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Democracia e instituciones

 

 

 

Dilemas

 

En estos momentos, debes adoptar el papel de un miembro del Consejo de Seguridad de la ONU. La situación que se plantea es la siguiente:

En Burundi, Ruanda y el Zaire se están produciendo matanzas entre etnias o tribus rivales. Muchas de esas matanzas son consentidas, e incluso organizadas, por los miembros de los gobiernos de esos tres países. La ONU ha intentado detener el conflicto por medios diplomáticos, pero éstos han fracasado estrepitosamente. En estos momentos se discute en el Consejo de Seguridad la decisión de endurecer o no las acciones que la Comunidad Internacional puede adoptar para acabar con las matanzas. Tú deberás votar por una de las siguientes soluciones, además de justificar tu voto con razones morales:

- Enviar Cascos Azules a la zona para que se interpongan entre los combatientes. Ahora bien, sólo actuarán en misión humanitaria y pacifista, por lo que si las tribus rivales continúan peleándose entre ellas, no podrán intervenir con sus armas para separarlas.

- Enviar a los Cascos Azules pero con la orden de utilizar la fuerza bélica si alguno de los contendientes rompe el mandato impuesto por la ONU de "alto el fuego". En este caso, deberá justificarse por qué se utiliza la violencia para acabar con la violencia.

- Imponer un embargo económico y diplomático, así como el bloqueo de las fronteras exteriores de los tres países, prohibiendo a las naciones que forman parte de la ONU el comercio o las relaciones diplomáticas con cualquiera de los contendientes. Se presionará así a los gobiernos enfrentados para que pongan fin a la guerra. Ahora bien, la población civil de esos países sufriría las consecuencias del embargo, puesto que disminuirían los alimentos y los bienes de primera necesidad.

- Decidir que la guerra es una cuestión interna de esos tres países, por lo que resulta desaconsejable una intervención directa. La ONU continuaría con sus esfuerzos diplomáticos para acabar con la crisis, a la vez que enviaría ayuda humanitaria, médica y alimenticia a la zona, procurando atender a las poblaciones de los tres países.

 


 

 

Los Estados miembros de la Unión Europea decidieron, no hace mucho, ampliar el número de miembros, facilitando la entrada en la Organización de un conjunto de Estados pertenecientes a los anteriormente llamados Países del Este, es decir, antiguos Estados comunistas.

Dentro de la Unión Europea existen determinadas partidas económicas (llamadas Fondos de Cohesión) que se entregan a los países más pobres de la Unión con el fin de que éstos puedan acometer reformas estructurales (carreteras, reconversión industrial, modernización de la agricultura, planes de formación profesional, etc.). La finalidad de esas ayudas es que vayan modernizándose y recortando sus diferencias de renta con respecto a los países más ricos de la Unión Europea. Hasta ahora mismo los Estados más beneficiados con las ayudas de estos fondos habían sido España, Portugal, Grecia e Irlanda.

Pues bien, en este último país, el gobierno convocó un referéndum para preguntar a los irlandeses su opinión sobre la ampliación que había sido aprobada por los Jefes de Estado o de gobierno de los países miembros. Para sorpresa de todos, los irlandeses rechazaron la integración de nuevos países. La causa de ese rechazo hay que buscarla, según todos los analistas políticos, en la cuestión de los Fondos de cohesión. En efecto, si entran países más pobres que Irlanda, las ayudas irán destinadas a ellos, y los irlandeses dejarán de percibir los fondos económicos de la Unión para el desarrollo.

¿Te parece justa, desde el punto de vista ético, la decisión de los irlandeses? ¿Te parece lógica? Si tú te hubieras encontrado en ese dilema (es decir, votar sí o no a la ampliación), ¿cómo hubieras votado y por qué?

 


 

 

En los países monárquicos, cada vez que el heredero o heredera a la Corona debe contraer matrimonio surgen los mismos debates aristocráticos acerca de si debe casarse con quien desee, o al contrario, debe buscar una pareja que tenga ‘sangre azul’ y haya sido educada en las reglas y los comportamientos de la aristocracia.

Los defensores de la primera opción argumentan que siempre debe primar la libertad individual y mucho más si se trata de elegir esposo/a. Los partidarios de la segunda afirman que un heredero no es una persona cualquiera, ya que está obligado a ejercer en el futuro la Jefatura del Estado y que, por tanto, debe elegir una pareja que está preparada para ayudarle en una función de tanta relevancia social y que tendrá notable influencia sobre el conjunto de los ciudadanos de ese Estado.

¿Cuál es tu opinión al respecto? Arguméntala.

 


 

 

Si tú fueras Presidente del Gobierno, y, como consecuencia de algunos errores políticos tuyos, los medios de comunicación y la amplia mayoría de la opinión pública te pidieran que dimitieses, aun en contra de lo que defiende tu partido político, que es mayoritario en el Parlamento y que quiere que tú continúes en la Presidencia, ¿qué harías?:

- Dimitir, porque eso es lo que quiere la mayoría de ciudadanos, dejando que otro miembro de tu partido acceda a la Presidencia.

- Continuar en tu cargo, puesto que a ti te ha nombrado el Parlamento y, legalmente, sólo puedes ser cesado en tu cargo por él.

