, no discutan con el hombre que acaba de perder a la que fue su esposa por 55 años". Se produjo un momento de respetuoso silencio. No discutimos más. Fuimos al cementerio, pedimos permiso al velador y, con una linterna llegamos a la lápida. Mi padre la acarició, oró y nos dijo a sus hijos que veíamos la escena conmovidos: "Fueron 55 buenos años...¿saben?, Nadie puede hablar del amor verdadero si no tiene idea de lo que es compartir la vida con una mujer así". Hizo una pausa y se limpió la cara. "Ella y yo estuvimos juntos en todo. Alegrías y penas. Cuando nacieron ustedes, cuando me echaron de mi trabajo, cuando ustedes enfermaban", continuó  "Siempre estuvimos juntos. Compartimos la alegría de ver a nuestros hijos terminar sus carreras, lloramos uno al lado del otro la partida de seres queridos, rezamos juntos en la sala de espera de muchos hospitales, nos apoyamos en el dolor, nos abrazamos y perdonamos nuestras faltas... hijos, ahora se ha ido y estoy contento, ¿saben por que?, porque se fue antes que yo, no tuvo que vivir la agonía y el dolor de enterrarme, de quedarse sola después de mi partida. Seré yo quien pase por eso, y le doy gracias a Dios. La amo tanto que no me hubiera gustado que sufriera..."

Cuando mi padre terminó de hablar, mis hermanos y yo teníamos el rostro empapado de lágrimas. Lo abrazamos y él nos consoló:

- "Todo está bien hijos, podemos irnos a casa; ha sido un buen día". Esa noche entendí lo que es el verdadero amor. Dista mucho del romanticismo y no tiene que ver con el erotismo. Más bien es una comunión de corazones que es posible porque somos imagen de Dios. Es una alianza que va mucho mas allá de los sentidos y es capaz de sufrir y negarse cualquier cosa por el otro."

Cuando el maestro terminó de hablar, los jóvenes universitarios no pudieron debatirle. Ese tipo de amor les superaba en grande. Pero, aunque no tuviesen la valentía de aceptarlo de inmediato, podían presentir que estaban ante el amor verdadero. El maestro les había dado la lección mas importante de sus vidas.






LA ULTIMA PRUEBA

John X se levantó del banco, arregló su uniforme, y estudió la multitud de gente que se abría paso hacia la Gran Estación Central. Buscó la chica cuyo corazón él conocía pero cuya cara nunca había visto, la chica de la rosa.

Su interés en ella había comenzado 13 meses antes, en una Biblioteca de Florida. Tomando un libro del estante, se encontró intrigado, no por las palabras del libro, sino por las notas escritas en el margen. La escritura reflejaba un alma pura, de grandes valores y capaz de grandes sacrificios. En la contraportada del libro descubrió el nombre de la dueña anterior, la señorita Hollys Maynell. Con tiempo y esfuerzo localizó su dirección en Nueva York. Él le escribió una carta para presentarse y para invitarla a corresponderle.

Al día siguiente John fue enviado en barco para servir en la Segunda Guerra Mundial. Durante un año y un mes, los dos se conocieron a través del correo, y un romance fue creciendo. John le pidió una fotografía, pero ella se negó porque sentía que una relación verdadera no se puede fundamentar en apariencias.

Cuando por fin llegó el día en que él regresaría de Europa, arreglaron su primer encuentro: a las 7:00 PM en la Gran Estación Central de Nueva York. "Tú me conocerás" dijo ella, "por la rosa roja que llevaré en la solapa".

Así que a las 7:00 PM, puntual, John estaba en la estación buscándola.

Dejaré que el señor "X"  les diga lo que sucedió:

"Una joven vino hacia mí, su figura era alta y esbelta. Su cabello rubio y rizado se encontraba detrás de sus delicadas orejas; sus ojos eran azules como flores. Sus labios y su mentón tenían una gentil firmeza y en su traje verde pálido lucía como la primavera en vida. Yo comencé a caminar hacia ella sin darme cuenta que no llevaba la rosa. Mientras me movía, una pequeña sonrisa curvó sus labios: "¿Buscas a alguien marinero?" murmuró la dama. Casi incontrolablemente di un paso hacia ella y entonces vi a Hollys Maynell.  Estaba  parada casi directamente detrás de la chica, con la rosa en la solapa. Una mujer, ya pasada de sus 40, con cabello grisáceo y algo gruesa.  

La chica del traje verde se iba rápidamente. Sentí como si me partieran en dos: mi deseo tan agudo de seguirla, y a la vez mi tan profundo anhelo por la mujer de corazón puro que por correspondencia me había acompañado y apoyado durante tiempos difíciles. Y ahí estaba ella, tenía un aspecto amigable y sereno. 

No puedo negar que me sentí de pronto decepcionado. Pero enseguida comprendí que ese sentimiento respondía sólo a la pasión y la fantasía. Contradecía todo lo que precisamente, con la ayuda de Miss Maynell, había descubierto sobre el amor verdadero.  Fue por eso que di el paso y la saludé con auténtico entusiasmo. Es cierto, esto no sería romance, pero sería algo preciado, algo quizás mejor que el romance, una amistad por la que había y debía estar siempre agradecido.

"Soy el Teniente John X, y usted debe ser la Srta. Maynell. ¿la puedo llevar a cenar?" "Muchas gracias, dijo la mujer, pero usted busca a mi hija, es la joven con el vestido verde que se acaba de ir. Me entregó su rosa y me dijo que si usted me invitaba a cenar se la entregase para que usted se la lleve. Lo está esperando en el restaurante de enfrente."

Aquel encuentro ocurrió al fin de la Guerra Mundial, hace más de 50 años. John y Maynell son ya muy ancianos pero los años solo han aumentado aquel amor probado que resultó ser verdadero.






SOBREVIVE A LA GUERRA Y MUERE POR FALTA DE AMOR

Al regresar de la Guerra de Vietnam, un soldado telefoneó a sus padres desde San Francisco: -"Mamá, Papá:  Voy de regreso a casa, pero les tengo que pedir un favor. Traigo a un amigo que me gustaría se quedara con nosotros".

-"Claro que sí", le contestaron llenos de alegría por su regreso, "Nos encantaría conocerlo."

-"Pero hay algo que deben saber", el hijo, siguió diciendo, "mi amigo fue gravemente herido en la guerra. Pisó una mina de tierra y perdió un brazo y una pierna. Sus padres no lo quieren. No tiene donde ir y quiero que se venga a vivir con nosotros a casa"

-"Siento mucho el escuchar eso, hijo. A lo mejor podemos encontrar un lugar en donde el se pueda quedar."

-"No, mamá y papá, yo quiero que el viva con nosotros y que seamos su familia."

-"Hijo," le dijo el padre, "tú no sabes lo que estas pidiendo. Una persona tan limitada físicamente sería un  gran peso para nosotros. Tenemos nuestras propias vidas que vivir y no podríamos cuidarle adecuadamente. Yo pienso que estás demasiado afectado con ese caso. Deberías regresar a casa y olvidarte de él. Tú amigo encontrará una manera en la que pueda vivir el solo. Además él es la responsabilidad del gobierno y puede ingresar en un lugar para veteranos de guerra. Para eso pagamos impuestos."

Al oír esas palabras, el hijo colgó el teléfono. Los padres no volvieron a saber nada de él hasta que unos días mas tarde recibieron una llamada telefónica de la policía de San Francisco. Su hijo había muerto al caer de la ventana de un edificio. La policía creía que era un suicidio. Los padres, destrozados por la noticia, volaron a San Francisco y fueron llevados a la morgue de la ciudad para que identificaran a su hijo. Con horror, descubrieron que su hijo tan solo tenía un brazo y una pierna. El representante del ejército les relató algo que el joven había querido mantener en secreto:   Había  sufrido los efectos de la explosión de una mina.  El mismo era el "amigo" y quería saber de antemano si sus padres de verdaderamente lo aceptarían.   Lamentablemente, al percibir la negativa, se suicidó desesperado.

Reflexión:

La desesperación y el suicidio jamás son el camino.  Jesús nos ama y nos acoge tal cual somos y si le entregamos nuestra vida miserable, El nos lleva a la casa del Padre. Pero muchas personas  necesitan de nuestra acogida para comprender ese amor divino.

Los padres de esta historia son como muchos de nosotros. Encontramos muy fácil amar a quienes nos resultan atractivos, pero rechazamos a los que retan nuestro egoísmo y nos causan inconveniencias.










HAY QUE SEGUIR CANTANDO

Como cualquier buena mamá, cuando Karen supo que estaba esperando un
bebé, hizo lo que pudo para ayudar a su hijo Michael de tres años a
prepararse para una nueva etapa en su vida.

Supieron que el nuevo bebe iba a ser una niña, y día y noche, Michael
le cantaba a su hermanita en el vientre de su madre.  El estaba
encariñándose con su hermanita aun antes de conocerla.

El embarazo de Karen progresó normalmente.  A tiempo empezó su labor de
parto, pronto los dolores eran cada cinco, cada tres y finalmente cada
minuto.  Pero una complicación se presentó de repente y Karen tuvo
horas de labor de parto.

Finalmente, después de muchas horas de lucha, la hermanita de Michael
nació, pero en muy malas condiciones.  La llevaron inmediatamente en una
ambulancia a la Unidad de Cuidados Intensivos, sección neonatal del
Hospital St. Mary en Knoxville, Tennessee.

Los días pasaron y la niña empeoraba.  Los pediatras tuvieron que decirle
finalmente a los padres las terribles palabras:  "Hay muy pocas esperanzas,
prepárense para lo peor".  Karen y su esposo contactaron al cementerio
local para apartar un lugar para su hijita.  Ellos habían creado un cuarto
nuevo para su hija y ahora se encontraban haciendo arreglos para un
funeral.

Sin embargo, Michael, les rogaba a sus padres que le dejaran ver a su
hermanita.  "Quiero cantarle", decía una y otra vez.

Estuvieron dos semanas en Terapia Intensiva y parecía que el funeral
vendría antes de que acabara la semana.  Michael siguió insistiendo que quería
cantarle a su hermanita, pero le explicaban que no se permitía la
entrada de niños a Terapia Intensiva.

De pronto Karen se decidió.  Llevaría a Michael a ver a su hermanita,
¡la dejaran o no!  Si no veía a su hermanita en ese momento, tal vez no la
vería viva nunca.

Ella le puso un overol inmenso y lo llevo a Terapia Intensiva, Michael
parecía una enorme canasta de ropa sucia.  Pero la jefa de enfermeras
se dio cuenta de que era un niño y se enfureció.  "¡Saquen a ese niño de
aquí ahora mismo!  No se admiten niños aquí"  El carácter de Karen afloró y,
olvidándose de sus lindos modales de dama, que siempre la habían
caracterizado, miró con ojos de acero a la enfermera, sus labios eran
una sola línea y con firmeza dijo:  Él no se va hasta que le cante a su
hermanita" y levantó a Michael y lo llevó a la cama de su hermanita.

El miró a la pequeñita, perdiendo la batalla por conservar la vida.
Después de un momento empezó a cantar con la voz que le salía del corazón
de un niño de tres años.  Michael le cantó:  "Eres mi luz del sol, mi única luz,
tú me haces feliz cuando el cielo es gris...." (conocida canción en inglés
"You´re my sunshine").

Instantáneamente, la bebé pareció responder al estímulo de la voz de
Michael, su pulso se empezó a volver normal.

