Rodeada de sobrinos
por
todos lados, piensa aumentar la familia en poco tiempo o, al menos, eso
espera. La verdad, es que es una
persona admirada y apreciada por muchos en el pueblo y por los de fuera
del
pueblo, además,
de ser muy querida por su familia.
Pregunta. Marisol, ¿por qué seguiste
el negocio familiar?
Respuesta. El estanco era de mi abuelo,
que falleció en 1973 a los 69 años, un día de
Reyes, cuando yo aún no había
cumplido los 4 años. A raíz de eso, ya fue mi
abuela quien llevó las riendas
del negocio, hasta el año 1986, que pasó a manos de mi
madre, por la grave
enfermedad que en ese momento sufría mi abuela. Mi abuelo, antes
morir tenía un
deseo, que el hijo pequeño heredara el estanco, tal y como sigue
siendo hoy. Yo soy la pequeña de tres hermanos, como mi madre lo
era, y aquí estoy,
cumpliendo el último deseo de mi añorado abuelo, el cual
espero continuar
haciendo durante muchos años. A pesar de todo, yo me he criado
prácticamente en este establecimiento, y le tengo mucho
cariño, tanto... que me costaría mucho
desprenderme de él.
P.
¿Desde cuándo estas
trabajando en el estanco ?
R. Yo,
legalmente, empecé en
Octubre de 1995 con 25 años, después de haber acabado mis
estudios de técnico
especialista en higiene buco-dental, en Granada. Aunque se
podría decir que de
siempre he estado trabajando en él, ayudando a mi abuela y a mi
madre. Porque
aunque estuviera en Granada, la que siempre se ha encargado de hacer
los
pedidos de artículos de regalo, de las cuentas, de las
facturas... he sido yo.
P. ¿Cómo
eran las cosas antes
de llegar el estanco a tus manos ?
R. ¡Pues,
imagínate! Mi abuela
era, y es una mujer analfabeta, que llevó adelante casi
prácticamente sola
el estanco.
Iba a buscar tabaco a Berja en una borriquilla. Antes, el tabaco
venía
en
grandes cajas de madera, pero lo que es en sí los cartones de
tabaco y los
paquetes sueltos, no se diferencian mucho de los hoy.
Además, antes de formalizarse el pueblo y llamarse
Puente del Río,
el estanco recibía el antiguo nombre del pueblo, Fuente
Santilla. Todavía algunos
extranjeros, lo conocen
por ese nombre. Tras los años, todo ha ido avanzando y la
borriquilla, las
cajas de madera...., han pasado a ser historia. Ahora el pedido del
tabaco se
hace por la red, el tabaco viene en cajas de cartón..., y la
variedad de cosas
que hoy puedes encontrar en un establecimiento como éste, es
sorprendente.
P.
¿Si hubieras tenido la
oportunidad de haber podido trabajar de tus conocimientos, hubieras
seguido con
el estanco?
R. Tuve
la oportunidad de
trabajar en una consulta privada con un dentista, pero si lo
hacía, mi
madre
hubiera tenido que contratar a un empleado o empleada, o si no,
tendría que cerrado el
negocio.
Entonces, decidí seguir los pasos de mi madre. No me arrepiento
en absoluto de
haber seguido con el estanco, pero nunca dejo de preguntarme qué
hubiera
pasado, qué hubiera sido de mí..., si hubiera ejercido de
mi
profesión.
P. ¿Ya
que eres propietaria de
un estanco, qué tabaco fumas?
R. Ja,ja,ja...
en casa no
fumamos nadie. Extraño, pero cierto. No te digo que nunca lo
haya
probado, pero
no es habitual que fume. Sólo en algunas ocasiones, en alguna
reunión....,
quizás de tanto verlo.
P.
¿Has atendido alguna vez a
algún personaje famoso?
R.
Aún no he tenido el placer
de atender a ninguno.
P. ¿Recuerdas
alguna anécdota
que te haya pasado?
R.
La última por
ejemplo, hace sólo unos días,
me
pasó que estando atendiendo a un
extranjero, le dio hipo y al pobre, le dio tanta vergüenza que se
puso colorado.
También hace ya algún tiempo, en un par de ocasiones,
como tengo tan limpios los cristales, más de un cliente se ha
dado un
coscorrón con el
cristal de la puerta.
P. ¿La
más vergonzosa?
R.
Pues, un día
cuando trabajaba mi madre, le pasó que
llegó una señora con una mini falda tan corta, tan
corta..., que se le veía
todo, pero es que además de todo, la mujer no llevaba ropa
interior, así que
imagínate. Ja, ja, ja...
P. ¿Supongo
que teniendo un
negocio de este calibre te debe de entrar gente de todo tipo, recuerdas
alguna
en especial?
R.
La verdad, es que
entra tanta, que no me suelo fijar
mucho en ella.
P. ¿Piensas que tienes una mentalidad
racista?
R. No,
para nada. Si fuera
racista, no atendería a la gente, porque un 50% o 40% de la
gente que entra es
extranjera.
P. ¿Cuántas
o cuáles
nacionalidades crees que hayan pasado por aquí?
R. ¡Puf...! A lo
largo del día pasan continuamente
y a saber de cuántas partes.
P. ¿Cómo
te consideras?
R.
Me considero una mujer
amable, simpática (a veces),
ayudo si puedo a quien me pide que le ayude, atenta, pendiente con los
clientes... Supongo que toda persona que está ante el
público debe responder a ésas y a otras
características de este tipo, ¿no?
P. ¿Qué
opinas de la gente ?
R. Como tu bien
sabrás hay gente de todo tipo,
gente educada, que te saluda y te dice: "buenos días",
"¿qué tal?","me
da.... ¿por favor ?", "gracias", y otra, en cambio, es todo lo
contrario, "dame...", y que ni si quiera conocen la palabra "gracias".
En
algunas
ocasiones, ya ni dicen nada, porque ya les tengo preparado lo que van a
comprar
y lo único que dicen es : "hola, adiós y / o
gracias", esto es sólo a los
clientes más habituales, de todos los días, con los que
se podría decir que hay
confianza y que son del pueblo.
P. ¿Y
de la gente del pueblo,
qué opinas ?
R. Como
puedes ver, este pueblo
es muy pequeño y casi todo el mundo se conoce. La gente de
aquí, la mayoría, es
muy trabajadora y se dedican a la agricultura, algunos muy burros, pero
buenos
dentro de lo que cabe... no somos mala gente.
Bueno,
Marisol, muchas
gracias por haberme concebido haberte hecho esta entrevista.
El placer ha
sido
mío por
poder atenderte.