Entrevista.-
Mi
padre, natural de Salobreña,
ocupaba el cargo de Director en el Colegio "Corazón de Jesús" de Granada, ( * ) cuando un grupo de padres dalienses, deseosos de mejorar la
educación y cultura de sus hijos, pidieron a su paisano, el Padre Rubio (que se encontraba en
Granada haciendo el noviciado para ingresar en la Compañía de Jesús), que les enviara
un maestro para pagarlo ellos. Éste escogió a mi padre, Antonio Mira Maezo, y lo envió
a Dalias donde fundó en 1908 el Colegio San Ignacio de Loyola.
Mi padre se casó con mi
madre, Margarita Maldonado Valverde, natural de Dalias (cuyo padre era de Celín y
su madre de Fondón) y tuvieron 6 hijos (Antonio -yo-, María -mujer de Fernando
Cantón-, Margarita - maestra -, José -maestro en las Norias, y las mellizas: Rafaela
-monja- y Victoria -vive en Madrid). En realidad, nacieron 10 hijos pero solo 6 llegamos a
ser adultos. En la actualidad sólo vivimos tres: las menores -las mellizas- y yo, que soy
el mayor de los hermanos.
Nací el 4 de marzo de 1911 en
Dalias, en la casa Dña Adelaida Joya en la Carrera de Sto Cristo, misma casa en donde mi
padre tenía el colegio. Nací como quien dice, debajo de un pupitre.
Respecto a mi segundo
apellido, Maldonado; aquí hay varias ramas de Maldonados identificados por sus apodos.
Una de ellas se apodan Los Capullos; de manera que podemos decir que "todos los
Capullos son Maldonado, pero no todos los Maldonado son Capullos". Otra rama se
apodan Los Romos y ... "todos los Romos son Maldonado, pero no todos los Maldonado
son Romos". Al grupo apodado Los Sombrereros pertenezco yo (mi abuelo tuvo una
fábrica de sombreros en Celín y en Dalias) de manera que "todos los Sombrereros
eran Maldonado pero no todos los Maldonado fabricaban sombreros".
En un intento
de culturizar a los niños del pueblo, mi padre consideró que a las personas había que
nombrarlas por su nombre y primer apellido, nunca por su apodo. Como muchos de sus alumnos
coincidían en su primer apellido, los nombraba por su nombre y segundo apellido Ej: a
Gabriel Callejón Daza lo nombraba como Gabriel Daza. Lejos de conseguir su objetivo,
estos apellidos quedaron como apodos para futuras generaciones; de manera que el hijo de
Gabriel Daza, un famoso cirujano de Granada, Enrique Callejón Arriola es conocido por
Enrique Daza.
Cuando a comienzos del siglo
XX bajó el agua desde ( ** ) Fuente Nueva a El Ejido, mi abuelo y Alférez
construyeron el primer ramal de acequias e hicieron una gran finca. En aproximadamente 17
años, para el año 1917, mi abuelo tenía ya una gran producción de viñas, parrales y
árboles frutales y una bodega en donde encerraba varios miles de arrobas de vino
recogidas de sus viñas.
Al poco tiempo (contaba yo con
6 años de edad) mi abuelo sufrió una amnesia senil y, mientras que los negocios de
Dalias lo llevaban algunos de sus hijos (otro, el mayor, era canónigo en El Sacromonte de
Granada -podía decir misa pero no sabía de bodegas), el único que de la familia podía
llevar las fincas era mi padre por su cultura y sus conocimientos agrícolas, al ser
natural de Salobreña.
De la noche a la mañana mi
padre cerró el colegio y nos trajo a El Ejido para hacerse cargo de mi abuelo y de la
finca, aunque seguíamos yendo y viniendo de Dalias porque, por entonces, aún no había
médico, ni otros servicios.
Aquí, en El Ejido, empecé a
tratarme, sobre todo, con animales. El primer amigo que tuve fue el guarda de las viñas
de la finca, un hombre con ochenta y tantos años y el pastor que cogía el pasto de la
misma (a quien le llamaban los Adelas - por la costumbre habida de darle a los hijos
huérfanos de padre el nombre de la madre: Pepe "el de Adela", Gabriel "el
de Adela", ...-). Al poco tiempo, a la finca, vinieron unos cortijeros con sus hijos
e hijas; de entre ellos había un niño, algo mayor que yo, y una niña de mi tiempo. Sin
embargo, en el año 1918 hubo una gripe por la que murió mucha gente, y vino de Dalias a
casa de un tío suyo una niña que se quedó huérfana de madre. Teniendo ésta la edad
del niño mayor, formamos dos parejas entre las cuales jugábamos.
