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Expresión latina y antónimo de ‘a priori’ que se refiere a conocimientos que han sido adquiridos a través de la experiencia. En ese sentido cabe destacar que todas las filosofías empiristas sólo admiten conocimientos a posteriori, al contrario que otras filosofías, como el racionalismo por ejemplo, para quienes la razón posee ideas innatas a partir de las cuales se derivan el resto de conocimientos.
Expresión latina que se utiliza para designar a todo aquello que no procede de la experiencia y que es independiente de ella, como, por ejemplo, las ideas innatas. En Kant lo a priori posee también el carácter de necesario, por cuanto las categorías y los juicios a priori son absolutamente necesarios para poder formular leyes universales. Kant considera que la ética como disciplina del saber tiene que ser a priori, es decir, no acudir a la experiencia personal o histórica para establecer una ley universal (el imperativo categórico) de la moralidad.
Literalmente, lo que niega la tesis. Se trata, en suma de un juicio o enunciado que se plantea como negación de un primer término o enunciado llamado tesis. Por ejemplo, tesis: el Universo fue creado desde la nada; antítesis: el universo ha existido siempre; por tanto, nunca ha sido creado.
Etimológicamente procede de la partícula privativa ‘a’ (que significa ‘no’ o ‘carente de’) y del sustantivo ‘poros’ (salida). En filosofía se usa para nombrar un problema sin solución aparente. La razón de que no exista una respuesta satisfactoria a la aporía consiste en que no se han formulado convenientemente las premisas del argumento o en que se han confrontado enunciados contradictorios entre sí, por lo que no puede derivarse ninguna conclusión lógica de dicha argumentación. Un ejemplo de aporía: ¿puede un ser omnipotente crear una roca tan grande que no la pueda levantar?
Aprehender significa literalmente ‘tomar’, ‘coger’, y de una manera más específica en lo relativo al conocimiento, "captar, cogiendo o atrapando las propiedades de los objetos". De una manera genérica podemos decir, pues, que la aprehensión es una propiedad de la facultad de la percepción, ya sea ésta puramente sensorial, ya sea intelectual.
Noción relacionada con la Teoría del Conocimiento y con el concepto de verdad. Dentro de la epistemología se distinguen dos tipos de certezas: la objetiva y la subjetiva. La primera se aplica en el campo de las ciencias formales (matemáticas, lógica, etc.), y designa la convicción sobre la verdad de ciertos enunciados como axiomas, tautologías, etc., los cuales son verdaderos por su propia definición. Llamamos certeza subjetiva, en cambio, a la percepción mental de que determinados hechos son verdaderos, por cuanto resultan evidentes en sí mismo o pueden ser demostrados mediante procedimientos racionales.
Conocer un objeto o acción significa que somos capaces de explicar qué es o en qué consiste dicho objeto o acción. Existen diversos tipos de conocimiento: - Científico: poder explicar satisfactoriamente cuáles son las causas de un fenómeno. - Matemático: poder derivar cualquier enunciado matemático de principios o axiomas superiores, cuya verdad está establecida de antemano. - Intuitivo: relativo a la intuición. Consiste en conocimientos que percibimos como verdaderos en sí mismos sin necesidad de demostración, ya que son absolutamente evidentes por sí solos. El conocimiento se distingue de la creencia y la opinión en su mayor grado de certeza y objetividad. Una condición básica del conocimiento es su objetividad, esto es, válido para todos los seres humanos racionales, ya que está fundado en principios científicos.
En su sentido originario, la dialéctica es el arte del diálogo. Puesto que en todo diálogo hay dos o más posturas contrapuestas y diferentes entre sí, la dialéctica es, en principio, la ‘técnica’ o arte de la discusión donde existe una confrontación de opiniones con el fin de llegar a un acuerdo en el desacuerdo. Hegel confirió un nuevo carácter al concepto ‘dialéctica’, entendiéndolo como un método de acceso a la realidad, ya que ésta es dialéctica en sí misma. Marx, y tras él toda la filosofía marxista, entendieron la dialéctica desde un punto de vista materialista e histórico. Según esta filosofía, la historia se despliega dialécticamente a través de sucesivos momentos que van negando (antítesis) los estadios anteriores (tesis), hasta culminar en un estadio superior (síntesis) que engloba, superándolos, el conjunto de todos momentos históricos anteriores.
En su significado más genérico, es el conjunto de ideas o creencias mantenidas y defendidas por un grupo social (los intelectuales, por ejemplo), político (un partido o una asociación electoral), religioso (los cristianos, los musulmanes...) o ideológico (los defensores de la pena de muerte, los pacifistas, etc.). En su sentido puramente religioso, las reglas de conducta, los mandamientos y los libros sagrados o interpretaciones sacerdotales de una religión cualquiera.
