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Bioética y tecnología

 

 

 

Dilemas

 

Hace algún tiempo, en el Congreso de los Diputados de nuestro país se discutió y se votó sobre una ampliación del derecho al aborto. Puesto que se trataba de una cuestión que podía afectar a las creencias personales o religiosas de las personas, hubo varios partidos políticos que dejaron libertad de voto a sus diputados, con el fin de que votaran en conciencia y no siguiendo necesariamente la postura oficial que defendía su partido.

El resultado de la votación fue curioso: la primera sesión acabó con empate entre quienes defendía la ampliación del aborto y quienes la rechazaban. Según el reglamento de las Cortes, en tales casos debe realizarse una segunda votación transcurridas dos horas. Pues bien, en ese plazo, algunos partidos políticos trataron de localizar a diputados que habían estado ausentes en la primera votación, intentando así ganar votos. Cuando llegó la hora, se habían incorporado al Congreso cuatro diputados más. Se procedió entonces a la segunda votación y el resultado fue nuevamente de empate. Según la reglamentación del Congreso, cuando se producen dos empates consecutivos, debe rechazarse la moción, con lo cual no se aprobó la reforma de la ley del aborto.

El proyecto de reforma consistía en incorporar un cuarto supuesto a los tres casos en que está autorizado el aborto en España. A éste se le llamó el ‘supuesto económico’ y consistía en aprobar que una mujer pudiera abortar libremente cuando sus condiciones económicas o sociales no le permitieran proporcionar unos cuidados y una educación digna al recién nacido.

¿Qué hubieras votado tú y cómo hubieras justificado tu voto?

 


 

 

El caso de Ramón Sampedro (para conocer su situación, basta con que leas su artículo de prensa, que encontraras en la sección de Comentarios de texto de Bioética) provocó un enorme revuelo en nuestro país. Después de pasarse años completamente inmóvil sobre la cama y luchando jurídicamente para que se le aplicara la eutanasia activa, consiguió que alguien le proporcionara los medios para ayudarle a morir. Él mismo decidió que su muerte fuera grabada en vídeo como testimonio de su lucha a favor de la eutanasia.

Según la legislación española no quedaba muy claro si ese hecho debía ser considerado como eutanasia activa o como suicidio asistido, pero se daba la circunstancia de que ambos actos son punibles en nuestro país. Por tal motivo, se abrieron diligencias judiciales y se intentó encontrar a la persona que lo había ayudado. Al cabo de un tiempo, el caso quedó sobreseído por no haber encontrado pruebas que inculparan a nadie. La opinión pública española siguió el caso a través de los medios de comunicación, donde se dirimieron fuertes polémicas entre los partidarios de la acción de Sampedro y entre sus detractores, que aseguraban que se trataba de un homicidio, aunque consentido por la víctima.

Si tú hubieras sido familiar o íntimo amigo de Ramón Sampedro, y él te hubiera pedido repetidamente que lo ayudaras a morir, ¿qué hubieras hecho? ¿Te hubieras a arriesgado a sufrir persecución judicial a causa de prestarle ayuda o no? Intenta explicar por qué hubieras actuado así.

 


 

 

Recientemente se ha producido un debate mundial, de amplias repercusiones políticas, científicas y económicas, sobre el Proyecto Genoma Humano, debate en el que han intervenido personas con tanto poder como el Presidente de los EE.UU. y el Primer Ministro británico. En síntesis, estos son los hechos:

El Proyecto Genoma humano pretender conocer y describir la totalidad de los genes que configuran nuestra especie, no sólo como forma de adquirir un conocimiento teórico sobre nuestra constitución física y psicológica, sino también como medio para desarrollar terapias adecuadas en el tratamiento y prevención de enfermedades relacionadas directamente con la acción de los genes.

En principio, este proyecto fue iniciado por un consorcio público internacional de investigadores financiado por diversos gobiernos. Sin embargo, y dada la importancia económica del mismo, pronto se interesaron en él compañías privadas de los sectores farmacéutico y tecnológico. El fin último que buscaban estas compañías era obtener descubrimientos científicos con el objetivo de patentarlos, obligando así a las empresas que quisieran comercializar los productos obtenidos mediante tales investigaciones a abonar una tasa por la utilización de la propiedad intelectual sobre el descubrimiento, propiedad que corresponde a la compañía que financió las investigaciones.

