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 Inmigración y racismo

 

 

 

Dilemas

 

Muchos pensadores acusan a los medios de comunicación de fomentar actitudes etnocéntricas, ya sea por presentar siempre una visión del mundo desde la perspectiva cultural dominante, ya sea por mostrar como ‘ideal de vida’ un modo de comportamiento ajustado a nuestras creencias y costumbres.

Por ejemplo, en nuestro país critican a los directores de televisión por programar exhaustivamente películas estadounidenses y, en menor medida, europeas, y por no prestar ninguna atención a otras filmografías no occidentales. De esa manera, muchos espectadores, -inconscientemente- tienden a considerar que sus formas de vida son las ‘normales’ y que otras costumbres diferentes a las de la civilización occidental son ‘atavismos’, ‘formas culturales retrasadas’, ‘rarezas’, etc...

Los directores se defienden afirmando que programan lo que pide la audiencia, ya que ellos se deben al público. Sin embargo, el director de Televisión Española (que es una cadena pública y no privada) está obligado por ley a que esa televisión sea un medio de interés social, a través del cual se difunda la cultura y los valores democráticos, entre ellos, el respeto por la diversidad cultural... Uno de ellos afirmó que esa sería la ‘situación ideal’, pero que en la práctica es irrealizable, ya que Televisión española debe competir con las cadenas privadas por la cuota de audiencia con el fin de captar más recursos económicos de la publicidad y, de esa manera, gastar menos dinero (que sale mayoritariamente de los contribuyentes, claro).

Si tú fueras el director de Televisión española, ¿dedicarías programas a la difusión de otras culturas en tiempo de máxima audiencia, o en cambio programarías películas occidentales que tengan gran éxito entre un público mayoritario y a través de las cuales se muestren nuestras formas de vida y nuestra manera de interpretar el mundo, ignorando, salvo rarísimas excepciones, las de otras culturas? ¿Lo tratarías de justificar también con la cuestión de los impuestos? ¿Piensas realmente que Televisión española debe competir con las privadas, aunque sea emitiendo los llamados ‘programas basura’?

 


 

 

En una novela del escritor inglés del siglo XIX, Charles Dickens, titulada La casa sombría, se plantea un tema moral de gran trascendencia. Uno de los personajes, la señorita Jellyby, se dedica a cuidar obsesivamente a los nativos de un país africano, mientras desatiende o apenas presta atención a los necesitados de su propio país. El narrador critica esa actitud y afirma que las primeras obligaciones morales de una persona están para con su propia familia; después, para con los desfavorecidos de su pueblo o de su país, y sólo finalmente para con los que no pertenecen a nuestra sociedad.

La señorita Jellyby alega que cuida de esos africanos porque son los que mayormente lo necesitan, mucho más que las personas cercanas de su propia sociedad que también sufren necesidades...

Si tú tuvieras que intervenir en el debate sobre ese dilema, ¿qué posición defenderías?

 


 

 

Es frecuente que, en muchas ocasiones, entren en conflicto nuestros sentimientos morales con la legalidad vigente del país donde residimos. Por ejemplo, casi todos nosotros conocemos inmigrantes que viven en España en situación irregular, sin papeles para trabajar ni para residir en nuestro país. Muchas veces tenemos sentimientos de piedad para con ellos, puesto que observamos las necesidades y la falta de recursos para vivir que padecen. Quisiéramos ayudarlos, pero generalmente no sabemos cómo.

Imagínate que tienes un trabajo ocasional que ofrecer a alguien (por ejemplo, pintar la casa). ¿Se lo darías a un inmigrante sin papeles, aun a riesgo de exponerte a sufrir una multa por ello? ¿Crees que es moral ese hecho, cuando existen pintores legalizados que pagan sus impuestos y que están buscando trabajo? En este caso, ¿piensas que el estado de necesidad que sufre el inmigrante justificaría el ofrecerle a él el trabajo en lugar de a otro trabajador regularizado o no? Argumenta moralmente tus respuestas.

 


 

 

A la entrada de una discoteca ves un letrero que dice: "Reservado el derecho de admisión". El portero impide el acceso a una persona por ser de otra etnia. Tú sabes, tal vez porque te lo hayan explicado tus profesores o tus padres, que es ilegal utilizar el derecho de admisión si con él se están justificando actitudes racistas, xenófobas o que escondan cualquier tipo de discriminación por motivos ideológicos, religiosos, etc.

¿Tú qué harías? ¿Enfrentarte al portero o no intervenir en el tema por considerar que a ti no te afecta?

Supongamos que el grupo de amigos y amigas con el que vas decide entrar en la discoteca tras el incidente, a pesar de que se le ha impedido el paso a una persona de otra etnia. ¿Qué harías tú? ¿Entrar? ¿Irte solo a casa? ¿Ir a denunciar el hecho a la policía?