Durante la época en la que
estuvimos en la finca los estudios realizados los cursé por la noche, en una escuela a la
que acudían personas de diversos lugares. En 1923 (año en que las tierras de la finca se
repartieron entre la familia) mi padre volvió a Dalias y abrió de nuevo el colegio. Con
12 años comencé a prepararme el ingreso al Bachillerato (normalmente se ingresaba con 10
años) y realicé los tres cursos, del Bachillerato Elemental y del Universitario, en dos
años.
De nuevo, en 1931(año en que
se proclamó la República), volvimos a El Ejido y nos instalamos en la casa de mi abuelo,
que le tocó a mi madre en el reparto junto con algunas tierras de parras. Con las tierras
compradas también por mi padre, la venta de la uva resultaba económicamente más
rentable que el colegio. En esa época un tío mío consiguió un surtidor de gasolina...
¡ya empezaban a circular los primeros coches!.
En el año
1933, con 22 años de edad, hice el servicio militar en Madrid en una unidad de
artillería, pero... sin cañones. Se llamaba "Grupo Escuela de Información y
Topografía" y trabajábamos con sismógrafos y planos topográficos para darle datos
técnicos a la artillería. Aprendidas todas esas técnicas fui ascendido y me licencié
preparado para poder ser Jefe de Destacamento.
El 18 de julio de 1936 ( 1 ) se inicia la guerra civil en España. Se disuelve el Ejército. Solo
se mantuvo el "Servicio de Información y Topografía para la Artillería", del
cuál había en España únicamente dos unidades: la llamada "Grupo Escuela"
(campamento ubicado en Madrid) y la unidad Nº 1 (ubicado en Valladolid). La Nº 1 quedó
en la zona de los nacionales, mientras que el "Grupo Escuela", en donde yo
serví, quedó en la de los republicanos. Éstos movilizaron las quintas del 32, 33 y 34
de manera que tuve que incorporarme, en agosto, a ese servicio (constituido únicamente
por civiles militarizados). Sin embargo, antes de que esto ocurriera, el 14 de agosto fui
detenido por falangistas y salvado por un comunista, Agustín Luque, alumno de mi padre y
amigo de infancia. Los amigos se conocen en las dificultades. Con un grupo móvil
(pequeño camión) acudimos, entre otras muchas, a la Batalla del Jarama (
2 ).
Acabada la guerra, volví a
El Ejido. En el año 1940 no existían radios ni televisiones y me dedicaba a la venta de
gramófonos y discos, utilizados para los bailes que nosotros organizábamos (única
manera de hacer amistades con las chicas). También vendí máquinas fotográficas
alemanas, por seis pesetas, a plazos. Por aquí había dos familias muy conocidas que
organizaban bailes: una, la familia de Manolo Escobar. El padre tenía una Venta por donde
se encuentra la actual estación de servicio. Ahí aprendieron sus hijos música, con el
hijo (recogido por la madre de Manolo ) de un maestro de escuela y de música que había
en Celín, e iban a la escuela con D. Andrés Manzano. Su verdadero nombre era Manolo
García Escobar. Él y sus hermanos se fueron a Barcelona a continuar sus estudios y allí
debutaron en la radio.
A mi mujer, Dolores Gómez de
Mercado y Gómez de Mercado, la conocí porque su padre (Ingeniero Electricista), nacido
en Laujar y casado con su prima hermana, se trasladó a El Ejido desde
Granada, en donde tenía varios negocios. La carrera la estudió en Valencia con los
jesuitas y trabajó en Argentina, donde nació mi mujer, montando centrales eléctricas.
Posteriormente, en Granada, con tres hijas y un hijo, al morir éste de una pulmonía él
enfermó del corazón por el disgusto. Los médicos le recomendaron que se trasladara a un
lugar de menos altura y, viviendo aquí un hermano suyo, decidió venirse acompañado por
la mayor de las hijas, Dolores, (las otras dos se quedaron con su madre estudiando en
Granada). Viviendo el hermano algo lejos de El Ejido, en un lugar en donde no había luz
eléctrica, Rafael López Gallego (familiar de Laujar) lo invitó a que se trasladara a su
casa, situada en el centro del pueblo, en donde se instalaron padre e hija.