En esa carrera por ser los primeros en obtener la secuenciación completa del genoma humano, ha sido una empresa privada -Celera Genomics- quien ha culminado antes esa investigación. Su anuncio de que ya habían obtenido los resultados del genoma cuando al consorcio público aún le restan varios meses de investigación, provocó de inmediato la intervención de dirigentes políticos internacionales, anunciando legislaciones restrictivas al derecho de patente en cuestiones relativas al genoma humano. Para muchos, esta decisión es completamente lógica y se fundamenta en principios morales. Para otros, en cambio, vulnera ciertos derechos individuales y, además, puede tener graves repercusiones en el futuro sobre numerosos proyectos de investigación médica actualmente en marcha.

Resumimos a continuación los argumentos de cada una de las dos posiciones al respecto:

- Para los partidarios de la gestión pública, el genoma humano no puede pertenecer a ninguna empresa privada, puesto que debe ser considerado como un bien común de la humanidad, sobre el cual quede prohibida cualquier operación con fines económicos. Se oponen, así, al derecho de patente sobre estos descubrimientos científicos. En este caso, deberán ser los gobiernos y la comunidad científica mundial -a través de organizaciones internacionales como la ONU o la Organización Mundial de la Salud- los que gestionen este patrimonio de la Humanidad.

- Los defensores de la investigación privada están de acuerdo en que no deben establecerse discriminaciones en el uso de los descubrimientos por motivos políticos, raciales o de desigualdad económica entre países pobres y ricos. En ese sentido, coinciden con los partidarios de la gestión pública. Ahora bien, el hecho de que el Genoma humano sea considerado como un bien de la Humanidad no debe entrañar la prohibición legislativa de cobrar ciertas patentes industriales sobre su uso, patentes que podrían ser pagadas, en algunos casos, por dinero público, siempre y cuando se pudiera producir alguna discriminación por la carencia de recursos económicos para acceder a los productos obtenidos mediante la investigación.

Algunas de las cuestiones que se debaten y de los argumentos que se utilizan en pro y en contra de las respectivas posturas son:

- ¿Quién debe financiar la investigación de interés general para la Humanidad? Según algunos, deben ser los Estados quienes asuman esta responsabilidad. Ahora bien, como se ha demostrado en este caso y también en otros semejantes, se obtienen antes los resultados mediante la gestión de las empresas privadas, puesto que el móvil económico que las inspira se suma a los móviles altruistas. Esta mayor eficacia tiene efectos beneficiosos para la Humanidad en general y debe ser, por tanto, compensada, ya que la empresa ha debido invertir sumas millonarias en el proyecto científico.

- Los defensores de las empresas privadas de investigación argumentan que, si se prohíben las patentes en determinados campos, todas ellas abandonarán de inmediato sus proyectos de investigación en curso, con lo cual se produciría un daño irreparable, ya que el descubrimiento de las causas y de los tratamientos de enfermedades sufriría un gran retraso. Ponen como ejemplo los numerosos descubrimientos científicos que han obtenido las empresas privadas, descubrimientos que hubieran sido imposibles con una gestión pública de los recursos.

- Los partidarios de lo público frente a lo privado argumentan que estas empresas obtienen grandísimos beneficios en otras parcelas de su gestión, con lo cual tienen asegurado su mantenimiento económico. Eso sí, reconocen que dichas empresas deberían obtener ayudas públicas o beneficios fiscales significativos como forma de financiar investigaciones de interés general para la Humanidad. Sin embargo, los dueños de estas empresas argumentan que estas medidas no serían suficientes para mantener los gastos actuales de sus investigaciones.

- Los políticos argumentan que los Estados no pueden correr con todas las cargas económicas de la investigación científica, ya que tales recursos deberían restarse de otros gastos de interés general, por lo que se necesita la investigación privada. Tratan de encontrar, pues, un difícil equilibrio que contente a unos y otros, a través de medidas legislativas que garanticen simultáneamente los intereses públicos y privados al respecto.