El origen etimológico del término procede del griego, donde ‘dogma’ designaba los principios fundamentales de una doctrina, los cuales eran considerados como verdaderos en sí mismos y sin posibilidad de someterlos a ninguna crítica o refutación. Durante la Edad Media, el término fue utilizado en la teología cristiana con el significado de proposición verdadera de la que nunca cabe dudar, bien porque ha sido revelada por Dios a los hombres, bien porque ha sido considerada así por la Iglesia católica en razón de una iluminación divina. Actualmente se considera dogmática cualquier teoría que se considere en posesión de la verdad absoluta, sin admitir crítica alguna a los principios en los que se sustenta, y sin permitir un diálogo constructivo con otras teorías contrarias en aras de alcanzar acuerdos entre ellas acerca de sus divergencias teóricas. Por tanto, un dogmático –en lenguaje coloquial– es alguien que cree estar en posesión de la verdad, a la cual considera única y exclusiva.
Proviene del término latino ‘dubitare’. En su sentido genérico, el vocablo ‘duda’ expresa la incertidumbre entre la aceptación o no de uno o más juicios, decisiones, actitudes, hechos... La duda puede ser intelectual (cuando no se conoce la certeza de algo), ética (cuando nos planteamos qué elegir entre varias opciones morales) o existencial (dudar si actuar o no en determinadas circunstancias). En Ética la duda está relacionada especialmente con la cuestión de los dilemas morales, es decir, con problemas de decisión cuando entran en conflicto entre sí dos o más valores morales entre los que tenemos que optar.
La palabra ‘emoción’ proviene del verbo latino ‘emovere’, que significa agitar, sacudir. La emoción es un concepto psicológico que designa un estado de la afectividad. Se caracteriza por ser una reacción intensa afectiva que va acompañada de alteraciones corporales; por ejemplo, cuando nos enfadamos fruncimos la frente; si vemos a la persona amada imprevistamente, enrojecemos; se nos eriza el vello si sentimos miedo... Las emociones son, pues, reacciones psicobiológicas que expresan sentimientos. Se diferencian de éstos en que son más breves en el tiempo aunque más intensas mientras duran. Existen dos tipos generales de emociones: las primarias, que son de naturaleza instintiva y comunes a todos los seres humanos (por ejemplo, el enfado colérico); y las secundarias, que obedecen a un aprendizaje cultural (emociones estéticas, intelectuales, etc.), y ya no son propiamente universales, puestos que están determinadas por las tradiciones de cada cultura. Dentro de la ética, el concepto de emoción se encuentra relacionado con la teoría del emotivismo moral.
Del griego epoché (interrupción). Dentro de la filosofía el concepto suele traducirse como ‘suspensión del juicio’, es decir, ante la imposibilidad de afirmar o negar algo, decidimos suspender nuestro juicio sobre la verdad de ese ‘algo’, ya que no tenemos razones suficientes ni en uno ni en otro sentido. En la Antigüedad, el término fue utilizado fundamentalmente por la escuela escéptica (Pirrón, Sexto Empírico...), para quien resultaba imposible alcanzar ningún conocimiento verdadero u objetivo sobre la realidad. Por ello, debemos abstenernos de emitir juicios definitivos (epojé) acerca de la naturaleza y el conocimiento. Dentro de la filosofía del siglo XX, el término fue retomado por Husserl, quien lo tradujo como ‘poner entre paréntesis’, es decir, ni afirmar ni negar ciertas doctrinas sobre las que no puede alcanzarse un conocimiento puramente objetivo.
Noción relacionada con el concepto de intuición. Así, se entiende por evidente cualquier enunciado que no precisa de demostración para ser percibido como verdadero de una manera directa e inmediata. Hablamos de evidencia sensorial o material cuando un objeto o realidad se nos presenta en nuestra mente como ‘real’ y ‘verdadero’, sin que sea necesario proceder a ningún tipo de razonamiento para probar su realidad o verdad.
Término que proviene del vocablo latino ‘factum’ (hecho). En general, se denomina fáctico a todo enunciado o proposición que verse sobre hechos empíricos, en contraposición a otros que traten sobre lo teórico o lo imaginativo. Las doctrinas empiristas del conocimiento afirman que nuestro saber queda reducido a lo fáctico, esto es, al puro conocimiento de hechos. Dentro de la ética, Hume y Moore aludieron a la imposibilidad de considerar los juicios morales como juicios fácticos, ya que los conceptos de la moral no se refieren al ‘ser’ de la naturaleza, sino al ‘deber ser’ de la moralidad, y por tanto no son juicios de conocimiento. Otras teorías éticas, como el emotivismo y el intuicionismo insistieron sobre esa importante distinción.