"Sigue cantando, Michael" le pedía desesperadamente su mamá con
lágrimas en los ojos.  Y el niño seguía:  "Tú no sabrás nunca, querida,
cuanto te amo, por favor no te lleves mi luz del sol...  "Al tiempo que Michael
cantaba a su hermana, la bebé se movía y su respiración se volvía tan suave como
la de un gatito cuando lo acarician.  "Sigue cantando, cariño" le decía
su mamá y él continuaba haciéndolo como cuando todavía su hermanita estaba
en el vientre de su madre.  "La otra noche, querida, cuando dormía, soñé que
te abrazaba en mis brazos..." seguía cantando el niño; la hermanita de
Michael empezó a relajarse y a dormir con un sueño reparador que parecía
que la mejoraba por segundos.  "Sigue cantando Michael"... ahora era la voz de
la enfermera que, con lágrimas en los ojos, no dejaba de pedirle al niño
que continuara.

"Tú eres mi luz del sol, mi única luz del sol, por favor no te lleves mi
sol..."

Al día siguiente... el mismísimo día siguiente... la niña estaba en
perfectas condiciones para irse a casa.

La revista "Woman"s Day" lo llamó "El Milagro de la canción del
Hermano".

Los doctores le llamaron simplemente un milagro.  Karen le llamó "El
Milagro del amor de Dios".

"Nunca te rindas por la gente que Amas.... El Amor es increíblemente
poderoso."

La vida es demasiado buena como para desperdiciarla...
Confía en que Dios sabe que estas exactamente donde debes estar.
Nunca olvides las infinitas posibilidades que nacen de la FÉ







El PAYASO TRISTE

Había una vez un payaso que divertía a los niños pero el mismo siempre estaba muy triste. Cuando regresaba a su casa, se encontraba que a su esposa no le importaba si existía y los hijos se burlaban de el por ser payaso. Aquella casa no era un hogar porque faltaba el amor. 

Cada día aquel pobre hombre volvía a su papel de payaso. Todos los niños se reían de el, menos un pequeñín que lo miraba con una gran ternura, como si le viera mas allá del maquillaje. 

Un día, ya muy cansado y deprimido, el payaso se acostó en una banca del parque y se durmió. ¿Como podré seguir de payaso si ya no me queda fuerza para hacer reír? Al despertar se encontró con aquel pequeñín que lo miraba con ojos llenos de amor. El payaso, sorprendido, le pregunta ¿Como descubriste que yo era el payaso si no tengo maquillaje? El niño respondió. Para mi tu no eres un payaso sino mi hermano, hijo de Mi Padre. Soy Jesús. Yo di mi vida por ti.





EL LOCO

Historia de la vida real.

Cerca de la ciudad de Beloxi en EE.UU., un huracán amenazaba con grandes vientos. Ya de noche y bajo una fuerte lluvia, un hombre se atravesó en la carretera. Habiéndose quitado la camisa, la enarbolaba y agitaba ante los vehículos. Los choferes pensaron que era un loco. Algunos lo esquivaron y siguieron de largo, otros, no pudiendo evitarlo, pararon muy enojados y le amenazaron con llamar a la policía si no despejaba el camino.

Fue entonces que el "loco" tuvo la oportunidad de hablarles: "El puente que está adelante ha sido arrastrado por las aguas. Si no los paraba de alguna manera, ustedes hubieran muerto como los otros choferes".  Todos comprendieron que aquel "loco" era en realidad un héroe. Había arriesgado su vida para salvar la de ellos.

¿Le has dado gracias a los "locos" que han intervenido en TU vida?





¿ES USTED LA ESPOSA DE DIOS?

Un niño de 10 años, descalzo y temblando de frio, miraba a través de la vitrina de una zapatería. Una señora se acercó al niño y le dijo:

"MI PEQUEÑO AMIGO, ¿QUÉ ESTAS MIRANDO CON TANTO INTERÉS EN ESA VENTANA?".

"LE ESTABA PIDIENDO A DIOS QUE ME DIERA UN PAR DE ZAPATOS", fue la respuesta del niño.

La señora lo tomó de la mano y lo metió en la tienda, le pidió al empleado que le diera media docena de pares de calcatines para el niño. Preguntó si podría darle un recipiente con agua y una toalla. El empleado le trajo lo que pidió. Ella se llevó al niño a la parte trasera de la tienda, se quitó los guantes, le lavó los pies al niño y se los secó con la toalla.

Entonces el empleado llegó con los calcetines. La señora le puso un par al niño y después le compró unos zapatos.

Cogió el resto de los calcetines y se los dió al niño. Le acarició en la cabeza y le dijo: 

"¡NO HAY DUDA PEQUEÑO AMIGO QUE TE SIENTES MAS CÓMODO AHORA!".

Mientras ella se daba la vuelta para irse, el niño la alcanzó, le dió la mano y mirándola con lágrimas en los ojos le preguntó:"¿ES USTED LA ESPOSA DE DIOS?".







CUATRO GRANDES LECCIONES PARA AMAR

 La Lección Más Importante: Ama
Durante el segundo mes de escuela de enfermeras, nuestro profesor nos dio un examen de sorpresa. Yo era una estudiante concienzuda y había encontrado todas las preguntas fáciles hasta leer la última:  "¿Cual es el primer nombre de la mujer que limpia la escuela?" Indudablemente esto era un chiste. Yo había visto a la señora varias veces. Era alta, trigueña, y en sus cincuentas, ¿pero como podría saber su nombre? Entregué mi papel dejando la última pregunta en blanco. Un poco antes que terminara la clase, un estudiante preguntó si la última pregunta contaría para el grado del examen. "Absolutamente," dijo el profesor. "En sus carreras, ustedes conocerán muchas personas. Todas son importantes. Ellas merecen su atención y cuidado, aunque lo único que hagan es sonreírles y decirles "hola". 

Esto es una lección que nunca se me ha olvidado. También aprendí que su nombre era Dorotea. 

Segunda Lección Importante: Ama
Una noche de gran tormenta, a las 11:30 PM, una señora mayor de raza negra estaba parada al lado de la carretera en el estado de Alabama. Estaba empapada por la lluvia. Se le había dañado el coche y desesperadamente necesitaba ayuda. Un joven blanco paró para ayudarla, algo que generalmente no ocurría en los años 1960 con sus conflictos raciales. El joven la llevó a un lugar más seguro, la ayudó a recibir asistencia, y le llamó un taxi. Ella lucía estar en un apuro muy grande, pero escribió su dirección y le dio las gracias. Siete días pasaron y alguien le tocó a la puerta al joven. Sorprendido le entregaron un televisor de color de consola. Una nota especial estaba pegada que decía:  

"Muchas gracias por su asistencia en la carretera la otra noche. La lluvia, no solo empapó mi ropa sino también mi espíritu. Entonces llegó usted. Gracias a su ayuda pude llegar al lado de mi esposo moribundo, justamente antes de que muriera. Que Dios lo bendiga por ayudarme y servir sin egoísmo a otros. Sinceramente, Sra. Nat King Cole  (Esposa del famoso cantante)

Tercera Lección Importante: Ama

Siempre recuerda con gratitud a quienes te sirven. En los días cuando un refresco con helado costaba mucho menos, un niño de 10 años entró a la cafetería de un hotel y se sentó en una mesa. Una camarera le puso un vaso de agua delante. 

-"¿Cuanto es un refresco con helado?" preguntó el niño.
-"Cincuenta centavos," respondió la camarera.
El niñito sacó su manito de su bolsillo y contó el menudo. "Bueno, ¿y cuanto es una copa de helado solo?" preguntó. 
Habían más personas esperando por una mesa y la camarera estaba perdiendo su paciencia. "Treinta y cinco centavos", le respondió bruscamente.
El niñito de nuevo contó su menudo. "Por favor deme una copa de helado solo", dijo el niño.

La camarera le trajo el helado, le puso la cuenta en la mesa y se fue. El niñito terminó el helado, le pagó a la cajera y dejó su propina. Cuando la camarera regresó a la mesa, empezó a llorar mientras limpiaba la mesa. Allí al lado de la copa vacía de helado habían dos monedas de cinco centavos y cinco centavos sueltos.  El niño renunció al refresco para tener suficiente para la propina.

Cuarta Lección Importante: Ama
Hace muchos años, cuando yo trabajaba de voluntaria en un hospital, conocí una niñita llamada Liz que sufría de una enfermedad rara y seria. Su única oportunidad de recuperación era una transfusión de sangre de su hermanito de 5 años, quien se había salvado milagrosamente de esta misma enfermedad y había desarrollado los anticuerpos necesarios para combatirla. El médico le explicó la situación al hermanito, y le preguntó que si estaba dispuesto a darle sangre a su hermana. Lo vi vacilar por solo un momento antes de respirar fuertemente y decirle, "Si, lo haré si se salvará." Mientras que progresaba la transfusión, el estaba acostado al lado de su hermanita y sonrió viendo como el color regresaba a sus mejillas. Entonces el niño se puso pálido y su sonrisa desapareció. Miró al doctor y preguntó con una voz temblorosa, "¿Moriré enseguida?" 

El niño había malentendido al médico; pensó que le tendría que dar toda su sangre a su hermana para salvarla y que entonces el moriría.






CON AMOR

La justicia con Amor te hace justo, sin Amor te hace duro.
La amabilidad con Amor te hace amable, sin Amor te hace hipócrita.
La inteligencia con Amor sirve a la razón, sin Amor te hace cruel.
La agudeza con Amor te hace capaz de adquirir la verdad, sin Amor te hace agresivo.
La autoridad con Amor te hace guía y protector, sin Amor te hace déspota.
La amistad con Amor te hace generoso, sin Amor te hace interesado.
El apostolado con Amor te hace servicial, sin Amor te da una excusa para lucirte.
La alegría con Amor te ayuda a ver a Dios en todo, sin Amor te hace un bufón.
La libertad con Amor te hace capaz del mayor bien, sin Amor te hace un abusador.
Tus éxitos con Amor te hacen crecer, sin Amor te hacen orgulloso.
Tus enseñanzas con Amor te hacen maestro, sin Amor te hacen arrogante.
LA VIDA CON AMOR, LO ES TODO; SIN AMOR, NO VALE NADA.











CICATRICES DE AMOR

En un día caluroso de verano en el sur de la Florida un niño decidió ir a nadar en la laguna detrás de su casa. Salió corriendo por la puerta trasera, se tiró en el agua y nadaba feliz. No se daba cuenta de que un cocodrilo se le acercaba.

Su mamá desde la casa miraba por la ventana, vio con horror lo que sucedía. Enseguida corrió hacia su hijo gritándole lo más fuerte que podía. Oyéndole, el niño se alarmó y viró nadando hacia su mamá. Pero fue demasiado tarde. Desde el muelle la mamá agarró al niño por sus brazos justo cuando el caimán le agarraba sus piernitas. La mujer jalaba determinada, con toda la fuerza de su corazón. El cocodrilo más fuerte pero la mamá era mucho más apasionada y su amor no lo abandonaba.

Un señor que escuchó los gritos se apresuró hacia el lugar con una pistola y mató al cocodrilo. 

El niño sobrevivió y, aunque sus piernas sufrieron bastante, aun pudo llegar a caminar. Cuando salió del trauma un periodista le preguntó si le quería enseñar las cicatrices de sus pies. El niño levantó la colcha y se las mostró. Pero entonces, con gran orgullo se remango las mangas y señalando hacia las cicatrices en sus brazos le dijo: "Pero las que usted debe ver son estas".  Eran las marcas de las uñas de su mamá que habían presionado con fuerza. "las tengo porque mamá no me soltó y me salvó la vida".