Cuando en una Noche Buena mis
hermanas y yo fuimos a recoger a Maruja, hija de Rafael, para ir a la Misa del Gallo, vi
por primera vez a la que luego sería mi mujer. El día que cumplí los 30 años me
declaré, le pedí la mano a mi suegro el viernes de Dolores y un año después, ese mismo
día, me casé con ella en el año 1942, yo contaba con 30 años cumplidos y ella 28
años. Mi familia, empleados en la fábrica de azúcar de Salobreña, nos regaló azúcar
para la boda. Con ésta azúcar, leche de cabra, almendras de la finca y con un poco de
harina comprada hicimos durante tres días dulces, a algunos de los cuales mis hermanas le
metieron "trampas": cabezas de arenques, etc, y celebramos un gran banquete.
Tuvimos cuatro hijos: el mayor es Antonio (de Ramiflor), después Lucía (tiene una casa
de manualidades), Jesús (ha muerto) y Mariola (profesora en Almería).
En los años 40, durante el
régimen franquista, el comercio exterior no existía por el bloqueo que los países
democráticos europeos y americanos realizaban sobre España. Al no poder exportar
productos (las uvas se las echaban a los marranos) no había divisas y no se podía
comprar del extranjero. El algodón, la gasolina,... eran productos de otros países. A
los coches se les pusieron unos gasógenos que funcionaban con leña y las fábricas de
tejidos e hilados estaban paradas por la falta de algodón. Para cultivar el algodón en
España, el gobierno creó el "Instituto del Algodón". Se nombraron
Representantes, algunos de los cuales vinieron a las vegas de Motril, Adra, Almería
...(El Ejido no se conocía), en donde si se cultivaba algo que se le llamaba
"algodón de fibra larga" (un algodón egipcio de fibra larga, fina y
resistente). El algodón de Egipto debía cultivarse en zonas de clima subtropical y de
riego, clima que se da en esta zona.
Cuando el representante de
Adra vino a El Ejido me dio un folleto (el tema me interesó). Nombraron a un
Representante en Almería, el Ingeniero Agrónomo D. Alfonso García del Pino, y cuando
vino a El Ejido, tomé contacto con él (a través de unos familiares) y me nombraron
representante de El Ejido, dándome una comisión por agricultor que firmara un contrato
para sembrar algodón. El algodón recogido en Almería, Granada y Málaga era llevado a
una fábrica de hilados y tejido, que se encontraba en esta última ciudad, llamada
Industria Malagueña S.A.
Para demostrar a los
agricultores cómo se cultivaba el algodón, se quedaron con unas parcelas en las Norias
de Daza por cuenta de la compañía. Por exigencias del gobierno, la empresa estaba
obligada a contratar a un Ingeniero Agrónomo, a dos Peritos Agrónomos y algunos
Capataces de Cultivo, cuya misión era la de darle instrucciones a los agricultores de la
zona e ir a controlar las parcelas. Todos ellos contaban con un "buen sueldo"
fijo.
Cuando el Ingeniero Director
de la empresa, D. Fernando García Montero, vino a ver la parcela yo me encontraba allí.
Al terminar la visita, el representante de Almería me dijo que a D. Fernando le había
agradado mi conversación. Poco tiempo después me encargaron el control de las parcelas.
Un día, cuando me encontraba
presentando las cuentas a D. Alfonso, éste me comentó que D. Fernando
García había sido nombrado Director General de Colonización y a él, probablemente, lo
nombrarían Ingeniero Director de la Empresa. Yo le respondí: "me agradaría que
usted fuera un buen árbol por si algún día tomo su sombra", por aquello del
refrán: "Quien a buen árbol se arrima buena sombra le cobija".
En cuanto lo nombraron
Ingeniero Director me comentó que le hacía falta un capataz y pensó que a mi no me
interesaría (por aquellos entonces yo llevaba, además, la finca de mi padre; pero ésta,
estaba hipotecada desde antes de la guerra y como consecuencia de que la uva no podía
exportarse no se contaba con dinero para pagar la deuda, de manera que en poco tiempo,
tierras y casa iban a ser embargadas). Al contarle este hecho me dijo que si era cuestión
de pocos días me esperaba.