- Muchos pensadores y científicos han señalado que, de permitirse las patentes, se quiera o no acabarán produciéndose discriminaciones por motivos económicos o políticos en cuanto al acceso al uso de tales tecnologías. Proponen que se celebren conferencias internacionales sobre el tema, con el fin de alcanzar acuerdos de aplicación mundial.

Te pedimos que reflexiones sobre el asunto. Ante tales dilemas, ¿cómo actuarías tú? ¿Qué medidas legislativas propondrías para intentar hallar acuerdos satisfactorios para ambas partes?

Tras la realización individual del ejercicio, debatid en clase las propuestas planteadas por todos vosotros: ¿Son justas? ¿Son viables?

Como epílogo al debate, plantead en clase una nueva cuestión: ¿puede ser neutral el conocimiento científico si depende en gran parte de recursos económicos ajenos para financiar sus investigaciones? ¿Se utiliza alguna vez la ciencia con fines políticos? Poned y debatid ejemplos de esta última cuestión.

Tomado de VV. AA.: Filosofía. Mileto Ediciones

 


 

 

Tal vez en un futuro no muy lejano te puede ocurrir el siguiente caso: quieres tener un hijo y la ciencia te permite elegir algunas de sus características genéticas durante el proceso de fecundación. ¿Qué harías: seguir el sistema de procreación natural o encargarte un "niño a la carta"? ¿Por qué elegirías esa opción?

 


 

 

Los defensores de aplicar la clonación a seres humanos han esgrimido varios argumentos a favor de lo beneficiosa que puede resultar en el futuro para nuestra especie. Una de las aplicaciones que han defendido en la prensa ha sido la siguiente:

En el futuro, y a partir de una célula de un niño, se podrá crear un gemelo idéntico. Este último se mantendría en un estado cercano a la hibernación, de tal manera que su cuerpo iría desarrollándose aunque su cerebro permanecería sin conciencia, es decir, plenamente anestesiado. Cuando el cuerpo se hubiera desarrollado totalmente, se mantendrá en un estado absoluto de congelación. Cuando el ser humano original tuviese enfermedades, los médicos podrían utilizar para su curación los órganos del gemelo congelado.

1. ¿Te parece posible científicamente que se dé esta posibilidad en el futuro? ¿Qué opinas moralmente de ella?

2. Los defensores de esta técnica afirman que no puede considerarse al gemelo congelado como un ser humano, ya que en ningún momento de su vida orgánica llega a tener conciencia. ¿Qué piensas tú al respecto?

Tomado de Ética. 4º ESO. Mileto Ediciones. Varios autores.

 


 

 

Supónte que eres juez y en tu juzgado entra un demanda de una mujer que solicita utilizar el semen de su marido muerto para tener un hijo mediante inseminación artificial. Tú ignoras cuál era la voluntad del muerto al congelar su semen (podría ser, por ejemplo, para tener descendencia con otra mujer diferente a la suya), ya que sólo tienes como referencia la palabra de su esposa, sin que puedas contrastarla con ninguna otra.

Se te plantea el dilema de autorizar o denegar la inseminación artificial, basándote únicamente en razones éticas, ya que la ley no contempla específicamente un caso como éste. ¿Qué harías y cuál sería tu justificación?

 


 

 

Casi todas las grandes religiones del mundo se muestran contrarias a la utilización de medios artificiales (preservativos, píldora anticonceptiva, diafragma, etc.) en el control de la natalidad. Algunas, como la católica, propugnan como único método la castidad; otras, en cambio, admiten los que llaman ‘métodos naturales’ como el coitus interruptus, el ogino, etc.

Esta actitud contraria por parte de la religión está teniendo una influencia demográfica importantísima en países subdesarrollados con problemas de población asociados a la pobreza, donde la implantación eclesial (cristianismo, Islam, hinduismo...) está muy extendida entre la población.

Si tú fueras católico practicante, ¿harías caso a los mandatos del Papa en este campo o preferirías ignorarlos diciéndote a ti mismo/a que lo que le sucede a la Iglesia es que no ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos?

 


 

 

Algunos Estados con gran presión demográfica se han visto obligados a adoptar estrictas medidas sobre control de la natalidad que, en muchos casos, han provocado un rechazo por parte de sus ciudadanos, ya que muchos de éstos ven en ese hecho una intromisión del Estado en sus derechos individuales.