LAS SIETE MARAVILLAS DEL MUNDO

El maestro pide a los alumnos que compongan una lista de las 7 maravillas del mundo.
Mas tarde pidió lean su lista.
A pesar de algunos desacuerdos, la mayoría votó por lo siguiente:

1. Las Pirámides de Egipto
2. El Taj Mahal
3. El Canal de Panamá
4. El Empire State
5. La Basílica de San Pedro
6. La Muralla China

El maestro buscaba consenso para la séptima maravilla cuando notó que una estudiante permanecía callada y no había entregado aún su lista, así que le preguntó si tenía problemas para hacer su elección.

La muchacha tímidamente respondió: "Si, un poco" no podía decidirme, pues son tantas las maravillas.....
El maestro le dijo: "Dinos lo que has escrito, tal vez podamos ayudarte"

La muchaca, titubeó un poco y finalmente leyó:
"Creo que las siete maravillas del Mundo son:

1. Poder pensar
2. Poder hablar
3. Poder actuar
4. Poder escuchar
5. Poder servir
6. Poder rezar
7. Y la mas importante de todas..... poder amar


Después de leído esto, el salón quedó en absoluto silencio.... 
Es muy sencillo para nosotros poder ver las obras del hombre y referirnos a ellas como maravillas, cuando a veces pasan desapercibidas las maravillas que Dios hace en nosotros con su gracia y que cada uno debe desarrollar.

¡Usted fue creado por Dios para ser una maravilla!







EL AMOR MADURO

Ante los padres ancianos

Hoy te desesperas porque tus padres están viejos y achacosos. Se han convertido en una intromisión en tu apretada agenda, en una vergüenza cuando estas con tus amigos.  

Comprende. Ahora tus padres están viejos. Es tu oportunidad de reflexionar y crecer en el amor. Los he puesto en tus manos para que aprendas a amar. El problema no son ellos. Eres tu que has olvidado de lo que es amar. Se te ha endurecido el corazón y ahora es el momento de recapacitar. Ahora te llamo al amor para con ellos.  El amor todo lo vence. 

Si ellos derraman su comida sobre su ropa, si les cuesta atarse los zapatos. Así fuiste tu y ellos te amaron.

Si les cuesta hablar y repiten lo mismo. Así fuiste tu y ellos te amaron.

Si tienen sus manías y sus achaques. Recuerda, así fuiste tu y te amaron.

Si te parecen inútiles y si no comprenden las nuevas tecnologías. Recuerda así fuiste tu y ellos te amaron.

Si caminan muy despacio y sacarlos a pasear requiere de tu paciencia. Recuerda, así fuiste tu y ellos te amaron.

Si se hacen las necesidades en la cama. Recuerda así fuiste tu y te amaron.

Si te gritan y se incomodan sin razón, recuerda los lloriqueos que ellos soportaron de ti. Todo por amor.

Si te dicen que no quieren vivir. Comprende. Solo te están demostrando su dolor y frustración porque sienten ser una molestia en tu vida. Es tu oportunidad para demostrarles con tu amor que ellos son mas bien un don porque los amas. Ellos te están enseñando a amar. 

Recuerda, no hace mucho fuiste pequeño y ellos estuvieron a tu lado. Las mismas cosas de que te quejas las hiciste tu y ellos lo comprendieron todo. ¿sabes por qué? porque te amaron.

La misión de tus padres contigo no ha terminado. Yo me serví de ellos para darte vida y formarte en un hombre adulto, ahora te los pongo en tus manos para que te liberes de ti mismo y entres en la madurez del amor.

No temas. Yo estoy a tu lado. Aprende a interpretar lo que te digan a la luz de mis enseñanzas y tendrás paz.

Tu Señor y Salvador,

Jesucristo








EL HIJO, EL HIJO, ¿QUIÉN SE LLEVA AL HIJO?


Un hombre rico y su hijo tenían gran pasión por el arte. Tenían de todo en su colección, desde Picasso hasta Rafael.  Muy a menudo, padre e hijo se sentaban juntos a admirar las grandes obras de arte.

Cuando el conflicto de Vietnam surgió, el hijo fue a la guerra.  Fue muy valiente y murió en batalla mientras rescataba a otro soldado. El padre recibió la noticia y sufrió profundamente la muerte de su único hijo. Un mes más tarde, justo antes de la Navidad, alguien tocó a la puerta.  Un joven con un gran paquete en sus manos le dijo al padre:  “Señor, usted no me conoce, pero yo soy el soldado por quien su hijo dio la vida.  El salvó muchas vidas ese día, y me estaba llevando a un lugar seguro cuando una bala le atravesó el pecho, muriendo así instantáneamente. El hablaba muy a menudo de usted y de su amor por el arte.”

El muchacho extendió el paquete:  “Yo se que esto no es mucho.  Yo no soy un gran artista, pero creo que a su hijo le hubiera gustado que usted recibiera esto.”

El padre abrió el paquete.  Era un retrato de su hijo pintado por el joven soldado. El  contempló con profunda admiración la manera en que el soldado había capturado la personalidad de su hijo en la pintura.  El padre estaba tan atraído por la expresión de los ojos de su hijo que los suyos propios se inundaron de lágrimas.  Le agradeció al joven soldado y ofreció pagarle por el cuadro. 

“ Oh no señor, yo nunca podría pagarle lo que su hijo hizo por mí.  Es un regalo.”

El padre colgó el retrato arriba de la repisa de su chimenea.  Cada vez que los visitantes e invitados llegaban a su casa, les mostraba el retrato de su hijo antes de mostrar su famosa galería.

El hombre murió unos meses más tarde y se anunció una subasta para todas las pinturas que poseía.  Mucha gente importante y de influencia acudió con grandes expectativas de hacerse con un famoso cuadro de la colección.

Sobre la plataforma estaba el retrato del hijo.  El subastador golpeó su mazo para dar inicio a la subasta. “Empezaremos los remates con este retrato titulado "El Hijo".   ¿Quién ofrece por este retrato?”  Hubo un gran silencio.  Entonces una voz del fondo de la habitación gritó: “¡Queremos ver las pinturas famosas! ¡Olvídese de ésta!”  Sin embargo el subastador persistió:  ¿Alguien ofrece algo por esta pintura?,  ¿$100.00 dólares?,  ¿$200.00 dólares?”.

Otra voz gritó con enojo:  “¡No venimos por ésta pintura!  Venimos a ver los Van Goghs, los Rembrants.  ¡Vamos a las ofertas de verdad!”

Pero aun así el subastador continuaba su labor:  “¡El Hijo!, ¡El Hijo! ¡¿Quién se lleva "El Hijo"?!

Finalmente, una voz se oyó desde muy atrás del cuarto:   “¡Yo doy diez dólares por la pintura!” Era el viejo jardinero que por muchos años había servido en la casa con el padre y el hijo.  Siendo muy pobre, no podía ofrecer más.

“¡Tenemos $10 dólares!, ¡¿Quién da $20?!” gritó el subastador.

“¡Dásela por $10! ¡Muéstranos de una vez las obras maestras!”, dijo otro exasperado."

“¡$10 dólares es la oferta! ¡¿Dará alguien $20?! ¿Alguien da $20?”

La multitud se estaba poniendo bien enojada.  Nadie mas quería aquella pintura, "El Hijo". Querían las que representaban una valiosa inversión para sus propias colecciones. El subastador golpeó por fin el mazo: “Va una, van dos, ¡VENDIDA por $10 dólares!”

Un hombre que estaba sentado en segunda fila gritó feliz: “¡Ahora empecemos con la colección!”

El subastador soltó su mazo y dijo:  “Lo siento mucho damas y caballeros, pero la subasta llegó a su final.”

“Pero, ¿qué de las pinturas?”

“Lo siento.  Cuando me llamaron para conducir esta subasta, se me informó de un secreto estipulado en el testamento del dueño.  Yo no tenía permitido revelar esta estipulación hasta este preciso momento.  Solamente la pintura de "EL HIJO" sería subastada.  Aquel que la comprara heredaría absolutamente todas las posesiones de este hombre, incluyendo las famosas pinturas.  ¡El hombre que compró EL HIJO se queda con todo!

Reflexión:
Dios nos ha entregado a su Hijo Jesús que murió para salvarnos.  Así, como el subastador, su mensaje hoy es: "¡EL HIJO, EL HIJO, ¿QUIÉN SE LLEVA EL HIJO?"   Quien ama al Hijo lo tiene todo.








ESTOY A LA PUERTA

Un hombre había pintado un lindo cuadro. El día de la presentación al público, asistieron las autoridades locales, fotógrafos, periodistas, y mucha gente, pues se trataba de un famoso pintor, reconocido artista.  Llegado el momento, se tiró el paño que velaba el cuadro. Hubo un caluroso aplauso.

Era una impresionante figura de Jesús tocando suavemente la puerta de una casa. Jesús parecía vivo. Con el oído junto a la puerta, parecía querer oír si adentro de la casa alguien le  respondía. 

Todos admiraban aquella preciosa obra de arte. Un observador muy curioso, encontró  una falla en el cuadro. La puerta no tenía cerradura. Y fue a preguntar al artista:  “¡Su puerta no tiene cerradura! ¿Cómo se hace para abrirla?“ El pintor tomo su Biblia, buscó un versículo y le pidió al observador que lo leyera:

Apocalipsis 3, 20:

"He aquí, yo estoy á la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere  la puerta, entraré á él, y cenaré con él, y él conmigo.” 

”Así es”, respondió el pintor. “Esta es la puerta del corazón del hombre.” "Solo se abre por dentro.”





EL CHANTAJE

Un niño visitaba a sus abuelos en su finca. Le habían dado un tira piedra para que jugara en el bosque y, por mucho que el practicaba, nunca le daba al blanco. Al fin, desanimado y cansado, caminaba hacia su casa para cenar, cuando se encontró el pato favorito de su abuela. En un momento de impulso lanzó una piedra, y le dio directamente a la cabeza del pato el cual quedó muerto. El niño se espantó y por el pánico que tenía, escondió el pato muerto en una pila de madera. Entonces vio que su hermana Sally lo había visto todo, y no dijo nada. Pero ese día, después del almuerzo, la abuela dijo, "Sally vamos a lavar los platos". Sally respondió, "Abuela, Johnny me dijo que el quería ayudarte en la cocina." Entonces le susurró a su hermano, "¿recuerdas el pato?". Johnny, sintiéndose chantajeado, lavó los platos.

Más tarde el abuelo le preguntó a los niños si querían irse de pesca, y la abuela dijo, "Lo siento pero necesito que Sally se quede y me ayude a preparar la cena. "Sally solo sonrió y dijo, "Bueno, está bien, pero Johnny me dijo que el te quería ayudar." De nuevo le susurró al hermano, "¿Recuerdas el pato?" Así que Sally se fue a pescar y Johnny se quedó ayudando en la casa. Después de varios días en que Johnny hacía los quehaceres de Sally, no pudo aguantar más, y fue a donde estaba su abuela y le confesó que él había matado el pato. La abuela lo abrazó y le dijo, "Mi amor, yo lo sabía. Yo estaba parada en la ventana y lo ví todo. Tú mismo te hiciste esclavo de Sally por el miedo de confiarme tu problema. Yo te amo y te perdono, solo esperaba que tu fueras honesto conmigo para liberarte del chantaje de Sally."