- Disolver el Parlamento y convocar nuevas elecciones, a las que tú te presentarías al frente de tu partido.

 


 

 

Una de las cuestiones que más polémica provoca en los Estados democráticos es la conveniencia o no de ilegalizar a partidos políticos que defiendan el uso de la violencia con fines políticos (partidos que apoyan ideológicamente a grupos terroristas, por ejemplo), la xenofobia y el racismo (partidos neonazis, partidos fundamentalistas religiosos, etc.) o la instauración de sistemas totalitarios (partidos fascistas, estalinistas...).

La cuestión que se debate es la siguiente: ¿debe la democracia permitir la libertad de expresión a grupos que la utilizan para defender propuestas totalitarias, racistas o violentas?

Para muchas personas, la única respuesta a esta cuestión es decir que sí. Según ellas, en eso consiste la grandeza de la democracia: en permitir la libertad ideológica, incluso aquellos discursos que son antidemocráticos. Para otras muchas personas, sin embargo, deben ilegalizarse estos grupos políticos porque no aceptan las reglas del juego democrático y constituyen un peligro social.

Si estuviera en tu mano el autorizar o ilegalizar a uno de estos grupos, ¿qué decidirías y en qué razones fundamentarías tu opinión?

 


 

 

Cuando en un país totalitario y absolutista se produce un cambio en la Jefatura del Estado (por ejemplo, el heredero de la corona accede al poder), siempre se plantea si el nuevo Jefe del Estado iniciará reformas democráticas o no. Habitualmente resulta demasiado difícil ceder parte del poder voluntariamente: en muchos casos los nuevos dirigentes prefieren continuar con el Régimen anterior. Sin embargo, en otras ocasiones el recién nombrado Jefe del Estado inicia cambios políticos que desembocan en la instauración de un sistema democrático, aunque con tales medidas esa persona pierda el monopolio del poder.

Si tú fueses nuevo Jefe del Estado en un país dictatorial o absolutista, y te enfrentaras al dilema de si debías propiciar un cambio político, ¿qué harías?:

- Conservar el poder absoluto, diciéndote que tu pueblo todavía no está preparado para la democracia.

- Ceder una parte del poder, pero conservar tú las restantes.

- Renunciar a tu poder y convocar elecciones democráticas.

 


 

 

Según muchos analistas, uno de los graves problemas de la democracia española es que los diputados están sometidos a la llamada "disciplina de partido", es decir, los partidos políticos les obligan –antes de presentarlos como candidatos– a firmar un documento donde se comprometen a votar en cada uno de las mociones presentadas al Parlamento según lo que hayan decidido de antemano los órganos del partido. Si un diputado rompe la disciplina de voto, es sancionado y, a veces, hasta expulsado del partido. De esa manera, se evita el voto en conciencia, esto es, aquello que dicho diputado considera que es lo más justo en aquel caso, independientemente de si su partido piensa lo mismo o no.

Esos analistas advierten que con este sistema se pervierte la democracia (ésta se convierte en una democracia de partidos, no de individuos), puesto que son sólo unos pocos (las juntas directivas de los escasos partidos políticos con representación parlamentaria) las que toman las decisiones, limitándose los diputados al acto forma de emitir su voto.

En muchas ocasiones ha sucedido que un diputado se ha visto enfrentado a un dilema: él está firmemente convencido de votar una cosa, pero su partido piensa lo contrario, con lo cual debe decidir si votar en conciencia (lo que él cree) o acatar la disciplina de voto.

Uno de los casos más conocido de tales prácticas sucedió en nuestro país durante las votaciones para la ampliación del aborto a un cuarto supuesto. Se dio el caso de diputados partidarios del aborto, que votaron en contra siguiendo la orden de su partido, y a la inversa.

Si tú fueras diputado, ¿qué harías en un caso similar?:

- Acatar la disciplina de partido y, por tanto, ir en contra de tus propias ideas.

- Votar en conciencia, a pesar de las posibles sanciones.

- Adoptar la ‘posición del avestruz’: marcharte del pleno antes de la votación para no tener que votar en contra de tus ideas ni faltar a tu compromiso con el partido (de hecho, muchos diputados lo hacen así).

 


 

 

Te vamos a plantear un dilema que seguramente te resulta familiar. Como sabrás perfectamente en la Constitución se establece que la mayoría de edad de los españoles se alcanza a los 18 años. A partir de ese momento, un ciudadano español se encuentra en posesión de todos los derechos (antes no tenía derechos políticos) y es absolutamente independiente, esto es, no necesita autorización o consentimiento de sus padres para realizar ciertos actos administrativos.

Pues bien, existen algunos profesores y determinados colegios que vulneran este derecho cuando exigen a alumnos mayores de edad que traigan firmadas las notas por sus padres, que muestren una autorización paterna para asistir a alguna actividad extraescolar, o cuando se niegan a que el propio alumno sea el que firme la comunicación de una sanción disciplinaria por su comportamiento.

En el caso de que a ti te sucediera algo así, ¿cómo te comportarías? ¿Aceptarías lo que te dice el profesor o el director del colegio con el fin de no tener problemas? ¿O lucharías porque tus derechos fueran reconocidos? ¿Llegarías a quejarte de ellos por escrito e incluso a denunciarlos?

 


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