ANGULIMAL Y EL SABIO

                              

Cuenta la tradición que, en cierta ocasión, un bandido llamado Angulimal fue a matar a un sabio. El sabio le dijo: «Antes de matarme, ayúdame a cumplir un último deseo: corta, por favor, una rama de ese árbol.»
Angulimal le miró con asombro, pero resolvió concederle aquel extraño último deseo y de un tajo el bandido hizo lo que el sabió le pedía.
Pero luego el sabio añadió: «Ahora, vuelve a pegar la rama al árbol, para que siga floreciendo.»
«Debes estar loco -contestó Angulimal- si piensas que eso es posible.»
«Al contrario -repuso el sabio-, el loco eres tú, que piensas que eres poderoso porque puedes herir y destruir. Eso es cosa de niños. El verdaderamente poderoso es el que sabe crear y curar.»