Pensamiento: ¿Hay algo en tu vida que no te atreves a contarle a Jesús?. El está esperándote. El lo sabe todo y quiere perdonarte.





JUAN PABLO II Y EL MENDIGO

Un sacerdote norteamericano de la diócesis de Nueva York se disponía a rezar en una de las parroquias de Roma cuando, al entrar, se encontró con un mendigo. Después de observarlo durante un momento, el sacerdote se dio cuenta de que conocía a aquel hombre. ¡Era un compañero del seminario, ordenado sacerdote el mismo día que él¡. Ahora mendigaba por las calles.

El sacerdote, tras identificarse y saludarle, escuchó de labios del mendigo cómo había perdido su fe y su vocación. Quedó profundamente estremecido.

Al día siguiente el sacerdote llegado de Nueva York tenía la oportunidad de asistir a la Misa privada del Papa al que podría saludar al final de la celebración, como suele ser la costumbre. Al llegar su turno sintió el impulso de arrodillarse ante el santo Padre y pedir que rezara por su antiguo compañero de seminario, y describió brevemente la situación al Papa.

Un día después recibió la invitación del Vaticano para cenar con el Papa, en la que solicitaba llevara consigo al mendigo de la parroquia. El sacerdote volvió a la parroquia y le comentó a su amigo el deseo del Papa. Una vez convencido el mendigo, le llevó a su lugar de hospedaje, le ofreció ropa y la oportunidad de asearse.

El Pontífice, después de la cena, indicó al sacerdote de Nueva York que los dejara solos, y pidió al mendigo que escuchara su confesión. El hombre, impresionado, respondió que ya no era sacerdote, a lo que el Papa contestó: "una vez sacerdote, sacerdote siempre". "Pero estoy fuera de mis facultades de presbítero", insistió el mendigo. "Yo soy el obispo de Roma, me puedo encargar de eso", dijo el Papa.

El hombre escuchó la confesión del Santo Padre y le pidió a su vez que escuchara su propia confesión. Después de ella lloró amargamente. Al final Juan Pablo II le preguntó en qué parroquia había estado mendigando, y le designó asistente del párroco de la misma, y encargado de la atención a los mendigos.






LA OTRA MEJILLA

Existía un monasterio que estaba ubicado en lo alto de la montaña. Sus monjes
eran pobres, pero conservaban en una vitrina tres manuscritos antiguos, muy
piadosos. Vivían de su esforzado trabajo rural y fundamentalmente de las
limosnas que les dejaban los fieles curiosos que se acercaban a conocer los tres
rollos, únicos en el mundo. Eran viejos papiros, con fama universal de
importantes y profundos pensamientos.

En cierta oportunidad un ladrón robó dos rollos y se fugó por la ladera. Los
monjes avisaron con rapidez al abad. El superior, como un rayo, buscó la parte
que había quedado y con todas sus fuerzas corrió tras el agresor y lo alcanzó:
"¿Qué has hecho? Me has dejado con un solo rollo. No me sirve. Nadie va a venir
a leer un mensaje que está incompleto. Tampoco tiene valor lo que me robaste. O
me das lo que es del templo o te llevas también este texto. Así tienes la obra
completa." "Padre, estoy desesperado, necesito urgente hacer dinero con estos
escritos santos".El abad le dijo "Bueno, toma el tercer rollo. Si no se va a
perder en el mundo algo muy valioso. Véndelo bien. Estamos en paz." y lo dejó ir
con el tesoro.

Los monjes no llegaron a comprender la actitud del abad. Estimaron que se había
comportado débil con el rapaz, y que era el monasterio el que había perdido.
Pero guardaron silencio, y todos dieron por terminado el episodio.


Cuenta la historia que a la semana , el ladrón regresó. Pidió hablar con el
Padre Superior: " Aquí están los tres rollos, no son míos. Los devuelvo. Te pido
en cambio que me permitas ingresar como monje. Cuando me alcanzaste, todo me
esperaba menos que tuvieras la generosidad como para darme el tercer rollo, la
confianza en mí como para creer el valor de mi necesidad y que todavía me
dijeras que estábamos en paz, perdonándome con mucha sinceridad. Eso me ha hecho
cambiar. Mi vida se ha transformado".

Nunca ese hombre, había sentido la grandeza del perdón, la presencia de la
generosidad excelente. El abad recuperó los tres manuscritos para beneficio del
monasterio, ahora mucho más concurrido por la leyenda del robo y del
resarcimiento. Y además consiguió un monje trabajador y de una honestidad a toda
prueba.

El agresor espera agresión, no una respuesta creativa, inesperada, insólita. No
sospecha, la conmoción, del poder incalculable de poner la otra mejilla.






EL REY QUE SUPO IMITAR LA MISERICORDIA DEL REY DEL CIELO

Testimonio Eucarístico


Por el año 987 Roberto fue coronado rey de Francia. Era un príncipe piadoso y un gran devoto de Jesús en la Eucaristía. Su mayor placer fue el de adornar los altares y las iglesias, y lo más hermoso y precioso lo dejaba por Jesús.

Algunos hombres impíos y ambiciosos habían conspirado para asesinarlo y así apoderarse del gobierno. Mas la confabulación fue descubierta y los culpables fueron traídos ante el tribunal que los condenó a muerte. El rey les envió a un sacerdote a la cárcel. Los malhechores se arrepintieron y, después de una
sincera confesión, recibieron la Sagrada Comunión.

Era la mañana del día de su ejecución. Las esposas y madres de los sentenciados fueron al rey a pedirles perdón, pero sus consejeros no querían de ninguna manera indultarlos.

Entonces una anciana madre se echó a los pies del rey y llorando, dijo: "Es cierto que estos hombres han merecido tal castigo; pero, tened presente, oh rey, que han sido, hace pocos instantes, huéspedes de Jesús, porque acaban de recibir la Santa Comunión. Él les ha perdonado todo; perdonadles también".

Al oir el rey estas palabras de la afligida madre, y recordando la infinita misericordia de Jesús en la Santa Comunión, hizo llamar inmediatamente a los condenados y, estrechándoles la mano, los indultó.

Todo el pueblo aplaudió la bondad del rey que, en adelante, fue el ídolo de sus súbditos.






AGUANTA UN POCO MAS

Se cuenta que en Inglaterra había una pareja que gustaba de visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres. Al entrar en una de ellas se quedaron prendados de una hermosa tacita. "¿Me permite ver esa taza?" preguntó la señora, "¡nunca he visto nada tan fino!"

En las manos de la señora, la taza comenzó a contar su historia: "Usted debe saber que yo no siempre he sido la taza que usted está sosteniendo. Hace mucho tiempo yo era solo un poco de barro. Pero un artesano me tomó entre sus manos y me fue dando forma. Llegó el momento en que me desesperé y le grité: "¡Por favor..ya déjeme en paz...!" Pero mi amo sólo me sonrió y me dijo: ..."Aguanta un poco más, todavía no es tiempo"

Después me puso en un horno.  ¡Nunca había sentido tanto calor!.... toqué a la puerta del horno y a través de la ventanilla pude leer los labios de mi amo que me decían: ..."Aguanta un poco más, todavía no es tiempo."

Cuando al fin abrió la puerta, mi artesano me puso en un estante.  Pero, apenas me había refrescado, me comenzó a raspar, a lijar. No se cómo no acabó conmigo. Me daba vueltas, me miraba de arriba a abajo. Por último me aplicó meticulosamente varias pinturas...Sentía que me ahogaba... "Por favor déjame en paz", le gritaba a mi artesano; pero él sólo me decía:..."Aguanta un poco más, todavía no es tiempo."

Al fin, cuando pensé que había terminado aquello, me metió en otro horno, mucho más caliente que el primero.  Ahora si pensé que terminaba con mi vida. Le rogué y le imploré a mi artesano que me respetara, que me sacara, que si se había vuelto loco.  Grité, lloré; pero mi artesano sólo me decía: "Aguanta un poco más, todavía no es tiempo."

Me pregunté entonces si había esperanza... si lograría sobrevivir aquellos tratos y abandonos. Pero por alguna razón aguanté todo aquello. Fue entonces que se abrió la puerta y mi artesano me tomó cariñosamente y me llevó a un lugar muy diferente. Era precioso.  Allí todas las tazas eran maravillosas, verdaderas obras de arte, resplandecían como solo ocurre en los sueños. No pasó mucho tiempo cuando descubrí que estaba en una fina tienda y ante mi había un espejo. Una de esas maravillas era yo.  ¡No  podía creerlo! ¡Esa no podía ser yo! 

Mi artesano entonces me dijo: "Yo se que sufriste al ser moldeada por mis manos, mira tu hermosa figura.  Se que pasaste terribles calores, pero ahora observa tu sólida consistencia, se que sufriste con las raspadas y pulidas, pero mira ahora la finura de tu presencia...  y la pintura te provocaba nausea, pero contempla ahora tu hermosura.. y, ¿si te hubiera dejado como estabas?

¡"Ahora eres una obra terminada! ¡lo que imaginé cuando te comencé a formar!".

Querido hermano que lees.  Usted es una tacita en las manos del mejor alfarero: Dios.  Confíate en Sus amorosas manos aunque muchas veces no comprendas por qué permite tu sufrimiento.  AGUANTA UN POCO MÁS Y SERÁS EL HIJO/A QUE EL SOÑÓ PARA TODA LA ETERNIDAD...









EL ELEFANTE

Cuando yo era chico me encantaba ir al circo, especialmente para ver al elefante. Durante la función, la enorme bestia hacia despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal ... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era minúscula, me parecía insuficiente para atar un elefante.  Aquel animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. 

El misterio: ¿Que lo mantiene entonces?, ¿Por que no huye? Pregunte a muchas personas y me daban razones insuficientes. Uno me dijo que el elefante no escapaba porque estaba amaestrado. Entonces la pregunta obvia:-Si esta amaestrado, ¿por que lo atan a la estaca? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo aquella incógnita se quedó guardada en los recesos de mi memoria sin darle mas atención.  

Un día encontré la explicación: "El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño". Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para el. Al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que seguía... Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal acepto su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso no escapa porque cree que NO PUEDE. El tiene registrada en su memoria el recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia y jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás ... Jamás ... intentó poner a prueba su fuerza contra la estaca otra vez. 

 ... Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un montón de cosas "no podemos" simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos. Grabamos en nuestro recuerdo: No puedo ... No puedo y nunca podré. Crecimos portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca mas lo volvimos a intentar. La única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento TODO TU CORAZON.






LOS CLAVOS DEL MAL CARÁCTER

Esta es la historia de un joven que tenía muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta. Pronto la puerta se llenaba de clavos. Pero, a medida que aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta. Descubrió que podía controlar su genio, pues el clavar le hacia pensar sobre su mala actitud.

Llegó el día en que pudo controlar su carácter y ya no tenía razón de clavar. Después de informar a su padre, éste le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter. Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta. Era ciertamente un gran logro, pero su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta. Le dijo: "has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que tu pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves. Tu puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero la herida permanece y el mal se propaga. Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física. Ahora hace falta trabajar mucho mas para que la puerta quede como nueva. Hay que reparar cada agujero y muy difícilmente lograrás que quede como nueva.

