Por fin muchos pueden cumplir el sueño de volar, haciendo carreras de obstáculos, sin miedo a estrellarse. Son las carreras de drones, una de las posibilidades que ofrecen estas aeronaves no tripuladas. Con unas gafas especiales, permiten sentir las emociones de un piloto. Lo hemos podido comprobar con aficionados que realizan estas competiciones de infarto…

Pero más allá de entretener, los drones han abierto un panorama laboral muy interesante. Cada vez más empresas cuentan con ellos. Hoy, por ejemplo, es más barato obtener imágenes aéreas con un dron que con un helicóptero. Y cada vez se suman nuevas aplicaciones como la vigilancia aérea, la seguridad, la inspección de campos agrícolas o la conservación del tendido eléctrico. Los especialistas aseguran que con esta maquinaria ahorran tiempo, dinero y riesgos.

Para utilizar drones con fines profesionales la ley exige un título homologado y  hay que darse de alta como operador. Por ese motivo, varias escuelas de vuelo han visto crecer el número de alumnos interesados en sacarse la licencia de piloto de dron.

Las restricciones de vuelo tienen como objetivo preservar la seguridad y el derecho a la intimidad. Por eso, las multas no son bajas. Pueden llegar hasta los cuatro millones y medio de euros. Y ya se sabe… el desconocimiento de la ley, no exime de su cumplimiento.