Al cabo de unos días, al
salir del juzgado en donde se formalizó el embargo, me presenté a él y me puse a
trabajar de Capataz de Cultivo (con sueldo fijo) al día siguiente. El contrato se
formalizó el 7 de septiembre de 1946. También nombraron Capataz a otro, que viniendo del
norte de España, había sido compañero del Ingeniero en la División Azul (
3 ); no teniendo idea de agricultura lo dejaron a mi cargo para que yo le enseñara.
Este muchacho, que se hospedaba en Adra en el Hotel Costa del Sol, se casó con una de las
hijas de la dueña del Hotel.
Posteriormente hubo necesidad
de hacer un estudio de toda la zona en donde se cultivaba el algodón de fibra larga,
Almería, Granada y Málaga indicando las plantas que se podían asociar al algodón, para
sacarle mayor rentabilidad a la tierra. En ese tema, por la cultura adquirida en las
tierras de mi padre y a través de lo estudiado y leído, yo era un especialista; de
manera que, de entre los peritos y capataces, me encargaron a mí dicho estudio. Este
hecho me dio ... cierta categoría y me hicieron algún que otro homenaje.
En otra ocasión me encargaron
ir a Guadix para instruir a un capataz. Teniendo que ir a Baza a trabajar, yo me fui a
dormir a Baza y, esperando al día siguiente en la estación al capataz, éste llegó con
un telegrama para mi. Enviado por el Ingeniero Director decía que me presentara en
Valladolid, indicando la dirección y persona a quién debía presentarme.
Sin saber porqué ni para
qué, cogí el primer tren a Madrid y de allí, a Valladolid. Al llegar me informan que se
ha formado también en Valladolid una zona algodonera en donde la compañía de Málaga
había tomado un paquete de acciones. Solicitándole el Ingeniero de allí al de Almería
que mandasen a un capataz para instruir a nuevos capataces, éste me mandó a mi. Entré a
formar parte de esta empresa, la Algodonera Castellano Leonesa, el 1 de abril de 1949.
Traje a mi familia a mi lado.
Yo me hice maestro después
por hacerle el gusto a mi padre; pero, mientras que un maestro ganaba 15 pts yo empecé en
la algodonera ganando 18 pts. Al llegar a Valladolid me encuentro que el sueldo base del
capataz eran 25 pts; además, los días que dormíamos fuera del término municipal te
pagaban por dietas doble sueldo y si dormíamos en el término municipal era media dieta.
En Valladolid yo era un desplazado y por ello me pagaban dos veces 25 pts, pero además me
mantuvieron el sueldo de 18 pts que yo recibía en Almería como gratificación por
mandarme tan lejos.
Con ese sueldo me alquilé
una casa en Simancas, frente al castillo que alberga el Archivo General de la Corona de
Castilla. Embarazada mi mujer de mi última hija, me trasladé a Tordesillas (lugar de
confinamiento de Dña. Juana la Loca) en donde nació Mariola.
Corría el año 50 cuando
España comenzó a exportar algodón del extranjero y el producido en la península dejó
de ser rentable. El ingeniero de Almería me envió un telegrama comunicándome que
abandonara Valladolid y me trasladara a la Granja Escuela de Daimiel (Ciudad Real). En
este lugar trabajé durante 4 meses, desde el 1 de septiembre de 1950, como de Jefe de
Personal y profesor. En ella se hacían cursillos para los agricultores, tractoristas,
capataces, encargados de fincas, etc. Aunque no contaba con tanto sueldo como en
Valladolid, disponía de casa, leche y hortalizas.