No es suficiente dejar de pecar. Hay que reparar. Todo se sana con la gracia de Dios, pero requiere mucho sacrificio y reparación. Las heridas que deja el pecado requieren como remedio la cruz.






EL SACO DE PLUMAS

Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, todo por
la envidia que le tuvo al ver el éxito que este había alcanzado.

Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese
amigo, y visitó a un hombre sabio a quien le dijo:
"Quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?", a
lo que el hombre respondió: "Toma una bolsa llena de plumas de ave y suéltalas
por donde vayas".

El hombre al cabo de un día las había soltado todas. Volvió donde el sabio y le dijo:
"Ya he terminado", a lo que el sabio contestó:
"Esa es la parte más fácil. Ahora debes volver a llenar la bolsa con las mismas plumas
que soltaste. Sal a la calle y búscalas".

El hombre se sintió muy triste, pues sabía que eso era imposible.
El sabio le dijo: "Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el
viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho.
Se humilde y reconoce el daño pidiendo perdón a tu amigo, y jamás vuelvas a repetirlo".








COMO PAJARITOS ENJAULADOS...

El pastor de un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra llegó a su iglesia un domingo cargando una mohosa jaula de pájaros, doblada y vieja, y la colocó sobre el púlpito. Se fruncieron varios ceños y, a manera de contestación, el pastor comenzó a hablar.

"Estaba caminando por el pueblo ayer, cuando vi un joven caminando hacia mí meciendo esta jaula de pájaros.  Dentro de ella habían tres pajarillos silvestres, temblando de frío y de miedo. Detuve al muchacho y le pregunté, '¿Qué llevas ahí, hijo?'"

"Son tan solo unos pajarracos," fue la respuesta.

"¿Y qué vas a hacer con ellos?" le pregunté.

"Los voy a llevar a casa y me voy a divertir con ellos," me contestó. "Voy a molestarles, a sacarles las plumas y hacerles pelear. Esa será mi diversión por hoy con mis amigos."

"Pero te vas a cansar de esos pajarillos tarde o temprano. ¿Qué harás con ellos entonces?"

"Tengo unos gatos," dijo el muchacho. "Les gustan los pájaros. Se los daré de postre y se pondrán contentos."

Me quedé sin palabras. Por fin le dije. "¿Cuánto quieres por esos pájaros, hijo?"

"¿¡Eh!? ¿Para que los quiere?. Son unos simples pájaros viejos del campo. No cantan. ¡Ni siquiera son bonitos!

"¿Cuánto?", insistí. El muchacho me miró como si estuviera loco y me dijo, "$10?"

Busque en mi bolsillo y puse en sus manos un billete de diez dólares. 

En un segundo el joven desapareció.  Yo recogí aquella jaula y la llevé al final del callejón, donde había un árbol y césped. Poniendo la caja en el piso, abrí la puerta y, golpeando suavemente los barrotes, convencí a los pajaritos a que salieran a la libertad.

Bueno, esa es la historia de la jaula vacía sobre el púlpito.  La traje porque me recordó de otra historia infinitamente mas gloriosa.  Se trata de nuestra historia. 

Un día Satanás y Jesús estaban conversando. Satanás acababa de venir del Jardín del Edén y estaba jactándose. "Acabo de capturar al mundo lleno de gente allí abajo. Me hice una trampa, utilicé carnada que sabía que ellos no podían resistir. ¡Los agarré a todos!"

"¿Qué vas a hacer con ellos?" preguntó Jesús.

Satanás respondió, "¡Me voy a divertir! Voy a incitarles toda clase de fantasías. Se creerán poderosos y sabios. Terminarán peleándose entre ellos mismo. Hasta las parejas se divorciarán. Las mismas cosas buenas has creado les dominarán: el sexo, el dinero.  Esos hombres que tanto amas serán borrachos y drogadictos. Les voy a enseñar como inventar armas y destruirán entre ellos mismos... ¡Me voy a divertir en grande! 

"¿Y qué harás con ellos cuando termines?" preguntó Jesús.

"Oh, los mataré", exclamó Satanás con una risa sarcástica.

"¿Cuánto quieres por ellos?" preguntó Jesús.

"Oh, tú no quieres a esa gentuza. No valen nada. Se reirán de ti en tu cara  ¡Te escupirán, te maldecirán y te matarán de la manera mas salvaje! ¡Tú no quieres a esa gente!".

"¿Cuánto?" insistió Jesús.

Satanás miró a Jesús y, mofándose, dijo... "¿Cuanto? Nada menos que tu propia vida, hasta la última gota de tu sangre."

"¡HECHO!" dijo Jesús.   

El pastor levantó la jaula, abrió la puerta, y se fue del púlpito.






¿CUANTO VALES?


Alfredo, con el rostro abatido de pesar, se reúne con su amigo José a tomar un café.  Deprimido, descargó en el sus angustias ... que el trabajo, que el dinero, que la relación con su pareja, que su vocación ... todo parecía estar mal en su vida. 

José sacó entonces de su bolsillo un billete de 100 dólares y le dijo:  -"Alfredo, ¿quieres este billete?"

Alfredo, un poco confundido, le dijo: -"Claro ... son 100 dólares, ¿quién no los querría?"  Entonces José tomó el billete, lo apretujó entre sus puños, lo arrugó hasta hacerlo un pequeño bulto de papel. Mostrando la estrujada pelotita verde a Alfredo, volvió a preguntarle: -"Y ahora igual lo quieres?" 

-"No sé qué pretendes con esto", dijo Alfredo, "pero siguen siendo 100 dólares, claro que los tomaré si me lo entregas."

Entonces José desdobló el arrugado billete, lo tiró al piso y lo restregó con su pie en el suelo, levantándolo luego sucio y marcado.  -"¿Lo sigues queriendo?"

-"Mira José, sigo sin entender que pretendes, pero ese es un billete de 100 dólares y mientras no lo rompas conserva su valor..."

-"Entonces, debes saber que aunque a veces algo no salga como quieres, aunque la vida te arrugue o pisotee, SIGUES siendo tan valioso como siempre lo has sido. Lo importante es saber cuanto vales y eso ya Jesucristo te lo demostró muriendo por ti en la cruz. El crucifijo nos lo recuerda: tu vales el precio de Su Sangre derramada para salvarte. Así nos amó. 

Entonces, lo que importa es saber CUANTO VALES y no lo golpeado que puedas estar en un momento determinado".

Alfredo se quedó mirando a José sin atinar con palabra alguna mientras el impacto del mensaje penetraba profundamente en su cerebro.  José puso el arrugado billete en la mesa cerca de Alfredo y con una sonrisa cómplice agregó:  -"Toma, guárdalo para que te recuerdes de esto cuando te sientas mal ... ¡pero me debes un billete nuevo de 100 dólares para poder usarlo con el próximo amigo que lo necesite!"  

Alfredo volvió a mirar el billete, sonrió, lo guardó en su billetera y dotado de una renovada esperanza llamó al mesero para pagar la cuenta.






EL PRECIO DE LA SALVACIÓN

Un párroco muy querido presento a su feligresía un señor, explicando que era su amigo mas querido de la infancia y que deseaba darle unos minutos para que les saludara y compartiera con ellos lo que él sintiera que fuese apropiado. 

El señor miró con cariño a todos y comenzó: "Un padre, su hijo, y un amigo del hijo navegaban en el Pacífico, cuando una tormenta los sorprendió haciendo imposible todos los intentos de regresar a la costa. Las olas eran tan altas que, aunque el padre era un navegante experimentado, no pudo dominar el velero y los tres fueron arrastrados mar adentro."

El invitado titubeó por un momento, haciendo contacto de ojo con dos jóvenes, que por primera vez desde que el servicio comenzó, empezaron a lucir un poco más interesados en su historia.  Continuó con su historia: "Después de unas 4 horas de intensa lucha por mantenerse a flote, una gigantesca ola barrió la cubierta con una fuerza brutal. Los dos jóvenes fueron echados al mar. El padre, agarrando la soga de rescate, tuvo que hacer la decisión mas difícil de su vida: A cual de los dos muchachos le iba a tirar la soga. Tenía nada más unos segundos para hacer su decisión. El padre sabía que su hijo era Cristiano y que su amigo no. La agonía de su decisión era mayor que el ímpetu de las olas. El padre le gritó a su hijo, 'te amo, hijo mío!', y le tiró la soga de rescate al amigo. Cuando volvió por su hijo, este había desaparecido bajo la olas en la noche oscura. Por mas que lo buscaron, nunca apareció. Ni siquiera se encontró jamás su cuerpo." 

Mientras los jóvenes sentados derechitos en el banco, estaban ansiosamente esperando las próximas palabras. "El padre," continuó, "sabía que su hijo iba a estar en la eternidad con Jesús pero temía por el destino del otro joven que no conocía a Jesucristo. Es por eso que decidió entregar a su hijo para salvar la vida del amigo de su hijo. ¡Que grande es el amor de Dios que hizo lo mismo por nosotros!. Nuestro Padre Celestial sacrificó su Hijo único para nuestra salvación. Yo les suplico que acepten la oferta de rescate y agarren la soga de vida que El les está ofreciendo en este mismo momento." 

La Iglesia quedó en profundo silencio. A la salida, los dos jóvenes se acercaron al anciano y uno le dijo: "Fue una bonita historia, comprendo que ayuda a entender el amor de Dios al entregar a Su único Hijo por cada uno de nosotros.  Pero no creo que fue muy realista, que un padre entregase la vida de su hijo con la esperanza que el otro se convirtiera al Cristianismo." 

"Bueno, comprendo lo que dices", el anciano replicó. Quedó entonces en silencio mientras de su mejilla corría una lágrima. "No parece muy realista", continuó diciendo. Miró entonces serenamente a los jóvenes, su rostro al mismo tiempo reflejaba dolor y un gran gozo.  "De verdad que no fue muy realista, ¿cierto?" pero tengo algo mas que decirles. Queridos amigos, yo soy ese padre, y vuestro párroco era el amigo de mi hijo.






LAS PIEDRECITAS AZULES

Habían dos piedrecitas que vivían en medio de otras en el lecho de un torrente. Se distinguían entre todas porque eran de un intenso color azul. Cuando les llegaba el sol, brillaban como dos pedacitos de cielo caídos al agua. Ellas conversaban en lo que serían cuando alguien las descubriera: "Acabaremos en la corona de una reina" se decían.

Un día por fin fueron recogidas por una mano humana. Varios días estuvieron sofocándose en diversas cajas, hasta que alguien las tomó y oprimió contra una pared, igual que otras, introduciéndolas en un lecho de cemento húmedo. Lloraron, suplicaron, insultaron, amenazaron, pero dos golpes de martillo las hundieron todavía más en aquel cemento.

A partir de entonces solo pensaban en huír. Trabaron amistad con un hilo de agua que de cuando en cuando corría por encima de ellas y le decían:  - "Fíltrate por debajo de nosotras y arráncanos de está maldita pared". Así lo hizo el hilo de agua y al cabo de unos meses las piedrecitas ya bailaban un poco en su lecho.

Finalmente en una noche húmeda las dos piedrecitas cayeron al suelo y yaciendo por tierra echaron una mirada a lo que había sido su prisión. La luz de la luna iluminaba un espléndido mosaico. Miles de piedrecitas de oro y de colores formaban la figura de Cristo. Pero en el rostro del Señor había algo raro, estaba ciego. Sus ojos carecían del iris. Las dos piedrecitas comprendieron. Eran ellas las ojos de Cristo. Por la mañana un sacristán distraído tropezó con algo extraño en el suelo. En la penumbra pasó la escoba y las echó al cubo de basura.

