Hubo un momento en que tenía todo en mi vida, todo, y no supe apreciarlo. Tal vez sea la vida cotidiana que no te permite verlo, pero cuando te dicen “volver a empezar” comprendes el esfuerzo que implica recopilar tu vida y razonas lo poco que disfrutaste de lo que tenías. Esta fue una de las cosas que aprendí de mi experiencia como inmigrante y argentina. Hoy por hoy, me doy cuenta que lo material no representa nada, desearía caminar por las calles de mi ciudad, volver a abrazar a mis amigos y familia, aunque eso implicara perder lo que obtuve de experiencia. Muchos no entenderían el desarraigo que se siente y que siempre permanecerá en mi vida, porque para sentirlo hay que vivirlo. A mi me pasó con mis abuelos, ellos fueron inmigrantes y españoles y nunca me di cuenta de lo que tuvieron que pasar para comenzar una nueva vida en un país desconocido y lejano. Ahora me toca vivir a mí y sentir lo mismo que ellos sintieron hace 50 años. Hoy, precisamente ahora, es cuando soy consciente de lo que pasaron.
Una de las cosas que me dijeron al llegar fue “tú lo que extrañas es a tu gente, no a tu país”. En ese momento les di la razón, pero después de un tiempo comprendí que no solo extrañaba eso, sino cosas que parecen tan simples, que pueden no tener sentido para quienes no han vivido esta situación. Tenía planeada mi vida, aunque sé que eso es difícil, y ahora me doy cuenta de que definitivamente no se puede y que hay que vivir cada día como si fuese el último, y que esto no se quede en una simple frase que repite todo el mundo.
No creo que vuelva a vivir en mi país, pero me quedará para toda la vida ese recuerdo bonito y nostálgico, a la vez, de los 15 años que pude vivir allí con mi familia y con mis abuelos, a quienes espero con ansias volver a ver; y tampoco puedo dejar de acordarme de mis amigos, que sé que nunca me van a olvidar, ni yo a ellos, porque cada uno dejó en mí un recuerdo y una enseñanza; y, en definitiva, nunca se me podrán borrar de mí las experiencias que me tocaron vivir y que hoy forman la esencia de mi persona.