De allí me enviaron a una
finca de secano, llamada De Villa Diego, a orillas del río Guadiana, para convertirla en
regadío. Sus propietarios eran dos hermanos: uno abogado - asesor de D. Máximo Cuervo- y
gestor de la finca; y el otro, Ingeniero Agrónomo. Habiendo sido asesinado el padre de
ambos durante la guerra civil, el chofer del padre se encargó del cuidado de la mujer y
sus hijos durante la época de guerra. Considerando al chofer como si fuese su padre,
éste estaba acostumbrado a dar órdenes. Mi presencia no fue de su agrado, pues a mi no
me podía dar órdenes; de manera que consiguió que la finca fuese dada a medias con un
aparcero con el cuál yo debía trabajar. Viendo que aquello era un mal negocio para los
dueños y no pudiendo ser cómplice del engaño decidí volverme a Almería a donde mandé
a mi familia. Antes de marchar, hablé con un corredor de fincas que me puso en contacto
con un Sr. de Madrid, dueño de una gran finca dedicada a la caza mayor en los montes de
Toledo.
Franco había emitido un
Decreto sobre las fincas manifiestamente mejorables, a través del cuál obligaba a los
dueños a mejorarlas y ponerlas en producción, en caso contrario se expropiaban.
Este señor (sin conocimientos
agrícolas) pretendía que la finca, heredada por su mujer, fuese mejor y más productiva
que la de sus cuñados, con mayores conocimientos sobre el campo. Por tanto, me encargó
un estudio de la misma.
Viviendo en ella un guarda con su familia, éste me enseñó la misma. Contaba con varias
dependencias para albergar y atender las visitas de "personas adineradas" que
iban a cazar. Ocupando una extensión de varios kilómetros cuadrados disponía de un
pequeño manantial cuyas aguas encharcaban los terrenos próximos infestados de mosquitos
y otros insectos.
Midiendo la finca realicé un
plano a escala 1:10.000. Encauzamos el agua, permitiendo su aprovechamiento, y desecamos
los terrenos colindantes preparándolos para su cultivo. Al mes, presenté el estudio con
las obras necesarias a realizar y un plan de trabajo para un año. Estando próximas las
navidades, el dueño de la finca me invitó a que las pasara con la familia en Almería y
comenzara el trabajo a comienzo de año.
Durante
las vacaciones, en uno de los viajes del dueño de la finca desde Madrid a la misma tuvo
una accidente y fue hospitalizado con unas costillas rotas. Como la recuperación era
larga y yo no podía hacer nada mientras no se recuperara, permanecí en Almería.
Durante este compás de espera
salió un concurso de maestros para la enseñanza rural musulmana en Marruecos. Solicité
la plaza y ...¡me la concedieron!. El sueldo allí era de 30 pts, el doble que en
España.
Era el año 1955. Me fui solo.
Iba destinado a una escuela en el pueblo de Tagasa, de la cabila ( 4 )
de Benigrir, del territorio de Chague. Como aún no había llegado el material para mi
escuela y en dicho pueblo no había comunicaciones, luz ni electricidad, permanecimos a la
espera en Puerto Capaz (a dos horas de camino de Tagasa). Pueblo completamente nuevo
fundado por el coronel Capaz, que fue nombrado general. En la actualidad recibe el nombre
de Ifni (frente en español), debido a la ensenada en forma de frente en donde paraba el
barco que hacía el servicio semanal: Ceuta, Melilla y Almería. En dicho pueblo
convivían 3 religiones (musulmana, judía y cristiana), 3 lenguas (el árabe, la lengua
judía, el español y el cherja - idioma procedente de la zona del Rifk) y 5 razas
(árabes, judíos, españoles, los del Rifk y negros). De la estancia en Puerto Capaz
conservo algunos recuerdos, como la amistad que hizo mi mujer con la esposa del moallim
(maestro que realizó su carrera bajo el protectorado español), quien le pidió ayuda
para hacerle a su bebé la ropita al estilo europeo, y algunas curiosas anécdotas más.
Cuando el
material llegó, nos fuimos a la escuela donde estaba destinado. En ella habían hecho
unas habitaciones en la terraza para dos maestros marroquíes (uno enseñaba el árabe y
ciencias humanas y el otro enseñaba religión , porque las leyes civiles se rigen por el
Corán) y una casa nueva para el profesor de español. Tagasa había sido antes
"cabecera de la cabila" y tenía una buena mezquita. Allí residía el Caid
(gobernador). Dentro de la cabila había divisiones inferiores, con un jefe, el Chej
(alcalde). En Tagasa, el alcalde hablaba bien español y era hijo del Caid.
La escuela acogía unos 70
niños de distinta procedencia (los niños estaban separados de las niñas, las cuales
tenían una maestra que les enseñaba algo parecido a "labores del hogar").
