Índice Alfabético
Índice Temático
Dilemas Morales
Atividades Didácticas
Comentarios de Texto
Bibliografía

 

 

Subdesarrollo y pobreza 

 

 

 

Dilemas

 

Un buen método para comprender las actitudes de los demás y poder valorarlas moralmente es intentar ponerse en su lugar y ver el problema, no desde nuestro punto de vista, sino desde el suyo, analizando todas las variables para poder comprender por qué actúan de una determinada manera.

Pues bien, vamos a proponerte que te pongas en el lugar de un hombre joven que vive en un país subdesarrollado y que ve como él y su familia pasan hambre en medio de la pobreza más extrema. Sabe, bien porque lo ha visto en televisión o en revistas, bien porque otros se lo han contado, que en el mundo desarrollado existe la posibilidad de encontrar trabajo y ganar dinero, aun siendo un inmigrante en situación irregular. Si consigue llegar, piensa, podría solucionar los problemas de su familia, o incluso ir llevándosela poco a poco hacia su nuevo hogar.

Sabe que tiene poco que perder, porque en esas condiciones de pobreza en las que vive, incluso la vida no vale nada. Pero aún le queda la esperanza de huir de la pobreza...

Si tú estuvieras en esa situación ¿te arriesgarías a perder todo, incluso tu vida, para lograr entrar en un país desarrollado? ¿O no: buscarías otros medios en tu propio país?

 


 

 

Muchas veces somos pesimistas y pensamos que realmente nosotros no podemos hacer nada concreto para remediar las situaciones de pobreza de gran parte del mundo, salvo quizás la de entregar de vez en cuando un donativo económico que nos calme un poco el sentimiento de culpa.

Sin embargo, existen personas que realizan una gran labor en la ayuda al desarrollo, sobre todo cooperando como voluntarios en proyectos patrocinados por organizaciones internacionales o por ONG. Muchas de esas personas renuncian a sus vacaciones y durante ellas se van a trabajar gratis a algún país pobre. De esa manera, no sólo ayudan, sino que también conocen sobre el terreno las necesidades que poseen esas poblaciones.

Sin embargo, tomar una decisión de ese tipo no es nada fácil. Después de un año de trabajo duro, renunciar a unas bien merecidas vacaciones resulta poco menos que heroico. A veces, nos consolamos diciéndonos que, al fin y al cabo, nuestra pequeña ayuda en ese país no va a cambiar en esencia nada y que tal vez ese esfuerzo no merezca la pena para obtener tan pobres resultados.

Si se te planteara la oportunidad, ¿irías como voluntario/a o decidirías ayudar económicamente y te irías a la playa a disfrutar de tus vacaciones?

 


 

 

Hace algunos años, la prensa internacional denunció que grandes empresas multinacionales (entre ellas, algunas de las grandes marcas de ropa y zapatillas deportiva) utilizaban a niños en sus fábricas instaladas en países del Tercer Mundo.

Según los reportajes publicados, las condiciones de explotación laboral que se producían en esas fábricas eran escandalosas. De esa manera, las empresas conseguían fabricar el producto a un precio mucho menor que el que tendrían que pagar si esas prendas se hubiesen fabricado en países con legislaciones respetuosas con los Derechos Humanos y protectoras de los derechos laborales y sindicales de los trabajadores.

Algunas de estas multinacionales se justificaron, argumentando que ellos no fabricaban directamente las prendas, puesto que concedían la patente a empresas nacionales de esos Estados (es decir, subcontrataban la fabricación), las cuales se encargaban de todo el proceso. Según ellas, ignoraban que en esas fábricas trabajasen niños y que fueran vulnerados sistemáticamente los derechos laborales; al parecer, se enteraron por la prensa de la explotación económica y personal de sus trabajadores.

Si tú tuvieras constancia de que una empresa multinacional de ropa deportiva acude a esas prácticas, ¿comprarías ropa de esa marca, aunque fuese más barata y te gustasen especialmente las prendas que fabrica? Justifica moralmente tu opción.

 


 

 

¿Estarías dispuesto o dispuesta a compartir parte de lo que te sobra (parte de tu paga, renunciar a comprar ropa de marca y cara, dedicar tu tiempo libre a trabajar para una ONG, etc.) para intentar remediar la pobreza existente en el mundo? ¿O piensas tal vez que con actitudes individuales no se resuelve nada y que esa tarea debiera ser misión exclusiva del Estado (al fin y al cabo, los ciudadanos ya pagan impuestos, una parte de los cuales se dedican a la ayuda al desarrollo de los países pobres)?

 


 

 

Una de las formas más originales de solidaridad que en los últimos tiempos están poniendo en marcha algunas ONG, consiste en la adopción de niños pertenecientes al Tercer Mundo por parte de familias que viven en el mundo desarrollado y que pueden ofrecer a estos niños una calidad de vida que garantice su dignidad humana, lo cual no es posible en sus países de origen. Si antes eran muchas las familias españolas que adoptaban niños provenientes de naciones latinoamericanas o asiáticas con graves problemas sociales a causa de la infertilidad, ahora son otras familias (que ya tienen hijos propios) las que han optado por la adopción como una medida de solidaridad.

Imagínate que tu pareja quiere adoptar un niño del Tercer Mundo con el fin de ayudarle a salir de la pobreza y la explotación. Tú, en cambio, no lo deseas porque ya tienes dos hijos, y la situación económica de la familia no es demasiado boyante. Ella insiste y apela a tu conciencia solidaria. ¿Cómo resolverías tú ese conflicto familiar?

 


 

 

Imagínate que eres empresario y que tienes que contratar a un obrero para una de tus empresas. Se presentan al puesto de trabajo dos candidatos: uno español y el otro latinoamericano, con todos sus papeles en regla para vivir y trabajar en España. El español lleva parado bastante tiempo; el latinoamericano tiene en su país a una familia numerosa a la que debe enviarle dinero para que puedan vivir dignamente. Los dos tienen una cualificación profesional semejante. ¿A quién de los dos elegirías y por qué motivo?

 


Inicio de página

Volver a Índice y Secciones