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La aprobación en el parlamento alemán del abandono definitivo de la energía nuclear para 2022, supuso el triunfo de un movimiento que llevaba décadas luchando para conseguir ese objetivo. Pero aún queda pendiente un problema sin solución a corto plazo: el de los desechos nucleares, que afecta de forma especial a Wendland, una pequeña e idílica región situada en el estado de Baja Sajonia donde, en los años 70, se decidió establecer un cementerio nuclear en un domo salino. Desde entonces, la mayoría de la población lucha de forma pacífica y creativa contra dos gigantes: la industria nuclear y el estado alemán. En Portada ha viajado hasta allí para retratar el movimiento cívico a través de sus protagonistas.

En 2001, siendo corresponsal en Berlín, cubrí uno de los transportes nucleares a Gorleben, donde hay un almacén provisional para residuos altamente radiactivos. La movilización de los activistas antinucleares de la región y de Alemania es masiva cada vez que hay un transporte de castores, como se conoce a los contenedores con basura nuclear.

Una lucha basada en la creatividad

Me sorprendió entonces la capacidad de movilización de los activistas antinucleares de esa región llamada Wendland. Llevaban entonces ya varias décadas de lucha contra la energía atómica, sus desechos y contra la construcción de un cementerio nuclear en un domo salino al lado del almacén provisional.

Y me sorprendió mucho su lucha basada en la creatividad con acciones no violentas contra dos gigantes como la industria nuclear y el estado alemán. Y me sorprendió también que se trataba de un movimiento cívico en el que había gente de todos los colores políticos y sectores sociales, desde verdes a conservadores, desde intelectuales a granjeros.

Era una zona idílica, de bellos paisajes y lugareños conservadores en costumbres y amantes de su tierra. Se notaba en cada uno de ellos la honestidad de una lucha por aquello en lo que creían y el miedo que sentían ante esa basura nuclear. Pensé entonces que sería interesante realizar un reportaje, un En Portada, sobre ellos. Me recordaba mucho a una lucha de Quijotes – de ahí, el título del programa y su comienzo en forma de cuento escrito en castellano antiguo-. Pero, por una razón u otra, no fue posible hacer ese reportaje durante mi época de corresponsal.

Los ciudadanos, protagonistas

La catástrofe de Fukushima y la decisión de Alemania del abandono nuclear para el 2022 me hicieron recordar de nuevo a aquellas gentes y hace unos meses le propuse al director del programa hacer ese reportaje pendiente. No quería que fuese un análisis científico de los pros y contras de la energía nuclear, ni tampoco un estudio en profundidad de la amenaza eterna de los desechos que deja tras de sí. Quería centrarlo en las gentes del lugar, en las razones de la supervivencia durante más de 30 años de ese movimiento cívico: quiénes lo conforman, cómo viven...

En Portada ha hablado con los principales protagonistas: un conde, un cura, la “gran dama” o la abuela de la resistencia de 88 años, una granjera, un caricaturista, un politólogo experto en energía nuclear de Greenpeace, etc…. y los responsables del almacén provisional y del centro de exploración del yacimiento de sal donde se quiere construir el cementerio nuclear o uno de las alcaldes de la comarca, representante del sí con matices a la energía nuclear y al depósito de los residuos atómicos en la mina.

El triunfo de la razón sobre la violencia

Son gentes entrañables que han adquirido grandes conocimientos sobre el tema, llevados por su deseo de salvar su modus vivendi, todos con su propia historia dentro del movimiento. Hay también familias al completo en lo que llaman la resistencia, han hecho de la misma su vida y el testigo se pasa de padres a hijos.

Es admirable que tantos años después, se pueda llegar a la conclusión de que ha imperado la razón sobre la violencia, el debate sobre la confrontación, y la responsabilidad de encontrar una solución sobre cualquier otra cosa. Y, a pesar de las diferencias, conviven en paz. Todo eso y el amor a su tierra es lo que han dominado su lucha. Todo eso de lo que tan necesitado está el mundo actual.