Ellos no sabían español ni yo árabe, pero comprobé el poder de captación que tienen
los niños en comparación con las dificultades que tenían los adultos en la escuela que
puse por la noche.
En el 56 Marruecos ( 5 ) se independizó, dejando de ser protectorado de España y Francia.
No dependiendo ya de Madrid sino de Rabat, había que ir a Tetuán o a Chague para
resolver asuntos administrativos. Terminé el curso de 1956 con Mohamed V, a quien tuve la
ocasión de ver en Tetuan con su famosa escolta personal de "hombres negros a
caballo".
A través de un concurso de traslados me fui a un pueblo llamado
Talambot. Tenía un río junto al que se había construido una fábrica de electricidad,
lo que dotaba al pueblo de electricidad, teléfono y carretera. Allí terminé el curso
del año 1957. En estas escuelas se le daba gratis a los niños el material escolar,
además de un té con pan diario, para eso el estado dotaba al colegio con algún dinero.
En el año 57 era ya el moallim quien llevaba las cuentas, éste la presentó al caid
quien le rechazó su gestión, así que me pidió que las hiciese yo. Las hice en
español, el caid (que solo entendía árabe y francés) al verlas, las aprobó
inmediatamente. Se fiaba de mí más que de su compatriota (al terminar el protectorado
los marroquíes procedentes de la zona sur francesa trataron mal a los de la zona norte).
Cierto día leí (en un
periódico editado en Tetuan) una oferta de trabajo para una gran finca de nuevo regadío
en Jaén. Al día siguiente volví a leer el mismo anuncio. Como la vida en Marruecos se
nos hacía cada vez más difícil, decidí hablarle a mi mujer sobre el anuncio y me
respondió que yo mismo decidiera. Escribí, y tiempo después recibí una carta
pidiéndome que enviara mi curriculum vitae. En el currículum, en varias ocasiones,
salía nombrado el ingeniero D. Alfonso García del Pino, que en ese momento estaba en la
Sección Agronómica de Jaén.
El dueño de la finca, que
vivía en Madrid, me citó para que nos viéramos en Almería. Allí me contó que,
conociendo a D. Alfonso, se puso en contacto con él para pedirle referencias acerca de
mí. Éste le respondió: "no busques más, tráete a ese". De manera, que me
contrató y volví a la Península (durante este año España favoreció el regreso de
muchos españoles; a los funcionarios que lo hacían voluntariamente se les indemnizaban
con 50.000 pts, dinero que yo también cobré).
Una de las cosas que hizo
Franco fue el Pantano del Tranco, que regula el agua del Guadalquivir; también se
construyeron tres presas más abajo con el fin de levantar el agua para alcanzar dos
canales, uno a cada margen del río, destinados a regadío.
A los dueños de fincas que
querían convertir sus tierras de secano en regadío se les obligaba a obtener de cada
hectárea el valor de 40 quintales métricos de trigo. Ésto, con una sola cosecha no era
posible y yo era un especialista en asociación de plantas. De manera que con mi familia
me trasladé a la finca que estaba situada a 20 km de Úbeda, en la orilla del
Guadalquivir. Contaba con una almazara, ganadería (había cebaderos de cerdos de 100
plazas cada una), etc, y en ella vivía una familia de Navarra, cuyo marido era un capataz
"con poca capacidad de imponer autoridad", pero el dueño de la finca los
mantenía porque su mujer era una magnífica cocinera.
Comencé a buscar operarios y a realizar asociaciones de cultivos.
Allí el sueldo no era muy grande pero estábamos abastecidos de todo. Mi hijo comenzó a
colaborar conmigo.
Un día el dueño y yo
teníamos que ir a Jaén. Con nosotros, detrás, viajaba la cocinera con su hija en brazos
y mi hija Lucía a su lado; mientras ellas realizaban sus compras en Úbeda nosotros nos
acercaríamos a la capital y a la vuelta las recogeríamos. El dueño conducía el coche,
yo iba a su derecha adormecido (la noche anterior habíamos estado esquilando ovejas hasta
las 4 de la madrugada).