Etimológicamente significa: algo que está situado debajo de... Antiguamente se utilizó el término dentro de los estudios lógicos, y sirvió para designar cualquier enunciado que antecediera a otro, siendo este último una consecuencia derivada de aquel. Sin embargo, en la actualidad, su significado es otro: hipótesis es una suposición teórica previa que se acepta como verdadera sin cuestionarla en un principio, con el fin de comprobar luego su verdad a través de un procedimiento científico o racional. Si los procedimientos de comprobación la verifican, dejará de ser hipótesis y se convertirá provisionalmente en ley científica; en cambio, si la refutan deberá ser abandonada. Mientras no se produzcan o la verificación o la refutación, continuará siendo una suposición teórica sin más.
Concepto con una pluralidad de significaciones, de cuyo estudio y clarificación se ocupan disciplinas como la filosofía, la psicología, la antropología, etc. Dentro de la Teoría del conocimiento, designamos genéricamente como idea cualquier contenido de la mente en donde intervenga el razonamiento o el pensamiento. Es decir, una representación o imagen abstracta, ya que las ideas no son propiamente materiales. Cuando hablamos de ‘ideas’ en plural, nos referimos al conjunto de pensamientos, creencias, opiniones y forma de ver el mundo que posee un individuo. Es decir, como un sinónimo de ‘ideología’. Igualmente suele utilizarse el sustantivo ‘idea’ con una significación cercana a opinión, creencia o juicio formado con respecto a algo (‘tengo una ligera idea del asunto’, por ejemplo). De igual manera, a veces sustituye semánticamente a conocimiento (en el sentido de ‘idea verdadera’ o de ‘no tener ni idea’). También significa poseer un esquema mental para llevar a la práctica o realizar algo que previamente se ha pensado.
El significado etimológico de introspección es el de mirar o indagar dentro de uno mismo. El concepto se utiliza tanto en psicología como en filosofía. Se trata de un proceso y de un método mediante los cuales la conciencia personal analiza sus propios contenidos para determinar cuáles son las características que los configuran y cuáles son los procesos internos mediante los que accedemos a ese conocimiento. Expresado en términos coloquiales: la introspección consiste en mirar dentro de nosotros mismos para descubrir cómo somos, qué sentimos y de qué naturaleza son nuestros conocimientos. En la Historia de la Ética la introspección como método ha sido utilizada fundamentalmente por las corrientes defensoras de la ley natural y por el intuicionismo moral.
Concepto filosófico y científico que sirve para designar la aprehensión de un objeto o de un conocimiento sobre ese objeto de una manera directa e inmediata. Hablamos de conocimiento intuitivo cuando captamos la evidencia de su verdad sin necesidad de recurrir a algún tipo de demostración. Dicho con otras palabras, la intuición es la facultad del conocimiento que nos permite saber que algo es verdadero sin necesidad de justificarlo mediante algún procedimiento lógico o científico. Por ejemplo, si yo afirmo "el mundo existe", me encuentro con la sorprendente paradoja de que no hay manera de demostrar que esa afirmación sea absolutamente cierta por ningún procedimiento lógico o científico, ya que siempre puedo encontrar argumentos lógicos –válidos formalmente– que demuestren la posibilidad de que la percepción del ‘mundo’ tal vez sea una construcción imaginativa de una mente que los piensa. Sin embargo, yo percibo de una manera inmediata la evidencia de que esa afirmación es absolutamente cierta, independientemente de que la pueda demostrar mediante procedimientos lógicos. ¿Cómo conozco esa verdad inmediata? Por intuición. A lo largo de la historia de la filosofía han sido muchos los pensadores que han acudido a la intuición como forma de explicar la evidencia de ciertos conocimientos. En el terreno de la Ética, la intuición ha sido utilizada por los partidarios de la ley natural como fundamento de las normas morales, ley que es captada como verdadera de una manera intuitiva. Corrientes éticas como el emotivismo, el intuicionismo moral o el iusnaturalismo han defendido que la validez de las leyes morales es percibida intuitivamente y no de forma racional. Otras corrientes, en cambio, como el relativismo ético han cuestionado la validez de la intuición en el ámbito moral.
