El escarabajo verde se traslada hasta la Sierra de Gredos, un paisaje ibérico, un silencio de rocas, piedra y agua, huérfano todavía de una figura de protección medioambiental firme.

El actual espacio natural de Gredos tuvo su origen en la protección de la cabra hispánica, el preciado trofeo de macho montés del Coto Real de Alfonso XIII. En 1905, el monarca español eligió personalmente un paisaje con apenas 300 cabras del Sistema Central como pabellón cinegético. En 1930, la gestión de los guardas del coto elevó a 2.500 las cabezas.

Su declaración como Coto Nacional llegó en 1950 y en 1996 se aprobó la figura actual de Parque Regional de la Sierra de Gredos. A lo largo de todos estos años, se han producido diversos intentos frustrados de "modernizar" Gredos, vinculados a la avidez urbanística.

Los tres pilares que conforman la filosofía de los espacios protegidos son la conservación, el uso y disfrute de la ciudadanía y el desarrollo socioeconómico de la población local. El escarabajo verde recoge el testimonio de los habitantes de esta sierra, dedicados casi con exclusividad a la ganadería desde tiempos inmemoriales y que siempre han visto con recelo cualquier medida orientada a la conservación de la cabra hispánica por miedo a perder pastos de montaña y porque pocas veces, aseguran, se ha contado con su opinión.

A pesar de los beneficios socioeconómicos que el parque arrastra, los recelos siguen latentes, así como la desconfianza hacia la administración.

 

Fuente: rtve.es