Antes de llegar a Úbeda, en
una curva peligrosa, nuestra rueda izquierda chocó con la rueda izquierda de un camión
que transportaba pescado y hortalizas. El camión volcó y en nuestro caso, la hija de la
cocinera murió por aplastamiento entre el cuerpo de su madre y el asiento delantero, mi
hija sufrió un corte en la lengua, por lo que necesitó puntos por la parte superior e
inferior de la misma; la cocinera sufrió fractura de costillas y el dueño de la finca
quedó con todo el cuerpo, salvo la cabeza, destrozado por el amasijo en que se convirtió
el coche. Yo solo sufrí algunas magulladuras. El dueño murió al poco de hospitalizarlo.
Se hizo cargo de la finca un
hermano que vivía en Madrid con el cual nunca llegué a entenderme; además de no
agradarme las nuevas relaciones que se establecieron en la finca. Por estos motivos,
volví a El Ejido con mi familia.
Ya en El Ejido, decidí dedicarme de nuevo a la enseñanza. Hablando
con dos maestros más decidimos asociarnos para abrir una escuela. Sin embargo, el
proyecto no llegó a realizarse.
Para el curso 59/60 alquilé
una casa y abrí, en solitario, una escuela en Calahonda con vistas a preparar a niños
para el bachillerato. En seguida se me quedó pequeña y decidí construir mi propia casa
escuela en el lugar donde vivo en la actualidad. Las calles ya estaban marcadas en el Plan
Urbanístico de Dalías, compré un solar con una ayuda a fondo perdido de 60.000 pts en
el año 1960. Estuve dando clase hasta los 65 años, edad en la que me jubilé.
Cerré el colegio y, de
nuevo, me dediqué a la agricultura trabajando en Ramiflor, finca de mi hijo. Mi vida ha
sido un ir y venir de la agricultura a la enseñanza.
Estuve en Ramiflor hasta que
mi hijo, por su mucho trabajo en Canarias, no pudo atenderla y, vendiendo parte de la
finca, el resto lo arrendó a una familia que actualmente la explota.
Yo me dedico, desde entonces,
a asuntos de carácter social, participando en actos sociales y hablando de lo que sé
allá en donde se me requiere.
(*) Referencia recogida del libro "La vida infantil en
Dalias del Padre Rubio" Autor: Agustín Luque Imprime Escobar Impresores - El Ejido
(**) Historia del Agua en la comarca del actual El Ejido:
Entre los siglos I y III, la ciudad romana de Murgi se nos presenta como una gran
consumidora de agua, por lo que se establecen las oportunas canalizaciones. A partir del
siglo VIII, los árabes instalados en el valle de Dalías establecieron intensivo regadío
construyendo nuevas canalizaciones y restaurando las romanas. Esta situación se mantiene
tras la expulsión de los moriscos (a finales de 1570), por la nueva sociedad repobladora
del último cuarto del siglo XVI. Para el abastecimiento humano y ganadero los depósitos
de agua eran vitales, por lo que se distribuían uniformemente por todo el territorio
ejidense; aunque existían más, hemos localizado documentalmente 25 aljibes y 9 balsas
para mediados de siglo XVIII.
A finales del siglo XIX, con el fin de impulsar el desarrollo en la zona de El Ejido y
para complementar los caudales naturales de ríos y manantiales se decide construir una
galería en la montaña, a fin de llegar a la zona en donde la masa caliza de la sierra de
Gádor encierra sus mantos acuíferos. El lugar elegido se encuentra en el sector de
Celín (Dalias), a una cota de aproximadamente 640 metros, la galería tiene una longitud
de 900 metros. Las obras comenzaron en 1881 y se alumbró agua en 1884. El manantial,
conocido con el nombre de Fuente Nueva, normalmente presenta un caudal de 90L/s, aunque en
período de sequía prolongada puede descender a 50L/s. Posteriormente se van construyendo
tramos de canal hasta la zona central de El Ejido y en 1902 hasta la parte oriental. En
1953 el Ministerio de Agricultura realiza estudios técnicos que confirman la gran riqueza
en aguas subterráneas y la apertura de pozos con tecnología más avanzada que las
utilizadas tradicionalmente.