Cristo tiene un plan maravilloso para cada uno de nosotros, y a veces no lo entendemos y por hacer nuestra propia voluntad malogramos lo que él había trazado. Tu eres los ojos de Cristo. Él te necesita para mirar con amor a cada persona que se acerca a tu vida.

Tú también has sido encontrado y eres parte del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.







OPERACIÓN DE CORAZON ABIERTO

Me encuentro en el quirófano, acostado boca arriba, la cabeza en una almohada pequeña y las luces deslumbrantes sobre mi rostro.  Se está realizando una operación de corazón abierto.  El mío.  Me inclino un poco y puedo ver al médico.  El gira su cabeza hacia mí y con voz suave y confortante me dice:

-Tu corazón se encuentra endurecido y envejecido.  Es muy peligroso.

-¿Endurecido?  -pregunto, sorprendido.

-Y envejecido -me responde, con voz suave.

-¿Envejecido?  ¿A mi edad?  -pregunto, más extrañado aún-.  ¿Cómo puede ser?

El médico gira su cuerpo hacia mí completamente y me dice:

-Endurecido y envejecido.  Algunas cosas logran ese efecto: tu poco esfuerzo y tus virtudes adormecidas, la suciedad del mundo y las pasiones, la falta de oración y las pocas visitas de Dios en él.  Pocas personas saben esto.  Viven de esta manera y mueren pronto.  No es bueno que continúes como estás ahora.  Necesitas que te cambie el corazón.

-Deseé cambiar mi corazón antes, pero no pude.   Ahora lo veo claro; yo sólo no podía...  Gracias por traerme aquí  -digo, inclinando la cabeza hacia atrás de nuevo.  El toma mi mano en un gesto de comprensión y yo agrego, en un hilo de voz:- Sigue, por favor; haz lo que desees conmigo.

Y Jesús siguió adelante con la cirugía.






ORACIÓN DE UN NIÑO:

"Quiero ser un televisor
"

Dios mío, tu que me quieres mucho, 
Quiero pedirte un gran favor:
Hazme ser un televisor.
Así mis padres me cuidarán como lo cuidan a él.
Mami me mirará todos los días como mira su telenovela preferida
Papi me escuchará como al telediario.
Cuando alguien habla por la tele, toda la familia calla para escucharle,
Quiero que, cuando yo me ponga enfermo,
papi y mami se preocupen por mi como cuando se rompe la tele.
Quiero ser televisor para ser el mejor amigo de mis padres y su héroe favorito.

Dios mío, déjame ser televisor aunque sea un solo día.






AUNQUE NO ESCRIBAS LIBROS

Aunque no escribas libros, eres el escritor de tu vida.
Aunque no seas Miguel Angel, puedes hacer de tu vida una obra maestra.
Aunque no entiendas de cine, ni de cámaras, tu existencia puede transformarse en un film primoroso con Dios de productor.
Aunque cantes desafinado, tu existencia puede ser una linda canción, que cualquier afamado compositor envidiaría.
Aunque no entiendas de música, tu vida puede ser una magnífica sinfonía que los clásicos respetarían.
Aunque no hayas estudiado en una escuela de comunicaciones tu vida puede transformarse en un reportaje modelo.
Aunque no tengas gran cultura puedes cultivar la sabiduría de la caridad.
Aunque tu trabajo sea humilde, puedes convertir tu día en oración.
Aunque tangas cuarenta, cincuenta, sesenta o setenta años, puedes ser joven de espíritu.
Aunque las arrugas ya marquen tu rostro, vale más tu belleza interior.
Aunque tus pies sangren en los tropiezos y piedras del camino, tu rostro puede sonreír.
Aunque tus manos conserven las cicatrices de los problemas y de las incomprensiones, tus labios pueden agradecer.
Aunque las lágrimas amargas recorran tu rostro, tienes un corazón para amar.
Aunque no lo comprendas, en el cielo tienes reservado un lugar...

Todo, Todo... depende de tu confianza en Dios y de tu empeño en SER un digno hijo suyo.







UN NIÑO ABORTADO ESCRIBE A SU MAMÁ

Querida mamá:
Soy tu hijo. ¿recuerdas?.  No he desaparecido, pues Dios me infundió un alma eterna en el momento en que fuí concebido.  No nunca la luz del día pero vivo para siempre.

Sé porqué me mataste. El que debió haber sido mi padre andaba lejos del país.  Tu te sentías sola porque el andaba muy ocupado en sus negocios.  En su ausencia, surgió otro hombre. De ese romance fuí engendrado yo.

Nunca olvidaré los meses que me acunaste en tu vientre, ¡me sentí tan seguro y amado!. ¡Comprendo que no me desearas; pues que pensaría papá a su regreso! Había que blanquear al desliz matando al delator, y ese era YO. Por entonces no supe de las discusiones con tu amante, pues él quería verme nacido y tú no. ¡Qué peleas, hasta que le arrancaste el dinero que costó mi defunción! A todo le ponen precio, hasta el asesinato de un inocente. "¡Que caros son lo abortos!" comentaste. 

No justifico tu crimen, pero te perdono. Perdono a papá por haber sido tan irresponsable.  También perdono al que, vestido de blanco, se manchó con mi sangre. ¡Que dolor cuando me punzó con aquella enorme aguja y después me despedazó a sangre fría!.  Se que tú nunca olvidarás el ruido de aquella aspiradora que se tragó mi cuerpecito a pedazos.  Se que te causó un trauma que llevas en silencio tratando de pensar que no fue nada.  Si era algo. Era alguien, era yo, tu hijo. 

Conozco mamá, tus largas noches en vela y tus sobresaltos. Se que luchaste mucho en tu interior sobre tu decisión de abortarme. En el fondo me amabas pero pudo mas en ti el miedo. Sé que me amabas, pues aun sueñas conmigo y más de una vez te haz preguntado, con remordimientos, si soy niña o niño, piensas como sería hoy día y que alegrías te hubiera traído...  

¡Soy niño! Me parezco mas a ti que al seductor con que andabas. ¡como me vas a olvidar, si yo a cada momento pido a Papá Dios que borre esas pesadillas que turban tu descanso y te dan muerte en vida! Por eso, ¡que alegría cuando buscaste al sacerdote que te inspiro confianza, y te reconciliaste con el señor de la vida! 

Querida mamá, quiero verte feliz. Recuerda los consejos que te dio el sacerdote al despedirte: "¡hija, Dios padre ya ha hecho su obra de amor en ti y a su tiempo iras sanando.

Mientras te estoy escribiendo, tengo a mi lado a mi amigo Antonio. Lo mató su mamá porque ella decía ser demasiado joven para ocuparse con ser madre. Tampoco el recibió nombre alguno de sus padres pero si de Dios quien nos ama infinitamente.  Tengo muchísimos amigos que corrieron la misma suerte.  A Carlitos lo abortaron porque su madre fue violada. El odio y el dolor resultante lo descargaron sobre el pobre inocente. El se pregunta: "¿Por qué si mi mamá no amaba al hombre que la violó, me mato a mi, que la hubiera amado siempre y jamás me hubiera avergonzado de ella?" Aquí en el reino del amor, solo entendemos el lenguaje del amor; por eso, no comprendemos esos "argumentos" acerca del aborto; por mala conformación del feto, por violación, por dificultades económicas de los padres, por no querer más hijos, "que la familia pequeña vive mejor", etc. 

Me cuentan que ni las guerras, ni Hitler con sus cámaras de gas letal han realizado tan brutal y desmedida masacre. Con los abortos se ha privado a la humanidad de brillantes poetas, sacerdotes, médicos, filósofos, músicos, pilotos, estadistas, pintores, arquitectos, santos y santas. A mí todos me dicen que quizá hubiera sido un habilidoso cirujano o un pianista a la Mozart. Cuando nos reunamos, mami, ¡ya veras que manos tengo! Lo que mas me agrada es cuando me dicen "¡tu mamá tiene que ser muy hermosa!"

No llores mami.  Confía en Dios hasta que nos volvamos a ver.  ¡ah!, se me olvidaba, aunque me consumo por verte, no te des prisa en venir, pues mis hermanos te necesitan. Hazle a ellos lo que nunca pudiste hacerme a mí. Fíjate que cuando bañas a mis hermanitos o lo amamantas, no sé, me entra un poquito de añoranza de todo lo que pudo ser y no fue. Me hubiera gustado ser amamantado con la leche de tus pechos; ser acariciado por esas manos tuyas tan lindas y tan semejantes a las mías, manos de cirujano malogrado.

Quizás te preguntas donde estoy.  No te preocupes, estoy en los brazos de Jesús que me amó hasta derramar su sangre por mí.  En El todos encontramos la Vida.

Y termino pidiéndote un favor. No para mí, comprenderás, sino para otros niños. ¡no los maten como a mí!, si conoces a una joven que quiera abortar o a un sujeto que monta campañas a favor del aborto o un médico asesino que se burla de Hipócrates, o una enfermera que se presta a ese crimen, extiéndeles el amor de Dios, nuestro Padre.  Entonces recuérdate de nosotros y dile que no mate más.  Que los niños le pertenecen a Dios.  Grítales a todos que tenemos derecho a vivir como ellos, y que aunque nadie nos ame tenemos derecho a vivir y amar.

¡Te espero con la boca aún sin estrenar, rebosante de besos que tengo guardados solamente para ti!






ALGUNAS COSAS QUE HE APRENDIDO


  • Felicidad.
    -La verdadera felicidad no la tienen los millonarios, ni las estrellas famosas, sino solo los santos. La felicidad es la presencia de Dios reinando en nuestro corazón. Todos podemos ser santos con la gracia de Dios. -Encontrar la felicidad no depende de la suerte ni del éxito de nuestros planes. Solo depende de nuestra total confianza y entrega en Dios.  

  • Amor. El único amante es Dios... y todo aquel que se deja amar por El.

  • Honestidad. Toma años construir la confianza y sólo segundos destruirla. 

  • Comparaciones. Debemos compararnos solo a los santos para aprender de ellos. Otras comparaciones proceden del mal espíritu.

  • Riqueza. Ser rico es ser hijo del Rey que es dueño de todo. Quien conoce a su Padre buscará los tesoros mas altos que no se compran con dinero. 

  • Deseos y emociones. Quien no controla sus deseos y emociones será controlado por ellos. El yugo se irá cerrando hasta que la pobre víctima quede estrangulada. Dominio de sí es la verdadera libertad que cuida de nuestros deseos y emociones como el jardinero un jardín. Arranca lo malo y abona lo bueno. 

  • Edificar. Derrumbar es fácil y rápido. Construir es difícil y largo.

  • Palabra. Una palabra basta para derrumbar años de esfuerzo. Una palabra puede dar vida. Depende que espíritu la inspira.

  • Cruz. La mejor escuela es la contemplación de la cruz: solo así se aprende a amar, a perdonar, a sufrir, a ser plenamente humanos....  

  • Tentaciones. "En tiempo de tempestad no se hacen mudanzas" (San Ignacio de Loyola)  Es decir: en tiempo de tentación jamás debemos cambiar de postura ni apartarnos de lo que habíamos decidido en tiempos de consolación.

  • Amistad. El verdadero amigo es un aliado de Dios que nos dice la verdad y no lo que deseamos escuchar.

