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Dilemas
Pues bien, vamos a proponerte que te pongas en el lugar de un hombre joven que vive en un país subdesarrollado y que ve como él y su familia pasan hambre en medio de la pobreza más extrema. Sabe, bien porque lo ha visto en televisión o en revistas, bien porque otros se lo han contado, que en el mundo desarrollado existe la posibilidad de encontrar trabajo y ganar dinero, aun siendo un inmigrante en situación irregular. Si consigue llegar, piensa, podría solucionar los problemas de su familia, o incluso ir llevándosela poco a poco hacia su nuevo hogar. Sabe que tiene poco que perder, porque en esas condiciones de pobreza en las que vive, incluso la vida no vale nada. Pero aún le queda la esperanza de huir de la pobreza... Si tú estuvieras en esa situación ¿te arriesgarías a perder todo, incluso tu vida, para lograr entrar en un país desarrollado? ¿O no: buscarías otros medios en tu propio país?
Sin embargo, existen personas que realizan una gran labor en la ayuda al desarrollo, sobre todo cooperando como voluntarios en proyectos patrocinados por organizaciones internacionales o por ONG. Muchas de esas personas renuncian a sus vacaciones y durante ellas se van a trabajar gratis a algún país pobre. De esa manera, no sólo ayudan, sino que también conocen sobre el terreno las necesidades que poseen esas poblaciones. Sin embargo, tomar una decisión de ese tipo no es nada fácil. Después de un año de trabajo duro, renunciar a unas bien merecidas vacaciones resulta poco menos que heroico. A veces, nos consolamos diciéndonos que, al fin y al cabo, nuestra pequeña ayuda en ese país no va a cambiar en esencia nada y que tal vez ese esfuerzo no merezca la pena para obtener tan pobres resultados. Si se te planteara la oportunidad, ¿irías como voluntario/a o decidirías ayudar económicamente y te irías a la playa a disfrutar de tus vacaciones?
Según los reportajes publicados, las condiciones de explotación laboral que se producían en esas fábricas eran escandalosas. De esa manera, las empresas conseguían fabricar el producto a un precio mucho menor que el que tendrían que pagar si esas prendas se hubiesen fabricado en países con legislaciones respetuosas con los Derechos Humanos y protectoras de los derechos laborales y sindicales de los trabajadores. Algunas de estas multinacionales se justificaron, argumentando que ellos no fabricaban directamente las prendas, puesto que concedían la patente a empresas nacionales de esos Estados (es decir, subcontrataban la fabricación), las cuales se encargaban de todo el proceso. Según ellas, ignoraban que en esas fábricas trabajasen niños y que fueran vulnerados sistemáticamente los derechos laborales; al parecer, se enteraron por la prensa de la explotación económica y personal de sus trabajadores. Si tú tuvieras constancia de que una empresa multinacional de ropa deportiva acude a esas prácticas, ¿comprarías ropa de esa marca, aunque fuese más barata y te gustasen especialmente las prendas que fabrica? Justifica moralmente tu opción.
Imagínate que tu pareja quiere adoptar un niño del Tercer Mundo con el fin de ayudarle a salir de la pobreza y la explotación. Tú, en cambio, no lo deseas porque ya tienes dos hijos, y la situación económica de la familia no es demasiado boyante. Ella insiste y apela a tu conciencia solidaria. ¿Cómo resolverías tú ese conflicto familiar?
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