Información recogida del libro "El Ejido: Espacio y Tiempo" Autor: Pedro Ponce
Molina Edita: Ayuntamiento de El Ejido
(1) 1936. Durante este año se suceden los siguientes
acontecimientos: Triunfo del Frente Popular en las elecciones. Amnistía de delitos
políticos. Ocupaciones de tierra y escalada de conflictividad social. Azaña, presidente
de la República. Alzamiento de la guarnición de Melilla. La sublevación militar se
extiende por la Península. Inicio de la Guerra Civil. (Información obtenida de: Breve
Historia de España. Alianza Editorial)
(2) Batalla del Jarama. Episodio desarrollado a lo largo
del mes de febrero de 1937. La ofensiva nacionalista sobre el Jarama tendía a asegurar el
control de la zona alrededor de Madrid, cerrando las rutas de acceso desde la zona
republicana para lanzarse posteriormente a la conquista de la capital. Frente al empuje de
los nacionalistas, que se concentraban con tropas legionarias y de regulares al mando de
Orgaz y Valera, las fuerzas republicanas tuvieron que ceder terreno. Sus contraataques, a
cargo fundamentalmente de la XI Brigada Internacional y de las tropas de Lister y el
Campesino, se iniciaron con una operación que había de culminar el 19 de febrero con la
toma a la bayoneta del Pingarrón, puesto elevado donde se habían atrincherado las tropas
nacionalistas. La batalla del Jarama ocasionó gran cantidad de bajas en ambos bandos,
pero no produjo ninguna alteración sustancial del equilibrio que existía antes de que
empezaran las operaciones. (Información obtenida de: Diccionario Enciclopédico Salvat)
(3) División Azul. Unidad militar española que
combatió contra la URSS durante la II Guerra Mundial, encuadrada en el XVIII Ejército
alemán. Se organizó durante el verano de 1941 y entró en combate en octubre del mismo
año. Hasta agosto de 1942 participó en las operaciones sobre el lago Ilmen, y después
fue trasladada a los suburbios de Leningrado, participando en duras operaciones y
cubriendo extensas zonas del frente. (Información obtenida de: Diccionario Enciclopédico
Salvat)
(4) Cabila.- Cabileño, pueblo sedentario de lengua
bereber, originario de la región montañosa de Cabilia en el noreste de Argelia. Aunque
en general su economía se basa en la agricultura -con el cultivo del olivo, la cebada y
el trigo-, durante la ocupación francesa de Argelia se iniciaron en actividades
comerciales, trabajos rurales, oficios industriales y en la milicia. Los cabileños están
organizados en tribus (cabilas) y siguen una filiación. El grupo familiar vive en aldeas
con viviendas de forma rectangular, en las que nombran delegados que se encargan de hacer
respetar las costumbres de la tribu. Numerosos ritos de paso y de iniciación presiden las
distintas etapas de su vida. Su cerámica, fabricada por las mujeres sin ayuda del torno,
está decorada con motivos geométricos y ha sido objeto de minuciosos estudios por parte
de los arqueólogos debido a su similitud con las vasijas de la antigua Grecia
(5) Invasión europea de Marruecos: En el siglo XVIII y
principios del XIX, los piratas de Marruecos y de otros estados de la costa del norte de
África (llamados berberiscos) se dedicaron a atacar a los barcos que navegaban por el mar
Mediterráneo. Debido a los estragos que provocaban y a que Marruecos compartía con
España el control del estrecho de Gibraltar, la diplomacia de las potencias marítimas
europeas, particularmente España, Gran Bretaña y Francia, tuvo en cuenta, cada vez con
mayor atención, a este país. España invadió Marruecos entre 1859 y 1860 y tomó
Tetuán.
En 1944, los nacionalistas marroquíes crearon el Partido del Istiqlal, que pronto ganó
el apoyo del sultán Muhammad V y de la mayoría de la población, aunque no de las tribus
bereberes. Los franceses rechazaron la petición del sultán del autogobierno en 1950. El
sultán fue depuesto en agosto de 1953, pero en octubre de 1955 le fue permitido regresar
al trono.
1956 Independencia de Marruecos. Unificación
Los franceses reconocieron la independencia de Marruecos en marzo de 1956. En abril los
españoles reconocieron el principio de independencia del Marruecos español y la unidad
del sultanato, aunque mantuvieron ciertas ciudades y territorios; Tánger (que había
obtenido un estatuto internacional en 1912) fue incorporada a Marruecos en octubre de 1956
mientras que España devolvió el Sahara septentrional en 1958 e Ifni en enero de 1969.