  • Corazón. Cuando se trata del corazón, los hombres no saben sino lo que aprenden de los corazones de Jesús y de María.

  • Caso perdido. No existe nadie que sea un "caso perdido" pues el pecado mas terrible encuentra cabida  en el Corazón traspasado de Jesús.  

Algunos errores que debemos evitar.

  • Preocuparse por el futuro sin confiar en Dios. Perderíamos tanto en el presente como en futuro.

  • Querer ser lo que no somos. Nuestra felicidad no está en soñar fantasías sino en realizar con audacia la vocación de Dios para nosotros.

  • Perder la vida para tener dinero. Luego perderemos el dinero y no tendremos vida.

  • Vivir como si no fuéramos a morir. La muerte entonces sería definitiva.






LOS INGREDIENTES DEL BIZCOCHO

Un niño le contaba a su abuelita que todo iba mal: la escuela, problemas con la familia y enfermedades. Entretanto, su abuela confeccionaba un bizcocho. 

Después de escucharlo, la abuelita le dice: "¿Quieres una merienda". 

A lo cual el niño le contesta: "¡Claro que sí!". 

-"Toma, aquí tienes un poco de aceite de cocinar." 

-"Yuck", dice el niño. 

-"¿Que te parecen un par de huevos crudos?". 

-"ARRR, ¡abuela!". 

-"Entonces, ¿prefieres un poco de harina de trigo, o tal vez un poco de levadura? 

-"Abuela, ¿te has vuelto loca?, ¡todo eso sabe horrible!" 

A lo que la abuela responde: "Sí, todas esas cosas saben horrible, cada una aparte de las otras. Pero si las pones juntas en la forma adecuada, haces un delicioso bizcocho. Dios trabaja de la misma forma. Muchas veces nos preguntamos por qué nos permite andar caminos y afrontar situaciones tan difíciles. ¡Pero cuando Dios pone esas cosas en su orden divino, todo obra para bien! Solamente tenemos que confiar en Él y a la larga veremos que Dios hace algo maravilloso. 

¡Dios te ama con locura!. Si Dios tuviera una nevera, pondría tu retrato en la puerta! Si tuviera una billetera, tu foto estaría allí. Te envía flores cada primavera y el sol sale para ti cada mañana. Cuando quieres hablar, Él te está escuchando. Puede vivir en cualquier parte del universo y ha escogido vivir en tu corazón. Y qué te parece el regalo de Navidad que te envió a Belén. Su locura de amor se demostró plenamente aquel viernes en el Calvario y el domingo de Resurrección. La locura de Su amor por tí no tiene límites. Llora todo lo que necesites llorar... Él secará tus lágrimas. Él te dará otro día para reír de lo que un día te hizo llorar, solo espera y sobre todo TEN FE .






LA MAMÁ MÁS MALA DEL MUNDO


Yo tuve la mamá más mala del mundo. Mientras que los otros niños podían irse a la escuela sin desayunar, yo tenía que comer todo el cereal, el huevo y el pan tostado. Cuando los demás niños tomaban refrescos gaseosos y dulces para el almuerzo, yo tenía que conformarme con comer siempre comidas nutritivas.

Mi madre insistía en saber todo lo que hacíamos y donde estábamos, parecía que estábamos encarcelados; tenía que saber quiénes eran nuestros amigos. Insistía en que, si decíamos que íbamos a tardar una hora, de hecho tardáramos una hora y no dos.

Me da vergüenza admitirlo, pero hasta rompió la "Ley contra el trabajo de los niños menores", e hizo que laváramos los trastos, tendiéramos nuestras camas, aprendiéramos nuestras tareas de la escuela y muchas cosas más; hasta creo que se quedaba despierta por la noche pensando en las cosas que podría obligarnos a hacer, tan sólo por molestarnos: Que lávate los dientes, cepíllate el cabello, respeta a los mayores, obedece...

Siempre insistía en que dijéramos la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Así, entre tanta crueldad, transcurrió mi infancia. Para cuando llegamos a la adolescencia y fue más sabia, nuestras vidas se hicieron aún más miserables. Nadie podía tocar el claxon para que saliéramos corriendo, nos avergonzaba hasta el extremo de obligar a nuestros amigos a llegar hasta la puerta de la casa para preguntar por nosotros.

Pasaron los años y resulta que todos sus hijos somos felices. Hemos sabido superar las dificultades de la vida y desarrollar magníficas relaciones tanto en la familia como en la iglesia y en nuestros trabajos. ¿A quién debemos culpar de nuestra situación actual?

Tienen razón, a nuestra "Mala Madre".

Verán lo que nos hemos perdido: Nada que valga la pena.  

Hemos descubierto que nuestra "mala madre" es en realidad la mejor del mundo. Gracias a ella mis hermanos y yo nos hemos propuesto continuar el camino trazado por Jesús: Vivir para servir. Así es el amor.  "Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo" (Salmo 41). 

Estamos tratando de educar a nuestros hijos como lo hizo nuestra madre. Estoy llena de orgullo cuando mis pequeñitos me dicen que soy "mala". Sonrío recordando mis propios arrebatos de cólera y le doy gracias a Dios por haberme dado a la "Mamá más mala del mundo".

Si su madre fue tan mala como la mía, ¿no cree que usted debería expresarle su mas profundo agradecimiento?






AMA HOY, MAÑANA PUEDE SER MUY TARDE


¿Ayer?...¡Eso hace tiempo!...
¿Mañana?...No nos es permitido saber...

Mañana puede ser muy tarde...
Para decir que amas, para decir que perdonas, para decir que disculpas, para
decir que quieres intentar nuevamente...

Mañana puede ser muy tarde...
Para pedir perdón, para decir: ¡Discúlpame, el error fue mío...!

Tu amor, mañana, puede ser inútil;
Tu perdón, mañana, puede no ser preciso; Tu regreso, mañana, puede que no sea
esperado; Tu carta, mañana, puede no ser leída; Tu cariño, mañana, puede no
ser más necesario; Tu abrazo, mañana, puede no encontrar otros brazos...

Porque mañana puede ser muy, muy tarde!

No dejes para mañana para decir: ¡Te amo! ¡Te extraño!, ¡Perdóname!,
¡Discúlpame! ¡Esta flor es para ti!, ¡Te encuentras muy bien!

No dejes para mañana
Tu sonrisa, Tu abrazo, Tu cariño, Tu trabajo, Tu sueño, Tu ayuda...

No dejes para mañana para preguntar:
¿Puedo ayudarte? ¿Por qué estás triste? ¿Qué te pasa? ¡Oye!...ven aquí, vamos a
conversar. ¿Dónde está tu sonrisa? ¿Aún me das la oportunidad? ¿Por qué no
empezamos nuevamente? Estoy contigo. ¿Sabes que puedes contar conmigo?
¿Dónde están tus sueños?

Recuerda: ¡Mañana puede ser tarde...muy tarde! ¡Busca!, ¡Pide!, ¡Insiste!,
¡Intenta una vez más! ¡Solamente el "hoy" es definitivo! ¡Mañana puede ser
tarde...muy tarde!

Busca a Cristo hoy. ¡Mañana pueda ser muy tarde!







LA AFORTUNADA ESTRELLA DE MAR


Cierto día, caminando por la playa reparé en un hombre que se agachaba a cada momento, recogía algo de la arena y lo lanzaba al mar.
Al acercarme, me dí cuenta de que tomaba de la arena estrellas de mar, y una a una las arrojaba de nuevo al océano.
Intrigado, lo interrogué sobre lo que estaba haciendo, a lo cual me respondió:
-Estoy lanzando estas estrellas marinas al océano. Como ves, la marea es baja y estas estrellas han quedado en la orilla si no las arrojo al mar morirán aquí en la arena.
- Entiendo, le dije, pero hay miles de estrellas de mar sobre la playa. No puedes lanzarlas a todas. Son demasiadas. Además esto sucede en cientos de playas, ¿No tiene sentido?
El hombre se inclinó y tomó una estrella marina y mientras la lanzaba de vuelta al mar me respondió :
- ¡ Para ésta si lo tuvo !






LA ÚLTIMA CASA

Un viejo carpintero comunicó al contratista para quien trabajaba sus planes de retirarse del negocio de construir casas para disfrutar de su familia.  Reconoció que echaría de menos su trabajo y su cheque pero había llegado la hora de decir adiós.

El contratista le pidió si el pudiese construir solo una casa mas como un último favor personal. El carpintero aceptó, pero el tiempo demostró que su corazón ya no estaba en su trabajo. No ponía el mismo cuidado y utilizaba materiales de inferior calidad. Fue una desafortunada manera de terminar una carrera dedicada.

Cuando el carpintero terminó su trabajo, el empleador vino a inspeccionar la casa y al final le entregó al carpintero la llave de la casa diciéndole, “Esta es tu casa, es mi regalo de despedida.”

El carpintero se asombro. ¡Qué lastima, si hubiese sabido que estaba construyendo su propia casa, hubiese hecho las cosas tan diferente!

Así es con nosotros. Construimos nuestras vidas día tras día, muchas veces poniendo menos de lo mejor en el edificio. Entonces nos asombramos cuando nos damos cuenta que tenemos que vivir en la casa que hemos construido. Si pudiéramos hacerlo de nuevo lo hubiésemos hecho muy diferente. No se puede regresar, pero si te queda el futuro.

Tu eres el carpintero. Cada día martillas un clavo, colocas una madera, o construyes una pared en tu propia vida. Tus actitudes y lo que eliges hoy construyen “la casa” donde tu vivirás mañana.

¡Construye sabiamente en Cristo!






DECÁLOGO DE ASÍS PARA LA PAZ

1. Nos comprometemos a proclamar nuestra firme convicción de que la violencia y el terrorismo se oponen al auténtico espíritu religioso, y, condenando todo recurso a la violencia y a la guerra en nombre de Dios o de la religión, nos comprometemos a hacer todo lo posible por erradicar las causas del terrorismo.

2. Nos comprometemos a educar a las personas en el respeto y la estima recíprocos, a fin de que se llegue a una convivencia pacífica y solidaria entre los miembros de etnias, culturas y religiones diversas.

3. Nos comprometemos a promover la cultura del diálogo, para que aumenten la comprensión y la confianza recíprocas entre las personas y entre los pueblos, pues estas son las condiciones de una paz auténtica.

4. Nos comprometemos a defender el derecho de toda persona humana a vivir una existencia digna según su identidad cultural y a formar libremente su propia familia.

5. Nos comprometemos a dialogar con sinceridad y paciencia, sin considerar lo que nos diferencia como un muro insuperable, sino, al contrario, reconociendo que la confrontación con la diversidad de los demás puede convertirse en ocasión de mayor comprensión recíproca.

6. Nos comprometemos a perdonarnos mutuamente los errores y los prejuicios del pasado y del presente, y a sostenernos en el esfuerzo común por vencer el egoísmo y el abuso, el odio y la violencia, y por aprender del pasado que la paz sin justicia no es verdadera paz.

7. Nos comprometemos a estar al lado de quienes sufren la miseria y el abandono, convirtiéndonos en voz de quienes no tienen voz y trabajando concretamente para superar esas situaciones, con la convicción de que nadie puede ser feliz solo.

8. Nos comprometemos a hacer nuestro el grito de quienes no se resignan a la violencia y al mal, y queremos contribuir con todas nuestras fuerzas a dar a la humanidad de nuestro tiempo una esperanza real de justicia y de paz.

