| El Amo se habló así:
"Querido bambú yo te necesito". Parecía haber llegado el gran día, aquel para el que fue creado el bambú. Contestó suavemente: "Señor estoy dispuesto, úsame como quieras". La voz del Señor era grave: "Para poder usarte, debo podarte". "¿Podarme...? ¿a mí, que me has convertido en el árbol mas hermoso de tu jardín?...No, por favor ¡úsame para lo que necesites, pero no me podes!". La voz del Señor era cada vez más grave: "Mi querido bambú, sin podarte, no puedo usarte". En el parque todo se detuvo, el viento dejó de soplar. Lentamente el bambú inclinó su hermosa corona y susurró: "Señor, si no puedes usarme sin podar, entonces haz lo que sea necesario". |
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