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Dilemas
En ese momento se le plantea el siguiente dilema: decir claramente a sus feligreses que no cree en Dios, provocando en ellos dudas y angustia, o callarse y seguir predicando el Evangelio como si él aún creyera. Tras pensarlo mucho, se decide por la segunda opción, porque considera que la religión da esperanzas a los creyentes y, además, les proporciona un conjunto de normas morales que les permiten hacer el bien. Piensa que si siembra en ellos la duda sobre la fe, los hará más infelices y provocará angustia en aquellos corazones simples. Es decir, opta por la solución que considera menos mala e intentando, además, hacer el bien, aunque para ello tenga que mostrar una actitud hipócrita. En un caso semejante, ¿qué hubieras hecho tú y cuáles serían las razones morales con las que justificarías tu decisión.
Por eso, el agnóstico (a diferencia del ateo, quien está firmemente convencido de que Dios no existe) se enfrenta en cierta medida a la duda religiosa. Al final, lo que le hace optar por el agnosticismo es su imposibilidad de convencerse de manera definitiva acerca de que si Dios existe o de si se trata de una invención humana. Si tú fueras agnóstico y alguien te demostrara lógicamente (es decir, mediante argumentos racionales que aparentemente no poseen ninguna contradicción) la existencia de Dios, aunque no fuera capaz de hacerlo empíricamente (es decir, con pruebas basadas en la experiencia sensorial), ¿modificarías tu actitud de agnóstico o no?
Tú debes decidir, entonces, entre ser fiel a tus ideas y negarte a asistir a ese colegio, o dejar de lado tus sentimientos contra la religión y matricularte en él para obtener posibles ventajas en tus notas o en tu preparación académica. ¿Qué decidirías y por qué?
- No ir, porque tú crees que se trata de supersticiones y que no merece la pena gastar el tiempo ni el dinero en falsas ilusiones. - Ir, aunque no creas en los milagros, porque al fin y al cabo puedes estar equivocado y se deben agotar todas las posibilidades, incluso las más imposibles.
Como médico que eres tú debes intentar ayudar al enfermo, pero sabes que si lo haces te habrás contagiado del tabú y los miembros de la tribu no querrán acercarse a ti bajo ninguna excusa. Tu venida a esa aldea obedece a una campaña de vacunación, con el fin de evitar la proliferación de una enfermedad epidémica en la zona. Se te plantea, pues, un dilema moral importante: ¿Qué debes hacer: abandonar al enfermo considerado tabú y vacunar al resto, porque así podrás salvar más vidas, o curarlo siguiendo tu ética profesional, aunque eso te impida llevar a cabo la campaña de vacunación?
Le dices a tu pareja que si de verdad es atea, no le debe importar nada el hecho de que se bautice o no, porque al fin y al cabo si no existe Dios ese hecho no tiene ninguna importancia y, en cambio, si existe, sí puede resultar decisivo. Pero él se niega a modificar su opinión. ¿Qué harías tú?: - Bautizarlo a escondidas, sin que se enterara tu pareja. - Bautizarlo, aunque eso te costara una posible ruptura con tu pareja. - No bautizarlo, aunque empezarías a educarlo en la religión cristiana ya de pequeñito. - No bautizarlo y no hablarle de Dios hasta que fuera mayor y pudiera decidir por él mismo.
¿Qué harías: ir o rechazar la invitación? En el caso de que fueras y sucedieran en la sesión ‘cosas extrañas’, ¿creerías que han sido provocadas por los espíritus o pensarías que se trata de un montaje para asustarte o burlarse de ti?
Todos "sabemos" que los colores existen porque los percibimos: este objeto es verde, aquel, azul; el otro, rojo. Es decir, que la nieve "es" blanca nos parece tan evidente que no lo consideramos como una creencia, sino como un conocimiento objetivo. Luego, llegamos a clase de Física o Filosofía y el profesor nos explica que los objetos no tienen color y que la percepción cromática sólo se produce en nuestro cerebro como consecuencia de la manera especial que tiene nuestro sistema perceptivo de captar la luz reflejada sobre los objetos. Simplificando, y aunque no sea del todo preciso, el color no está en las cosas sino en nuestro cerebro. Pues bien, muchos profesores podrán atestiguar que después de explicar los mecanismos de percepción a los alumnos, topan con que muchos de éstos no se "creen" que el color no exista en las cosas. Por mucho que el profesor insista en su explicación, estos alumnos continúan negando lo que afirma la ciencia y siguen aferrados a sus "creencias". ¿Qué harías tú en un caso similar: aceptar la explicación científica del profesor o seguir "creyendo" en lo que tus ojos ven de manera evidente, intentando convencerte a ti mismo de que esa explicación científica tiene que estar equivocada? Según tu opinión, ¿por qué algunas veces son más fuertes las creencias personales que los conocimientos objetivos? ¿Por que mucha gente no se "cree" a la ciencia?
Según tu perspectiva actual, ¿piensas que recurrirás al castigo físico si el niño se porta mal? ¿Y a otro tipo de castigos? ¿Crees que un niño al que no se le castiga (aunque se le reprenda, enseñándole así a distinguir lo que está bien de lo que está mal) acaba siendo necesariamente un ‘niño mimado’? ¿Por qué lo crees así?
Si observaras en él sentimientos de culpa, ¿sería eso suficiente para inclinarte al perdón? En el caso de que no, ¿qué más necesitarías para poder perdonarlo?
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