9. Nos comprometemos a apoyar cualquier iniciativa que promueva la amistad entre los pueblos, convencidos de que el progreso tecnológico, cuando falta un entendimiento sólido entre los pueblos, expone al mundo a riesgos crecientes de destrucción y de muerte.

10. Nos comprometemos a solicitar a los responsables de las naciones que hagan todo lo posible para que, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, se construya y se consolide un mundo de solidaridad y de paz fundado en la justicia.






SI YO CAMBIARA...


Si yo cambiara mi manera de pensar hacia los otros... los comprendería.
Si yo encontrara lo positivo en todos... con qué alegría me comunicaría con ellos!

Si yo cambiara mi manera de actuar ante los demás... los haría felices.
Si yo aceptara a todos como son... sufriría menos.

Si yo deseara siempre el bienestar de los demás... sería feliz.
Si yo criticara menos y amara más... cuántos amigos ganaría.

Si yo comprendiera plenamente mis errores y defectos y tratara de cambiarlos... cuánto mejoraría mi hogar y mis ambientes!
Si yo cambiara el tener más por el ser más... sería mejor persona.

Si yo cambiara de ser Yo, a ser Nosotros... comenzaría la civilización del Amor.
Si yo cambiara los ídolos: poder, dinero, sexo, ambición, egoísmo y vanidad definitivamente por: Libertad, Bondad, Verdad, Justicia, Compasión, Belleza y Amor... comenzaría a vivir la verdadera felicidad.

Si yo cambiara el querer dominar a los demás por el autodominio... aprendería a amar en libertad.
Si yo dejara de mirar lo que hacen los demás...tendría más tiempo para hacer más cosas.

Si yo cambiara el fijarme cuánto dan los otros para ver cuánto más puedo dar yo... erradicaría de mí la avaricia y conocería la abundancia.
Si yo cambiara el creer que sé todo... me daría la posibilidad de aprender más.

Si yo cambiara el identificarme con mis posesiones como títulos, dinero, status, posición familiar... me daría cuenta que lo más importante de mí es que Yo Soy un Ser de Amor.
Si yo cambiara todos mis miedos por Amor... sería definitivamente libre.

Si yo cambiara el competir con los otros por el competir conmigo mismo... sería cada vez mejor. Si yo dejara de envidiar lo ajeno... usaría todas mis energías para lograr lo mío.

Si yo cambiara el querer colgarme de lo que hacen otros por el desarrollar mi propia creatividad... haría cosas maravillosas.
Si yo cambiara el esperar cosas de los demás... no esperaría nada y recibiría como regalo todo lo que me dan.

Si yo amara el mundo... lo cambiaría.
Si yo cambiara... cambiaría el mundo!

¡Que tengas un día lleno de Amor!




LO MÁS BELLO

El día más bello es hoy.
La cosa más fácil, equivocarse.
El obstáculo más grande, el miedo.
El mayor error, bajar los brazos.
La raíz de todos los males, el egoísmo.
La distracción más bella, el trabajo.
La peor derrota, el desaliento.
Los mejores profesores, los niños.
La primera necesidad, comunicarse.
Lo que hace más feliz, ser útil a los demás.
El misterio más grande, la muerte.
El peor defecto, el mal humor.
La persona más peligrosa, la mentirosa.
El sentimiento más ruin, el rencor.
El regalo más bello, el perdón.
Lo más imprescindible, el hogar.
La ruta más rápida, el camino correcto.
La sensación más grata, la paz interior.
El regalo más eficaz, la sonrisa.
El mejor remedio, el optimismo.
La mayor satisfacción, el deber cumplido.
La fuerza más potente del mundo, la fe.
Las personas más necesarias, los padres.
La cosa más bella de todas, el amor.

Madre Teresa de Calcuta.


 


ACCIÓN DE GRACIAS



Una alma recién llegada al cielo se encontró con San Pedro. El santo llevó al alma a un recorrido por el Cielo. Ambos caminaron paso a paso por unos grandes talleres llenos con ángeles. San Pedro se detuvo frente a la primera sección y dijo: "Esta es la sección de recibo. Aquí, todas las peticiones hechas a Dios mediante la oración son recibidas." El ángel miró a la sección y estaba terriblemente ocupada con muchos ángeles clasificando peticiones escritas en voluminosas hojas de papel de personas de todo el mundo.


Ellos siguieron caminando hasta que llegaron a la siguiente sección y San Pedro le dijo: "Esta es la sección de empaque y entrega. Aquí, las gracias y bendiciones que la gente pide, son empacadas y enviadas a las personas que las solicitaron." El ángel vio cuan ocupada estaba. Había tantos ángeles trabajando en ella como tantas bendiciones estaban siendo empacadas y enviadas a la tierra.

Finalmente, en la esquina más lejana del cuarto, el ángel se detuvo en la última sección. Para su sorpresa, sólo un ángel permanecía en ella ocioso haciendo muy poca cosa. "Esta es la sección del agradecimiento" dijo San Pedro al alma. "¿Cómo es que hay tan poco trabajo aquí?" - preguntó el alma. "Esto es lo peor"- contestó San Pedro. "Después que las personas reciben las bendiciones que pidieron, muy pocas envían su agradecimiento." "¿Cómo uno agradece a las bendiciones de Dios?" "Simple" - contestó San Pedro, "Solo tienes que decir, gracias Señor"

                                                                

 


ALFABETO DE LA VIDA COMUNITARIA



Agradecer a Dios el regalo de las personas con quien convivimos.

Buscar el bien común por encima de los intereses personales.

Corregir con amabilidad al hermano que se equivoca.

Dar lo mejor de uno mismo, estando siempre disponible para el servicio.

Estimar a los demás reconociendo sus capacidades.

Fortalecer al decaído integrándolo a la vida comunitaria.

Ganar la confianza del hermano arrimando el hombro para llevar su carga.

Hablar con sinceridad, sin falsos halagos, pero con amabilidad.

Interceder por los otros a Dios antes que por los intereses propios.

Juntarse al que otros apartan o desprecian.

Levantar al que ha tropezado o se ha hundido.

Llorar con el que llora y cantar con el que esta alegre.

Mediar entre los hermanos que no se comprenden.

Necesitar de la mano del compañero sin complejos.

Olvidar el miedo a ser considerado el último de la comunidad.

Preocuparse por el débil o el necesitado.

Quitar los obstáculos de los prejuicios.

Respetar las opiniones de los demás.

Salir al encuentro del hermano: a su mentalidad; a sus necesidades.

Tolerar los defectos y límites con buen humor.

Unir con la concordia a los hermanos para así vivir en paz con todos.

Valorarse con realismo sin considerarse más que los compañeros.

Yuxtaponerse al lado del que necesita un empujoncito.

Zanjar las desavenencias y ofensas sin resentimiento



Fuente: Revista Umbrales nº 101 - Uruguay




GRIETAS DEL ALMA



Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaban en los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota sólo tenía la mitad del agua.


Durante dos años completos, esto fue así diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada.


Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque sólo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.


Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al aguatero diciéndole:

"Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo puedes entregar la mitad de mi carga y sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir."


El aguatero apesadumbrado, le dijo compasivamente:

"Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino."


Así lo hizo la tinaja, y en efecto vio muchísimas flores hermosas a lo largo, pero de todos modos se sintió apenada porque al final, sólo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar.


El aguatero le dijo entonces:

"¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen de tu lado del camino?. Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Maestro. Si no fueras exactamente como eres, incluidos y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza."


Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas.

Todos somos como vasijas agrietadas.

Siempre existe la posibilidad de aprovechar nuestras grietas para obtener buenos resultados.





LA OFERTA DEL DIABLO


Se cuenta que el Diablo decidió hacer una venta de garaje, y sacando todas sus mejores herramientas de falsedad y muerte, les puso precio y las colocó delante de su casa. Cada una estaba marcada según su valor.

Allí había odio, envidia y celos, todo ello con el cartel de "Se Vende". Así como engaño, lujuria, mentira y orgullo con sus debidas etiquetas de precio.

Pero sola, por encima de las demás, completamente separada de las otras herramientas, estaba una de aspecto corriente, sin pretensiones. Se hallaba bastante gastada, por cierto que era la que más lo estaba de todos aquellos utensilios y sin embargo tenía el precio más alto.

Un cliente se acercó y comenzó a ojear las herramientas. Luego, tomó aquella a la que nos referimos y le preguntó al diablo: -Dígame, ¿Cómo se llama esta herramienta?. ¡ Ah, esta es mi favorita! - contestó en tono astuto y burlón. Se llama DESALIENTO.

-¿Se puede negociar ese precio tan alto?. -Rotundamente no. Esta herramienta es más poderosa que ninguna otra de las que tengo. Cuando aplico el DESALIENTO sobre una persona, puedo utilizarlo como palanca para abrir su corazón y luego emplear el resto de mis utensilios. Es la herramienta clave, la más estratégica, y por lo tanto se vende a un precio muy elevado.


Tomado del libro CUANDO EL INFIERNO SE NOS VIENE ENCIMA - Steven J. Lawson




RESCATE EN EL MAR

Hace seis años, en un pueblito pesquero de Holanda, un muchacho enseñó al mundo las recompensas de servir en forma desinteresada. Como todo el pueblo se movía en torno de la industria pesquera, hacía falta un equipo voluntario de rescate para casos de emergencia. Una noche los vientos empezaron a rugir, explotaron las nubes y una tormenta increíblemente fuerte hizo zozobrar un barco pesquero en el mar. Varados y en dificultades, los integrantes de la tripulación enviaron el S.O.S.

El capitán del equipo de salvataje hizo sonar la alarma y los habitantes del pueblo se reunieron en la plaza local que daba a la bahía. Mientras el equipo lanzaba el bote y luchaba para abrirse camino entre las olas, los lugareños esperaban ansiosos en la playa, sosteniendo linternas, a fin de alumbrar su camino de regreso.

Una hora más tarde, el bote salvavidas volvió a aparecer entre la niebla y los entusiasmados lugareños corrieron a saludarlo. Los voluntarios, caían exhaustos sobre la arena, relataron que el bote de rescate no podía llevar más pasajeros y que habían tenido que dejar a un hombre, un sólo pasajero más sin duda habría hecho zozobrar la embarcación y todos se habrían perdido.

Frenéticamente, el capitán convocó a otro grupo de voluntarios para ir a buscar al sobreviviente solitario. Se adelantó Hans, de dieciséis años. La madre lo tomó del brazo y le suplicó:

- Por favor, no vayas. Tu padre murió en un naufragio hace diez años y Paul, tu hermano mayor, lleva tres semanas perdido en el mar. Hans, eres lo único que me queda.

- Mamá, tengo que ir -respondió Hans. ¿Qué pasaría si alguien dijera: "No puedo ir, que lo haga otro"? Madre, esta vez tengo que cumplir con mi deber. Cuando se trata de prestar un servicio, todos debemos turnarnos y hacer lo que nos corresponde. -El muchacho besó a su madre, se unió al grupo y desapareció en la noche.

Pasó otra hora, que para la madre de Hans, fue una eternidad. Finalmente, el bote de rescate se dibujó contra la niebla con Hans de pie en la proa.

Formando un cono con las manos, el capitán gritó:
- ¿Encontraron al hombre perdido?

Conteniéndose a duras penas, Hans respondió excitado:
Si lo encontramos. ¡Dígale a mi madre que es Paul, mi hermano mayor!


Dan Clark
(Otro plato de Sopa de pollo para el Alma - Jack Canfield y Mark Hansen)