A unos pasos de Adra:


el establecimiento de Marisol



Marisol concede una entrañable entrevista a una de nuestras mejores reporteras

 

 

En una pequeña barriada, situada a unos cuatro kilómetros de Adra, llamada Puente del Río, encontramos varios establecimientos, de los cuales el más antiguo es un pequeño estanco, situado al pie de la carretera y que recibe el nombre de “Linares”. Este negocio tiene una larga historia a sus espaldas, ya que ha pasado de generación en generación. Nos remontamos al año 1953, cuando un señor llamado Pedro Linares, inició esta profesión en este pequeño pueblo. A lo largo de  los años, ha ido pasando de padres a hijos hasta nuestros días.                     

Actualmente, quien lleva a flote este establecimiento es Marisol, una querida nieta de aquel hombre que un día se arriesgó a abrir este negocio, del que aún podemos gozar y que se encuentra situado en la carretera de Almería nº 17, B.

          Con 34 años, de signo zodiacal Libra, casada desde hace año y medio, con Gabriel y con muchas ganas de vivir, nos encontramos a Marisol, una ciudadana de toda la vida de esta barriada de Adra, Puente del Río. Especializada en higiene dental, aquí la tenemos en su pequeño estanco, entregada al pueblo. Adicta al cine, se ha formado una colección de películas de todos los tiempos, o por lo menos como ella dice, “lo intenta”.

           Rodeada de sobrinos por todos lados, piensa aumentar la familia en poco tiempo o, al menos, eso espera. La verdad, es que es una persona admirada y apreciada por muchos en el pueblo y por los de fuera del pueblo, además, de  ser muy querida por su familia.

               

 

 

 

Pregunta. Marisol, ¿por qué seguiste el negocio familiar?

Respuesta. El estanco era de mi abuelo, que falleció en 1973 a los 69 años, un día de Reyes, cuando yo aún no había cumplido los 4 años. A raíz de eso, ya fue mi abuela quien llevó las riendas del negocio, hasta el año 1986, que pasó a manos de mi madre, por la grave enfermedad que en ese momento sufría mi abuela. Mi abuelo, antes morir tenía un deseo, que el hijo pequeño heredara el estanco, tal y como sigue siendo hoy. Yo soy la pequeña de tres hermanos, como mi madre lo era, y aquí estoy, cumpliendo el último deseo de mi añorado abuelo, el cual espero continuar haciendo durante muchos años. A pesar de todo, yo me he criado prácticamente en este establecimiento, y le tengo mucho cariño, tanto... que me costaría mucho desprenderme de él.

 

P. ¿Desde cuándo estas trabajando en el estanco ?

R. Yo, legalmente, empecé en Octubre de 1995 con 25 años, después de haber acabado mis estudios de técnico especialista en higiene buco-dental, en Granada. Aunque se podría decir que de siempre he estado trabajando en él, ayudando a mi abuela y a mi madre. Porque aunque estuviera en Granada, la que siempre se ha encargado de hacer los pedidos de artículos de regalo, de las cuentas, de las facturas... he sido yo.

 

P. ¿Cómo eran las cosas antes de llegar el estanco a tus manos ?

R. ¡Pues, imagínate! Mi abuela era, y es una mujer analfabeta, que llevó adelante casi prácticamente sola el estanco. Iba a buscar tabaco a Berja en una borriquilla. Antes, el tabaco venía en grandes cajas de madera, pero lo que es en sí los cartones de tabaco y los paquetes sueltos, no se diferencian mucho de los hoy. Además, antes de formalizarse el pueblo y llamarse Puente del Río, el estanco recibía el antiguo nombre del pueblo, Fuente Santilla. Todavía algunos extranjeros, lo conocen por ese nombre. Tras los años, todo ha ido avanzando y la borriquilla, las cajas de madera...., han pasado a ser historia. Ahora el pedido del tabaco se hace por la red, el tabaco viene en cajas de cartón..., y la variedad de cosas que hoy puedes encontrar en un establecimiento como éste, es sorprendente.

 

P. ¿Si hubieras tenido la oportunidad de haber podido trabajar de tus conocimientos, hubieras seguido con el estanco?

R. Tuve la oportunidad de trabajar en una consulta privada con un dentista, pero si lo hacía, mi madre hubiera tenido que contratar a un empleado o empleada, o  si no, tendría que cerrado el negocio. Entonces, decidí seguir los pasos de mi madre. No me arrepiento en absoluto de haber seguido con el estanco, pero nunca dejo de preguntarme qué hubiera pasado, qué hubiera sido de mí..., si hubiera ejercido de mi profesión.


P. ¿Ya que eres propietaria de un estanco, qué tabaco fumas?

R. Ja,ja,ja... en casa no fumamos nadie. Extraño, pero cierto. No te digo que nunca lo haya probado, pero no es habitual que fume. Sólo en algunas ocasiones, en alguna reunión...., quizás de tanto verlo.

 

P. ¿Has atendido alguna vez a algún personaje famoso?

R. Aún no he tenido el placer de atender a ninguno.

  

P. ¿Recuerdas alguna anécdota que te haya pasado?

R.  La última por ejemplo, hace sólo unos  días, me pasó que estando atendiendo a un extranjero, le dio hipo y al pobre, le dio tanta vergüenza que se puso colorado. También hace ya algún tiempo, en un par de ocasiones, como tengo tan limpios los cristales, más de un cliente se ha dado un coscorrón con el cristal de la puerta.

 

P. ¿La más vergonzosa?

R.  Pues, un día cuando trabajaba mi madre, le pasó que llegó una señora con una mini falda tan corta, tan corta..., que se le veía todo, pero es que además de todo, la mujer no llevaba ropa interior, así que imagínate. Ja, ja, ja...

 

P. ¿Supongo que teniendo un negocio de este calibre te debe de entrar gente de todo tipo, recuerdas alguna en especial?

R.  La verdad, es que entra tanta, que no me suelo fijar mucho en ella.

 

P. ¿Piensas que tienes una mentalidad racista?

R. No, para nada. Si fuera racista, no atendería a la gente, porque un 50% o 40% de la gente que entra es extranjera.

 

P. ¿Cuántas o cuáles nacionalidades crees que hayan pasado por aquí?

R. ¡Puf...! A lo largo del día pasan continuamente y a saber de cuántas partes.

 

P. ¿Cómo te consideras?

R.   Me considero una mujer amable, simpática (a veces), ayudo si puedo a quien me pide que le ayude, atenta, pendiente con los clientes... Supongo que toda persona que está ante el público debe responder a ésas y a otras características de este tipo, ¿no?

 

P. ¿Qué opinas de la gente ?

R.  Como tu bien sabrás hay gente de todo tipo, gente educada, que te saluda y te dice: "buenos días", "¿qué tal?","me da.... ¿por favor ?", "gracias", y otra, en cambio, es todo lo contrario, "dame...", y que ni si quiera conocen la palabra "gracias". En algunas ocasiones, ya ni dicen nada, porque ya les tengo preparado lo que van a comprar y lo único que dicen es : "hola, adiós y / o gracias", esto es sólo a los clientes más habituales, de todos los días, con los que se podría decir que hay confianza y que son del pueblo.

 

P. ¿Y de la gente del pueblo, qué opinas ?

R. Como puedes ver, este pueblo es muy pequeño y casi todo el mundo se conoce. La gente de aquí, la mayoría, es muy trabajadora y se dedican a la agricultura, algunos muy burros, pero buenos dentro de lo que cabe... no somos mala gente.

 


Bueno, Marisol, muchas gracias por haberme concebido haberte hecho esta entrevista.


El placer ha sido mío por poder atenderte.