Así, en China, se aprobó una ley mediante la que se prohibía tener más de dos hijos a cada pareja; en la India se intentó esterilizar a la población masculina que ya hubiera tenido tres hijos, etc.

Las autoridades públicas argumentaban que ésa era la única forma de efectuar un control rígido de la natalidad, una cuestión fundamental en países altamente poblados. Los ciudadanos esgrimían que el número de hijos es un asunto totalmente personal y que si una pareja puede mantener y ofrecer una vida digna a un alto número de hijos no debería existir ningún obstáculo legal que lo impidiera.

Si tú te encontraras en el caso de ser la máxima autoridad de uno de esos dos Estados, ¿aplicarías estrictamente esas medidas de control de la natalidad o no? ¿En qué razones morales fundamentarías tu decisión? En el caso de estar de acuerdo con esas leyes, ¿qué castigo impondrías a los infractores de las mismas?

 


 

 

Este dilema lo han padecido numerosos científicos y está directamente relacionado con el problema de la neutralidad moral de la ciencia. Los que defienden esa neutralidad argumentan que los científicos no son responsables morales del uso que se haga de sus descubrimientos, y que esa responsabilidad debe caer únicamente sobre aquellos que han decidido usar un descubrimiento para una u otra cuestión.

Sin embargo, los que cuestionan esa postura argumentan que los científicos no son neutrales, ya que cuando comienzan sus investigaciones conocen los posibles usos que pueden hacerse de sus inventos. Por tanto, sí cabe considerarlos como responsables morales si el uso que otros hacen provoca consecuencias negativas.

Por ejemplo, en la II Guerra Mundial, un grupo de científicos trabajó en la investigación atómica. Fruto de aquellas investigaciones fue la Bomba Atómica arrojada sobre Hiroshima. ¿Quién fue el responsable moral de ese acto: el Presidente de los Estados Unidos o los científicos que contribuyeron a lograrla?

Piensa sobre esa cuestión y pregúntate a ti mismo: ¿trabajarías tú en un proyecto científico, a partir del cual los Estados pudieran usar tus descubrimientos para fines bélicos o invocarías razones morales para no participar en esas investigaciones? ¿Argumentarías a favor de la neutralidad de la ciencia o en contra?

 


 

 

Supónte que eres empresario. El negocio te va bastante bien y tienes empleadas a 20 personas. Aparecen en el mercado unas máquinas que podrían sustituir a diez de los trabajadores, produciendo la misma cantidad de objetos que ellos producen al mes. Se te plantea la siguiente cuestión: despedirlos y comprar las máquinas, o no comprarlas y continuar el sistema de producción como está hasta ese momento.

Ante ese dilema, te planteas las siguientes consideraciones:

- Compres o no las máquinas, la producción seguirá siendo la misma.

- Ahora bien, tus ingresos particulares serán mayores si despides a los trabajadores, puesto que con los sueldos que ya no pagarás, podrás amortizar el precio de las máquinas en uno o dos años.

- Sin embargo, no te parece bien el mandar al paro a personas que hasta ahora han cumplido perfectamente contigo y con tu empresa. Pero ya se sabe, la tecnología provoca estas situaciones, y una empresa no puede estar de espaldas al avance tecnológico.

- Te dices a ti mismo que tal vez no sea tan importante el despido: durante algún tiempo cobrarán el subsidio del paro y seguro que pronto podrán encontrar trabajo. En caso de que necesitase referencias tuyas para otros trabajos, tú estás dispuesto a hablar con quien sea para informarle de que son unos trabajadores excelentes. ¡Sí, piensas realmente que no tardarán en encontrar un nuevo trabajo! Claro, eso piensas tú, pero tales cosas nunca pueden ser seguras...

Finalmente, tienes que decidir: continuar como hasta ahora -tú obtienes ganancias más que suficientes para cubrir tus necesidades- y mantener los puestos de trabajo, o despedir a los obreros y aumentar tus ganancias (al fin y al cabo, te dices a ti mismo, esa es la función de un empresario: arriesgarse para ganar el máximo dinero posible).

¿Qué harías tú y por qué?

 


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