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Ser humano

 

 

 

Dilemas

 

La existencia de numerosas y diversas culturas en el mundo plantea a menudo problemas de convivencia entre las mismas. Hay que tener en cuenta que las costumbres sociales de cada una de ellas se inspiran en sucesos históricos que determinaron la evolución social de esas comunidades y que, por tanto, están basadas en su tradición cultural e histórica.

Sin embargo, el hecho de que ciertas costumbres tengan una base tradicional no justifica sin más el que dichas costumbres puedan atentar contra los derechos básicos de las personas, derechos esenciales que han sido reconocidos expresamente por todos los Estados que forman parte de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Por ejemplo, en muchas culturas, el derecho a la igualdad de las mujeres no está reconocido, produciéndose de hecho situaciones de injusticia que son admitidas por las religiones o por las tradiciones dominantes en esas sociedades. Igualmente sucede con la marginación de ciertas castas en otras culturas, o con los derechos a la educación y a la formación, no reconocidos para ciertos colectivos sociales en determinados Estados.

Ese hecho plantea a menudo un dilema moral de significativa importancia: ¿debemos ser respetuosos con las culturas intolerantes por el mero hecho de que se apoyan en tradiciones religiosas, culturales o históricas dominantes durante muchos siglos? O al contrario, ¿debemos combatir cualquier tipo de discriminación humana, independientemente del respeto debido a otros pueblos y a otras formas de entender la vida? Esta última actitud, ¿podrá ser considerada como una injerencia en asuntos internos a culturas diferentes a la nuestra, es decir, como una forma de etnocentrismo, practicado históricamente tan a menudo por la civilización occidental? En todo caso, ¿hasta dónde debe llegar nuestro respeto, es decir, cuál es el límite que debemos establecer?

Trata de contestar moralmente a las cuestiones planteadas en ese dilema.

 


 

 

Hablando de civilizaciones, ¿consideras moral o inmoral que una civilización mucho más desarrollada imponga sus modos de vida y sus creencias a otra civilización más atrasada tecnológicamente, bajo la coartada de que así se asegura mejor su bienestar económico y material, aunque al principio los individuos de esa civilización menos desarrollada se resistan a aceptar los nuevos modos de vida, porque desconocen los beneficios futuros que les van a reportar (esto último es lo que afirman los nuevos colonizadores de la globalización)? Si tú te encontraras en ese caso, ¿aceptaría una nueva cultura impuesta, aunque gracias a ella mejoraras tus condiciones materiales de existencia o te rebelarías contra esa imposición cultural? ¿Por qué?

 


 

 

Hace poco tiempo el Papa Juan Pablo II pidió perdón públicamente por la actuación de la Inquisición en contra de Galileo, humanista del siglo XVII (fue obligado a retractarse, bajo amenaza de penas muy severas, de que la tierra se movía alrededor del sol, puesto que según la Iglesia ese hecho estaba en contra de lo que decían las Santas Escrituras), y también por los errores y los abusos de poder que la Iglesia hubiera cometido en épocas pasadas.

Muchos humanistas actuales rechazaron -en nombre de Galileo- el perdón, argumentando que lo que tiene que hacer ahora la Iglesia es cambiar realmente su doctrinas discriminatorias con respecto a las mujeres, a los homosexuales, etc., si quiere ser coherente con el perdón que demandado a la sociedad por sus errores del pasado. Otros humanistas, en cambio, admitieron el gesto del Papa católico como un ejercicio de buena voluntad, aunque haya se haya producido varios siglos después.

Si a ti te pidieran opinión al respecto, ¿admitirías o rechazarías ese perdón? ¿Por qué causas?

 


 

 

El amor a la humanidad es un sentimiento humano, que expresa solidaridad, fraternidad y buena voluntad. Mayoritariamente los hombres lo sentimos de una manera natural, puesto que nuestra razón nos determina hacia ese amor al género humano.

Ahora bien, muchas veces ese amor a la humanidad choca contra el amor que nos tenemos a nosotros mismos (egoísmo). ¿Debo sacrificarme para ayudar a los demás, aunque yo me perjudique gravemente? ¿Hasta dónde debe llegar mi altruismo a favor de la humanidad? ¿Qué harías tú si te vieras en un dilema similar?

 


 

 

Si un día vas por la calle y alguien te echa una maldición o un mal de ojo, y a partir de ese día comienzan a sucederte desgracias, ¿irías si pudieras a la consulta de una persona que dice tener poderes y que cura ese mal de espíritu, aun en el caso de no creer en esas cosas y por si acaso? ¿O pensarías que todo eso es casualidad? ¿O, tal vez, que te has obsesionado con la cuestión y eso hace que todo te salga mal porque previamente estás convencido de que las cosas que haces o que intentas no pueden salir bien?

¿Crees realmente en el poder espiritual de algunas personas?

 


 

 

Una de las cuestiones típicas de la alienación es el hecho de que el alienado no se reconoce como tal e, incluso, alcanza la felicidad personal dentro de su alienación. Por ejemplo, existen muchas personas captadas por sectas que dicen sentirse libres dentro de ellas y que afirman ser totalmente felices. Por supuesto que tales actitudes revelan un desconocimiento sobre los mecanismos alienadores llevados a cabo por esos grupos con el fin de lograr el convencimiento y la sumisión de los nuevos adeptos.

Un dilema moral que frecuentemente se presenta relacionado con esta cuestión es el siguiente: ¿tenemos derechos a ‘desalienar’ a esa persona, aun a costa de hacerle perder su felicidad personal, o, al contrario, debemos dejarlo tal y como está puesto que sinceramente dice estar feliz, aunque nosotros sepamos que se trata de una ‘felicidad falsa’?

Si ese caso le sucediese a un amigo tuyo, ¿qué harías tú y por qué?

 


 

 

Lee detenidamente el siguiente texto de F. Nietzsche, perteneciente a su libro Ecce Homo, buscando previamente en un diccionario el significado de los conceptos que desconozcas:

"La palabra ‘superhombre’, que designa un tipo de óptima constitución, en contraste con los hombres ‘modernos’, con los hombres ‘buenos’, con los cristianos y demás nihilistas -una palabra que, en boca de Zaratustra, el aniquilador de la moral, se convierte en una palabra muy digna de reflexión- ha sido entendida en casi todas partes, con total inocencia, en el sentido de aquellos valores cuya antítesis se ha manifestado en la figura de Zaratustra, es decir, ha sido entendida como un tipo ‘idealista’ de una especie superior de hombre, mitad ‘santo’, mitad ‘genio’... Otros doctos animales con cuernos me han achacado, por su parte, darwinismo...

...Se me tendrá que perdonar el que yo no sienta curiosidad alguna por las recensiones de mis libros, sobre todo por las de periódicos. Mis amigos, mis editores lo saben y no me hablan de ese asunto".

 

Imagínate que te sucede algo parecido a lo que cuenta Nietzsche en el fragmento de Ecce Homo: tú acabas de publicar una obra (un libro, un disco, una exposición de pinturas, etc.) y los periódicos malinterpretan tu obra, llamándote ‘neonazi’ y otras lindezas semejantes. ¿Qué harías en ese caso? ¿Denunciarlos por injurias? ¿Escribir una carta al director exigiendo el ‘derecho de réplica’, y explicando detenidamente cuál es el sentido de tu obra? ¿Despreciarlos como hacía Nietzsche, y seguir como si tal cosa?

Explica detalladamente las razones que te moverían a actuar de una u otra manera.

 


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