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ANGULIMAL Y EL SABIO |
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Angulimal le miró con asombro, pero resolvió concederle aquel extraño último deseo y de un tajo el bandido hizo lo que el sabió le pedía. Pero luego el sabio añadió: «Ahora, vuelve a pegar la rama al árbol, para que siga floreciendo.» «Debes estar loco -contestó Angulimal- si piensas que eso es posible.» «Al contrario -repuso el sabio-, el loco eres tú, que piensas que eres poderoso porque puedes herir y destruir. Eso es cosa de niños. El verdaderamente poderoso es el que sabe crear y curar.» |