La
camisa del hombre feliz
por Pierre Babin
Un gran marajá indio no era
feliz. Sin embargo, tenía
todo lo que un mortal puede desear, un palacio lujoso, riquezas en
abundancia, esclavos a su disposición, distracciones renovadas
incesantemente, mujeres que cambiaba varias veces por semana. A pesar
de eso, no era feliz. Un día, fue en busca de su gran visir, y
le preguntó qué debía hacer para ser feliz.
- Nadie es feliz, le respondió
el hombre.
Insatisfecho, el marajá
planteaba su problema a todos los que
encontraba. Un sabio aceptó comprometerse y le dio su receta de
la felicidad: "Tenéis que poneros la camisa de un hombre feliz,
y llegaréis a serlo". Inmediatamente, el marajá
envió a sus embajadores por todo su reino con la misión
de encontrar al hombre feliz y llevarle su camisa.
Los enviados partieron hacia los
cuatro puntos cardinales del reino e
interrogaron a las gentes.
Por todas partes la misma respuesta:
- No, no soy feliz
- No tengo mas que un pedazo de tierra
y no puedo alimentar a mi
familia.
- No estoy bien en mi pellejo; no
estoy de acuerdo conmigo mismo.
- Estoy terriblemente fastidiado, etc.
Ricos y pobres, hombres y mujeres,
adultos y niños, nadie era
feliz.
Los legados estaban a punto de
desesperarse cuando, un día, uno
de ellos descubrió, en el fondo de un macizo montañoso,
una cueva en la que vivían unos "yoguis". Habían
abandonado el mundo para dedicarse a las realidades divinas. No
poseían nada y se alimentaban con un grano de arroz por
día. Al primero a quien se acercó, el enviado le hizo la
pregunta:
- ¿Eres feliz?
- ¿Yo? Completamente feliz,
contestó.
- Entonces, dame tu camisa al momento.
Unos instantes, el sabio fijó
sobre el rostro del interlocutor
su mirada profunda y transparente. Después dijo, con un gesto
que indicaba una evidencia:
- Muy gustoso te daría mi
camisa. Pero ya hace tiempo que no la
tengo