Tomado de VV. AA.: Ética. Mileto Ediciones

 


 

 

Muchas personas afirman en público y en privado que no se consideran racistas, aunque llevan a cabo actos que pueden y deben ser catalogados como racistas. Si hablas con ellas y les pones de manifiesto la contradicción, por regla general argumentarán que esos actos no provienen del racismo, sino del puro sentido común o de la defensa de sus intereses particulares.

Por ejemplo, personas que se niegan a alquilar casas a los inmigrantes o a los gitanos, que no están dispuestos a contratar en sus empresas a individuos de otras razas, o que en el caso las autoridades educativas deciden escolarizar a unos niños gitanos en el colegio donde estudian sus hijos, se oponen a la medida y convocan manifestaciones en contra, etc.

Muchas de esas personas argumentan más o menos de la siguiente manera: "todos los gitanos destrozan las casas donde viven, arrancan las tuberías para venderlas como chatarra, meten en ellas incluso animales..."; "para cierto tipos de trabajo, los negros son peores trabajadores que los españoles; si fuera para recoger hortalizas, no te diría yo que no los contratara..."; "los inmigrantes y los gitanos se dedican a vender droga...", etc. Y, a pesar de todo ello, siguen negando que sean racistas...

¿Qué piensas tú de esa contradicción? ¿Es real o no puede hablarse de contradicción?

En el caso de que tuvieras una vivienda por alquilar, ¿se la alquilarías a personas de otra raza que encuentran dificultades para hallar vivienda porque otras personas no quieren alquilársela? ¿Lo harías en las mismas condiciones que se la alquilarías a unos españoles con trabajo reconocido, o se la alquilarías más cara por si acaso te la destrozan o no te pagan? En este último caso, ¿sería eso una actitud racista o simplemente una actitud práctica?

De igual modo, ¿matricularías a tus hijos en un colegio cercano a tu domicilio donde estudiaran numerosos inmigrantes o preferirías llevarlos a otro centro educativo mucho más lejano donde no hubiera alumnos de ese grupo social?

¿Por qué?

 


 

 

A veces nos llevamos grandes sorpresas, como la que sufre una persona que odia el racismo cuando descubre que alguien de su familia o algún amigo defienden ideas racistas o discriminan a otras personas por el color de su piel o por pertenecer a culturas diferentes.

Imagínate que ése es tu caso y que descubres de repente que tu pareja o tu mejor amigo/a es racista. En ese preciso momento aparece un grave conflicto entre los sentimientos emotivos (ya sean de amistad, ya de amor) que te inspira esa persona y el rechazo visceral que te provocan sus ideas o sus actos racistas.

Imagínate que intentas convencerlo durante un largo periodo de tiempo de que está equivocado y de que existen razones científicas y morales en contra del racismo. Pero él o ella se niegan a cambiar sus ideas, argumentando que lo que tú dices no está probado o que sus sentimientos internos de rechazo a otras razas no le permiten pensar ni hacer otra cosa.

¿Qué actitud adoptarías tú tras ese intento fallido? ¿Podrían más tus sentimientos o tu racionalidad? ¿Serías capaz de romper tu relación de pareja o de alejarte afectivamente de tu amigo/a? ¿O seguirías manteniendo con esa persona la misma relación que antes, argumentando que sus ideas no afectan a los sentimientos mutuos que os profesáis?

 


 

 

Entre los inmigrantes que intentan entrar clandestinamente en España abundan cada vez más mujeres embarazadas o madres con niños recién nacidos, las cuales se juegan sus vidas y la de sus hijos en el intento de llegar a las costas españolas a través de pateras. Esas mujeres saben que en el caso de que su hijo nazca en España será mucho más fácil conseguir los permisos necesarios para su residencia en España; del mismo modo, y el caso de bebés recién nacidos, las leyes de inmigración son mucho más permisivas. De ahí que sus maridos, en ocasiones, fuercen a estas mujeres a hacer el viaje, puesto que una vez acogidas éstas y sus hijos es muy fácl obtener el permiso legal para que el padre pueda instalarse en España.

El problema moral de este tipo de acciones radica en la siguiente cuestión: ¿es ético utilizar -con la posibilidad añadida de morir en el intento- a bebés o a fetos en avanzado estado de gestación para conseguir el permiso de residencia? Probablemente, muchas de estas mujeres y los propios padres de las criaturas contestarían que sí, ya que la existencia que les esperaba a sus hijos en sus países de origen era la pobreza, la enfermedad y, en un alto porcentaje, la muerte prematura. Otras personas, en cambio, interpretan ese hecho desde otra perspectiva moral: los adultos utilizan a sus propios hijos como medio para alcanzar sus propios fines, lo que a todas luces es inmoral.

¿Qué piensas tú al respecto? Si tú estuvieras en la piel de esos inmigrantes clandestinos, ¿qué decidirías y por qué?

 


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