La palabra ‘mayéutica’ procede del griego (maieutiké), y significa literalmente ‘arte de partear’ o dar a luz. Platón usa este término para referirse al método socrático que consistía en ayudar a engendrar los pensamientos en el alma del interlocutor, de igual manera que las parteras ayudan a parir a las mujeres. La mayéutica socrática consiste en lo siguiente: a través de una serie de preguntas y respuestas, el interlocutor se da cuenta, por sí mismo, la perplejidad a la que conducen sus respuestas. De esa manera, se ve obligado a rechazar sus creencias o conocimientos previos equivocados, y a buscar otras respuestas más satisfactorias. Así, cada uno va descubriendo en sí mismo y por sí mismo la verdad que se oculta en su alma. Podría decirse entonces que la mayéutica consiste en el método gracias al cual una persona descubre, da a luz o alumbra en sí mismo la verdad de alguna cosa.
Objetividad proviene de ‘objeto’, y designa un modo de ser de la realidad: decimos que un hecho es objetivo cuando se corresponde con la realidad. Algunos autores, sin embargo, prefieren entender la objetividad de otro modo: así, se dice que una proposición o juicio son objetivos cuando pueden ser considerados como verdaderos o ciertos por todos, es decir, cuando se trata de un juicio universal. Por contra, lo subjetivo sería lo que es evidente exclusivamente para un individuo determinado. Hablamos de conocimiento objetivo cuando nos referimos al conocimiento científico o racional, esto es, a aquel que cumple las normas establecidas por la comunidad científica para ser considerado como conocimiento verdadero.
Proviene del vocablo latino ‘opinio’, cuya significación era la de suposición o creencia. En el lenguaje cotidiano, el término se utiliza como sinónimo de creencia, más o menos fundada en alguna suerte de conocimiento, aunque con clara conciencia de que el conocimiento del hecho o idea de la que se opina es manifiestamente insuficiente. Por ello, en el lenguaje común, se distingue con claridad entre las expresiones ‘yo sé’ y ‘yo opino que...’ En los últimos tiempos, la voz ‘opinión’ está siendo utilizada en una nueva acepción: la de expresar nuestras ideas o sentimientos subjetivos acerca de una cuestión sobre la que emitimos un juicio valorativo. En la Historia de la Filosofía, el término ‘opinión’ (doxa, en griego) fue utilizado por Platón para designar a un tipo de saber –que no es objetivo, sino tan sólo aproximado– que se encuentra a medio camino entre el conocimiento y la ignorancia.
Se designa con ese término sociológico las creencias y las ideas que un amplio conjunto de ciudadano posee sobre ciertos temas o cuestiones que los medios de comunicación han difundido bajo la forma de debate público. La llamada ‘opinión pública’ es tenida muy en cuenta por los partidos políticos de cara a sus citas electorales, y también por las grandes empresas, que intentan convencerla de la calidad y precio de sus productos a través de la publicidad.
Vocablo que proviene del término griego ‘paradoxos’, que significa ‘contrario a la opinión o al sentido común’. En lenguaje coloquial expresa un enunciado o un argumento que sorprende porque incluye o plantea una contradicción. Por ejemplo, la conocida como paradoja de Epiménides, que reza así: "Epiménides, el cretense, afirma que todos los cretenses mienten". Si afirmo que dicho enunciado es verdad, caigo en contradicción puesto que al menos hemos de aceptar que Epiménides ha dicho una verdad: que todos los cretenses, incluido él mismo, mienten. Si afirmo que es mentira (esto es, digo que los cretenses dicen la verdad), caigo igualmente en contradicción porque Epiménides, que es cretense, entonces miente.
Literalmente, problema falso (en griego ‘pseudo’ significa precisamente falso). Término utilizado fundamentalmente por la Filosofía analítica y el neopositivismo para referir los falsos problemas filosóficos o científicos derivados de un uso incorrecto del lenguaje (ya sea éste lógico, ya sea el natural). Al no ser conscientes de ese mal uso, surge un aparente problema sin serlo realmente, ya que desaparece en cuanto procedemos a analizar correctamente el lenguaje utilizado y descubrimos su mal uso o formalización.
Con ese nombre genérico se conoce a la tendencia filosófica o psicológica que intenta interpretar todos los hechos y conocimientos exclusivamente como reacciones psíquicas. Dicho de otra manera, el psicologismo consiste en interpretar la realidad (o al menos su conocimiento) como un conjunto de manifestaciones o actos psíquicos. De una manera más amplia, catalogamos también como psicologismo a las teorías que otorgan a la psicología el papel de ciencia principal a la cual deben subordinarse el resto de los conocimientos.
Procedente del griego (synthesis: composición, acción de reunir o combinar), el concepto ‘síntesis’ designa |